11 de December de 2010 00:00

El Nobel de la Paz se entregó en ausencia

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Oslo.

El presidente del Comité Nobel colocó ayer el Premio de la Paz 2010 en una silla vacía y urgió al Gobierno chino a liberar al laureado, el disidente Liu Xiaobo. El activista purga en la actualidad una pena de 11 años de cárcel.

La ceremonia se llevó a cabo en Oslo, en un ambiente diplomático enrarecido por el furor del Régimen comunista chino contra el Comité Nobel y con manifestaciones de decenas de partidarios y de adversarios del disidente frente a la sede de la institución.

“Liu no hizo más que ejercer sus derechos cívicos. No hizo nada malo. Debe ser liberado”, declaró el presidente del Comité Nobel, Thorbjoern Jagland, poniendo de relieve que la Constitución china garantiza la libertad de expresión y el derecho de criticar al Estado. Al concluir su discurso, Jagland posó el diploma y la medalla de Liu en una silla vacía. “ Lamentamos que el laureado no esté hoy aquí ” , agregó.

fakeFCKRemovePero el Gobierno chino no dio señal alguna de cambiar de parecer y calificó de “teatro político” la ceremonia de Oslo. “Este tipo de teatro político no hará vacilar nunca la determinación del pueblo de China en el camino del socialismo con características chinas”, declaró la portavoz de la cancillería china, Jiang Yu, en un comunicado.

Unos 20 países decidieron ausentarse, aunque decenas de otros enviaron a sus representantes a la ceremonia encabezada por el rey y la reina de Noruega.

Entre los invitados figuraban varias celebridades, como los actores Denzel Washington y Anne Hathaway, que por la noche presentarán un concierto, y la presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, la demócrata Nancy Pelosi.

La actriz sueca Liv Ullmann leyó un texto del disidente, condenado en diciembre del 2009 a 11 años de cárcel por “subversión del poder del Estado” por haber participado en la redacción de la “Carta 08”, texto que reclama la democratización de China.

“Ninguna fuerza podrá frenar la búsqueda de la libertad y China se convertirá al fin y al cabo en una nación regida por la ley, donde los derechos humanos reinen por encima de todo”, leyó Ullmann. “Espero ser la última víctima de la interminable inquisición literaria en China y que en adelante ya nadie sea acusado por sus palabras”, agregó.

“Yo no tengo enemigos ni odio”. “Ninguno de los policías que me han vigilado, detenido o interrogado, ninguno de los fiscales que me inculparon y ninguno de los jueces que me juzgaron son mis enemigos”, agregó el texto.

La transmisión de la ceremonia fue censurada en China, donde las pantallas de las cadenas de televisión extranjeras BBC, CCN o TV5 quedaron oscuras en el momento en que se inició. También fueron censuradas en los buscadores de Internet entradas como “silla vacía” u “Oslo”.

Liu Xia, la esposa del laureado, está en detención domiciliaria desde el anuncio del Premio, el 8 de octubre. Las autoridades chinas impidieron además salir del país a los allegados del intelectual. El presidente estadounidense Barack Obama, Nobel de la paz 2009, dijo que los valores defendidos por Liu son “universales” y aseguró que “merece mucho más esta recompensa que yo”.

Liu, 54 años, casado y sin hijos, había sido detenido por primera vez tras la represión del movimiento estudiantil de la plaza de Tiananmen de Pekín en junio de 1989. Pasó un año y medio tras las rejas, sin sentencia. Volvió a ser detenido a fines del 2008 por haber impulsado la Carta 08.

Esta fue la segunda vez en más de un siglo de existencia que el Comité Nobel no puede entregar un Premio al laureado o a uno de sus representantes.

El único precedente es el del periodista y pacifista alemán Carl von Ossietzky, quien había sido enviado a un campo de concentración por el Régimen nazi.

El presidente del Comité Nobel interrogó sobre las causas de la intransigencia de China.

“Muchos se preguntarán si, a pesar de su poderío actual, China no muestra cierta debilidad al considerar necesario encarcelar a un hombre durante 11 años por el mero hecho de haber expresado sus opiniones sobre la forma en que se debe gobernar el país”, dijo Thorbjoern Jagland.

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