27 de April de 2010 00:00

Más voces de condena a la ley de Arizona

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Redacción Mundo.

Los puertorriqueños Calle 13 cerraron la jornada de tres días de conciertos del Festival Iberoamericano de Cultura y Música ‘Vive Latino 2010’ protestando contra la ‘ley hitleriana’ que convierte a los ‘sin papeles’ de América Latina en delincuentes en Arizona, Estados Unidos.

“Vamos a decirle a la gobernadora (de Arizona, Jan Brewer) que esa ley es una anormalidad, que eso no se puede permitir”, dijo el vocalista René Pérez, quien subió al escenario con la consigna ‘Luz verde para invadir Arizona’ escrita en su espalda.La banda puertorriqueña se solidarizó con los inmigrantes en Estados Unidos porque “son necesarios para la economía de ese país”, expresó el cantante del grupo. Calle 13 subió al más grande de los cuatro escenarios montados en el Foro Sol de Ciudad de México, y frente a más de 100 000 jóvenes. Los artistas se explayaron en lo que mejor saben hacer: rapear y lanzar consignas.

Horas antes la mexicana Julieta Venegas hizo lo propio, al declarar, en el mismo escenario ‘Verde’, que los indocumentados mexicanos “se van porque no tuvieron de otra, y estando allá se encuentran con una gobernadora loca que sale con esta ley racista”.

La solista agregó que la ley de Arizona es todavía más discriminatoria “porque no solamente es en contra de los mexicanos, sino en contra de cualquier latino”.

Al mismo tiempo, pero en otro escenario, en uno de los conciertos más concurridos del Vive Latino, Andrea Echeverri de Aterciopelados de Colombia, cantaba contra la ley que criminaliza a los migrantes.

Manifestantes y políticos hispanos marcharon el domingo y ayer contra la ley del estado de Arizona que ven como una violación a los derechos civiles, en momentos en que el gobierno de Estados Unidos enfrenta una creciente presión para que revise su política inmigratoria.

La ley ha creado el temor de que los hispanos serán perseguidos por su perfil racial y de que la policía perseguirá activamente a los inmigrantes ilegales, que según estimaciones son unos 10,8 millones en el país y forman la base de una economía en las sombras.

También se prevé que enfrentará cuestionamientos legales y se ha convertido en un tema candente al acercarse las elecciones legislativas de mitad de mandato en noviembre, en las que los demócratas defenderán sus mayorías en el Senado y la Cámara de Representantes.

Ayer, la Organización de Estados Americanos (OEA), la Iglesia Católica de México y la Secretaría General Iberoamericana se sumaron a las expresiones de rechazo y condenan a la ley que criminaliza a los inmigrantes indocumentados en Arizona, promulgada el viernes pasado.

La Ley SB 1070 despertó la indignación de organizaciones civiles y de Derechos Humanos de Estados Unidos, que luchan por una reforma integral migratoria en el Congreso. El presidente de EE.UU., Barack Obama, también criticó la ley y anunció una investigación de parte de su Departamento de Justicia para examinar si vulnera derechos civiles.

El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, se congratuló de esa reacción de Obama. Aseguró que una legislación sobre la inmigración es potestad de todos los países “pero no a costa de no respetar los derechos humanos y crear estereotipos raciales”.

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