21 de August de 2010 00:00

Más políticos contra los migrantes

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Olga Imbaquingo

Una nueva amenaza en contra de los inmigrantes se extiende como una ola en EE.UU. Las viejas aspiraciones del ala más derechista del Partido Republicano, de negar la ciudadanía a los niños nacidos en el país, de padres indocumentados, hallan oído entre los políticos de la bancada.

Hasta el senador John McCain quiere eliminar la ciudadanía de estos niños. McCain, antes dispuesto a buscar una fórmula para abrir el camino a la legalización de los sin papeles, para sobrevivir como senador se ha vuelto en contra de los indocumentados.

Estos días son más voces las que hablan de la urgencia de reformar el artículo 14 de la Constitución que da derecho automático a la ciudadanía a los niños nacidos dentro de las fronteras del país.Además de McCain, los senadores Mitch McConnell, Jeff Sessions, Jon Kyl y Lindsey Graham, este último hasta hace poco aparecía como el único senador republicano en apoyar una reforma inmigratoria. El propósito: dejar sin nacionalidad a unos cinco millones de niños, donde al menos uno de los padres es indocumentado.

“No estoy seguro qué es lo que tenían en mente quienes redactaron el artículo (14 de la Constitución), pero dudo que lo que querían era que alguien pudiera volar desde Brasil y tener un hijo aquí, regresar a su país con el niño que por siempre será ciudadano estadounidense”, dijo Sessions en una sesión del comité judicial.

La última idea es la lanzada por los legisladores republicanos de Texas, Debbie Riddle y Louis Gohmert, quienes aseguran que mujeres embarazadas del Medio Oriente y de cualquier otra región vienen a EE.UU. a dar a luz.

Tras el parto se llevan a los pequeños a sus países para adoctrinarlos como terroristas. Cuando crecen regresan como ciudadanos estadounidenses para cometer atentados. ¿Qué evidencias tienen?, las supuestas conversaciones con un ex agente del FBI no identificado.

Todo el objetivo es atemorizar a los inmigrantes y poner énfasis en un riguroso control de la frontera. Acaban de conseguirlo. El viernes anterior el presidente Barack Obama firmó la ley que destina USD 600 millones para reforzar la frontera con México.

Además, contempla el envío de 1 000 nuevos agentes de patrulla fronteriza, más tecnología de vigilancia y más agentes de inmigración para esa zona.

fakeFCKRemoveTodo esto ocurre al tiempo que se registra un récord de deportaciones a través del programa de Comunidades Seguras, el cual empezó a revisar tres millones de huellas dactilares tomadas de las fichas policiales.

Unas 47 000 personas han sido expulsadas de los Estados Unidos mediante este programa que se basa en información obtenida a través de las huellas dactilares.

“Ahora se gastan más recursos en las deportaciones de camareros y jardineros que de asesinos y violadores, eso nos ha dejado con menos seguridad”, le dijo a AP Peter Markowitz, director de la Clínica de Justicia de Nueva York.

Pese a la oposición incluso de los departamentos de Policía, la Administración Obama acaba de extender un plan que requiere de la ayuda policial en 25 condados del sur del país.

El fin es que se comparta la información dactilar de los detenidos con inmigración, lo cual puede terminar en deportación.

En el condado de Travis, en Texas, por ejemplo, el 82% de las deportaciones mediante este programa eran casos no criminales.

Según Bridget Kessler, de la escuela de derecho Benjamín Cardozo, “el programa Comunidades Seguras puede derivar en arrestos de inocentes y en detenciones por el hecho de tener un color de piel diferente”.

Estados Unidos, resume el editorial The New York Times, “nunca ha sido una nación fácil para los nuevos inmigrantes, pero nuestros momentos de mayor verguenza tienen que ver con la exclusión de grupos que a menudo son nuestros esforzados trabajadores: indios, negros, chinos, irlandeses, italianos, católicos, judíos, polacos, japoneses americanos y ahora latinos”.

Estados Unidos “siempre ha sido orgulloso a la hora de estirar la definición de quiénes somos. Como resultado todavía es la nación que más da la bienvenida a los inmigrantes. Unos cuantos políticos pescando votos no pueden destruir esto”, advierte el periódico.

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