30 de May de 2010 00:00

Un laboratorio orbita la Tierra a 350 km de altitud

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Redacción Mundo

El transbordador espacial Atlantis se acopló el 16 de este mes a la Estación Espacial Internacional (ISS), a unos 350 km encima del Pacífico Sur. Había partido el 14 de este mes desde Cabo Cañaveral con seis astronautas a bordo y retornó el pasado miércoles.

Tras este vuelo, en principio quedarían dos viajes de transbordador: el del Discovery a mediados de septiembre y el del Endeavour, a fines de noviembre.

Durante la misión de 12 días, el Atlantis trasladó más de 12 toneladas de materiales, entre ellos un módulo ruso -una combinación de laboratorio de investigación y puerto de acoplamiento para cápsulas rusas y europeas-, seis baterías para los paneles solares de ISS, víveres y materiales para experimentos científicos.

Estados Unidos asumió los costos de transporte para el módulo como parte de un acuerdo entre 16 naciones que participan en el proyecto de USD 100 000 millones. El transbordador también entregó un portador de carga lleno de nuevas baterías para el sistema de energía solar de la Estación, una antena extra de comunicaciones Ku-band y una plataforma de trabajo para el brazo robótico de la Estación.

¿Cabe imaginar un laboratorio que flota en el espacio? La Estación Espacial Internacional, que se va a mantener en órbita a una altitud de unos 350 km sobre la Tierra, alberga desde el 2003 presencia humana permanente en el espacio durante los próximos 10 ó 15 años.

La ISS, cuyo proyecto comenzó en 1998, es un centro de investigación que se construye en la órbita terrestre. A una velocidad de 7 700 m por segundo, la Estación orbita la Tierra en un período de cerca de 92 minutos; antes de junio del 2005 había terminado más de 37 500 órbitas.

La ISS ha sido visitada por astronautas de 16 países y ha sido también el destino de los primeros seis turistas espaciales. De hecho, se espera que se convierta en el futuro en el destino comercial de adinerados viajeros espaciales.

La Estación Espacial, que proporciona un ambiente científico ideal para realizar experimentos que no son posibles en la Tierra, no tiene ningún tipo de gravedad. Esta “microgravedad” tiene un amplio rango de consecuencias sobre todo, desde el comportamiento de los líquidos hasta la dinámica de la combustión.

El ambiente de microgravedad de la ISS también está ayudando a mejorar las técnicas médicas contra el esparcimiento de virus como el del VIH. La estación proporciona una plataforma para observar los patrones climáticos de la Tierra así como para examinar al Universo.

Se tiene planificado que a fines del 2010 la Estación contará con el 100% de su infraestructura en órbita. El diseño final contempla laboratorios de investigación estadounidenses, europeos y colaboraciones de investigación entre todos los países en materias que van desde estudios sobre la cristalización de las proteínas, pasando por los efectos de la polución del aire y el agua.

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