10 de April de 2014 12:18

Jubilada pide un suicidio asistido por no comprender la tecnología

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Una docente británica jubilada de 89 años, identificada por la prensa como Anne, acudió a la clínica suiza Dignitas para realizar un suicidio asistido, porque no conseguía adaptarse a las tecnologías y los tiempos modernos, a las computadoras, los correos electrónicos, y tampoco al consumismo y el fast-food.

 La anciana no tenía ninguna enfermedad terminal sino sólo algunos problemas de salud normales para su edad.

 La noticia tuvo amplio espacio en la prensa inglesa, no sólo por el gesto extremo de la mujer sino también porque Anne explicó las motivaciones de su decisión en una entrevista antes de morir.

 “¨Por qué tanta gente pasa su vida frente a la computadora o un televisor? Yo tuve sólo una radio... nos estamos volviendo como robots” , se preguntó la anciana.

 Anne tenía algunos problemas de salud, por los que había sido hospitalizada, pero no le quedaban pocos meses de vida, como solía ocurrir con los pacientes que recurren a la clínica suiza.

 De todos modos, logró convencer a los médicos de que no tenía un “futuro envidiable” por delante y de que terminaría sus días en una casa de reposo.

 Las reglas establecidas por la clínica de la eutanasia prevén que se pueda suministrar una “muerte dulce” a la persona que sufre una enfermedad que la llevará inevitablemente a la muerte, o bien “un sufrimiento o una invalidez insoportables” .  Pero estos dos últimos términos son muy subjetivos y pueden comprender también diversas condiciones de personas que no sufren un mal incurable, como Anne.

 Para ella, lo insoportable y sin sentido era vivir en una sociedad moderna que “carece cada vez más de humanidad” , en parte también por culpa de la tecnología, que “aleja cada vez más a las personas” .  La acompañó a Zurich para realizar el suicidio asistido, que fue concretado mediante una inyección, su sobrina Linda, de 54 años, que estuvo junto a Anne hasta último momento.

 Pero en Gran Bretaña la opinión pública se sacudió con el caso. Peter Saunders, de la Christian Medical Fellowship, afirmó que los límites de la eutanasia se están extendiendo cada vez más y que así cada vez más personas desesperadas podrían decidir poner fin a sus vidas.

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