30 de May de 2012 12:07

Indignados españoles paran el desalojo de una ecuatoriana y gritan “¡vergüenza!” contra Bankia

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“¡Es una vergüenza! Bankia consigue dinero y quiere ponernos en la calle”, denuncia Luz María Reyes. Esta ecuatoriana no entiende cómo el banco español, que recibirá un millonario rescate de dinero público, puede expulsar de sus hogares a familias asfixiadas por la crisis.

Reyes, de 52 años, que trabaja como empleada de hogar y vive con su hija y su nieto de dos años, escapó el miércoles al desahucio de su apartamento de Aluche, en los surburbios del sur de Madrid, gracias a la intervención de los “indignados” que actúan contra las expulsiones.

Pero Luz María pide que se tomen medidas definitivas “para que termine esta pesadilla”, que desde el inicio de la crisis en 2008 afectó a cientos de miles de familias.

En un país con un desempleo récord de 24,44%, que afecta a cinco millones y medio de trabajadores, son cada vez más las personas que no pueden devolver sus créditos.

Los desalojos de propietarios e inquilinos alcanzaron un máximo histórico en 2011, con 58 241, es decir un alza de 21,8% respecto a 2010, según cifras oficiales.

Y el rescate de Bankia, uno de los grandes bancos del país en el que el Estado tendrá que inyectar 23 465 millones de euros para evitar un derrumbe del sistema bancario, agrava la ira popular.

“¡Bankia engaña, estafa y deja a la gente sin casa!”, “Rescatan al banquero, desahucian al obrero” y “Echar a una familia, me daría vergüenza”, gritan con ayuda de megáfonos una veintena de indignados ante la llegada de la comisión judicial a casa de Reyes.

Y bloquean la pequeña escalera que conduce al edificio de ladrillo rojo de cinco plantas en el que vive la ecuatoriana.

Luz María, que tenía varios empleos, dejó de pagar su crédito en 2009 tras perder su trabajo nocturno. Como muchos otros, había contratado un préstamo de interés variable, cuyas mensualidades se dispararon de 800 euros a 1 350.

De los 205000 que pagó en 2006 por este apartamento de 50 m2, le quedan 196 000 por devolver al banco después de haber reembolsado durante tres años “casi sólo los intereses”, explica.

Bankia subastó el apartamento por 100 000 euros, así que “le quita la casa y le reclama 130 000 euros” más, agregando los gastos, explica su abogado, Javier Rubio.

Entonces llega la noticia: “la expulsión queda suspendida sine die”, anuncia Esther Sanz, militante de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), según la cual buena parte de las familias expulsadas desde el inicio de la crisis en Madrid son clientes de Bankia.

“¡El pueblo unido jamás será vencido!”, gritan los activistas mientras se alejan la comisión judicial y los policías.

A Luz María le cuesta contener las lágrimas. “Los partidos políticos tienen que solucionar esto, para acabar con tantos desahucios que hay”, reclama.

“Bankia se acaba de rescatar con miles de millones de euros, lo mínimo que tendría que hacer el gobierno es una moratoria sobre todos los desahucios”, agrega su abogado.

Porque Bankia “no quiere negociar”, afirma Sanz, citando el ejemplo de una familia con cinco hijos cuyo desahucio, a petición de este banco, está previsto el 11 de junio en otro barrio de Madrid.

De cara al futuro, Ricardo Rosado, miembro del movimiento de los “indignados” se declara pesimista.

“Bankia muestra que estamos en una situación catastrófica. Los 23 500 millones son dineros públicos para salvar el sistema, pero no es suficiente, necesitarán mucho más”, afirma.

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