27 de April de 2014 00:02

Dos íconos de paz llegan a la santidad

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Angelo Giuseppe Roncalli, -el Papa que creó y abrió el Concilio Vaticano II- y Karol Wojtyla, -el Pontífice de la Guerra Fría y la posterior globalización- llegan a la meta de la proclamación de santidad el mismo día.

La ceremonia inédita de hoy implica un reconocimiento al papel de dos grandes papas del siglo XX y su aporte a la vida de la Iglesia y del mundo. Ambos Papas tuvieron un papel universal y fueron punto de referencia mundial.

Un 'Papa bueno' y de paz Además de su gran visión reformadora que llevó a convocar el Concilio Vaticano II, en sus menos de cinco años de pontificado Juan XXIII puede ser recordado como el "Papa de la paz" y como ejemplo de la capacidad de un hombre de orígenes humildes de ejercer una gran influencia moral sobre los poderosos de la Tierra.

Se le reconocen durante su pontificado la modernización de la vida en el Vaticano, el rejuvenecimiento del Colegio Cardenalicio y la intensificación de las relaciones diplomáticas del papado con los líderes políticos mundiales.

En diversos acercamientos, estableció relación con los mandatarios soviéticos y contribuyó a reducir la tensión entre comunistas y cristianos.

Además, creó una Comisión para la Unidad Cristiana, con el fin de forjar lazos amistosos con las iglesias protestantes y ortodoxas, además de suprimir el texto de la liturgia que hablaba de los 'pérfidos judíos' Su familia era tan humilde que no pudo asistir a su ordenación sacerdotal el 10 de agosto de 1904. Y más de un siglo después, tras un cónclave que tuvo 11 votaciones, el 28 de octubre de 1958 fue elegido Papa (eligió llamarse Juan porque también era el nombre de su padre) .

El suyo fue un pontificado breve pero intenso, que cambiaría la vida de la Iglesia. Y pese al tiempo transcurrido, su encíclica 'Pacem in Terris', publicada el 11 de abril del 1963, sigue siendo un auténtico manifiesto católico contra la guerra. Para el papa Roncalli, fue la última, ya que el Pontífice murió a raíz de un cáncer de estómago dos meses después.

'Pacem in terris' tuvo en ese momento una repercusión planetaria, sin precedentes en los documentos papales. Tiene un tono profético y en cierta manara utópico, con repetidos llamados a valores cuales la "justicia" , el "amor" la "libertad" , la "verdad". El mundo atravesaba en ese año la fase más crítica de la Guerra Fría, atrapado por la división entre socialismo y capitalismo y además por las amenazas atómicas.

El documento terminó para siempre con el concepto de "guerra justa": Juan XXIII consideraba que pensar en una guerra como justa era simplemente una locura. Los armamentos existentes en ese período estaban en condiciones de destruir a la humanidad, recuerdan en la actualidad analistas vaticanos.

Un Pontífice revolucionario Juan Pablo II ha sido el cuarto Papa más longevo -incluido San Pedro-. El suyo fue un papado revolucionario y se convirtió en el jefe de la Iglesia Católica más querido.

Además del impacto social, político y mediático de su palabra, el Pontífice polaco es reconocido por haber humanizado el pontificado, llevando a todo el mundo la palabra de Dios: hizo 104 viajes al extranjero, durante los cuales visitó 129 países, incluyendo México.

Además de sus 14 encíclicas, fundamental en el pontificado de Juan Pablo II fue el gran apoyo que dio al sindicato polaco 'Solidaridad', decisivo para la caída del Muro de Berlín y la democratización de los países del ex bloque comunista.

El 13 de mayo de 1981 sufrió un atentado en la Plaza de San Pedro, cometido por el turco Ali Agca. Aunque se restableció, este hecho marcó para siempre al Pontífice, cuya salud se mermó desde entonces.

Juan Pablo II ha sido el primer Papa en rezar en una sinagoga, en Toma, Israel y en Estambul, así como en una mezquita.

Sus visitas a América Latina ocuparon un lugar especial en su pontificado. Histórico fue el perdón que pidió a los indígenas de América, el 12 de octubre de 1992. Entre otros temas por los cuales también pidió perdón figuran la intolerancia y la violencia contra los disidentes, las guerras de religión, las violencias de las Cruzadas, los métodos utilizados durante la Inquisición, los pecados que han comprometido la unidad de los cristianos y los pecados cometidos en las relaciones con los judíos, Con estas acciones, intentó en cancelar toda forma de rencor o de violencia fruto de las herencias del pasado.

Realizó 248 viajes por Italia y el mundo, lo que equivale a 3,24 veces la distancia entre la Tierra y la Luna.

Partió en su primer periplo pastoral al exterior el 25 de enero de 1979, cuando visitó la República Dominicana, México y Bahamas. El último viaje internacional fue en cambio a Lourdes, en Francia, el 14 y 15 de agosto del 2004.

Por esta razón, era conocido como el 'Papa viajero'. "El Papa globe-trotter: toda la Iglesia debe ser vista y comprendida de un modo nuevo, más profundo, en todo el mundo, y el Papa debe ser protagonista de esa misión" , dijo Karol Wojtyla a bordo de un avión, el 16 de octubre de 1989, que lo llevaba a las Islas Mauricio, Durante los 27 años de pontificado viajó más de 800 días, recorriendo 1 247 613 kilómetros, más de 30 veces la longitud de la circunferencia terrestre. Pisó el suelo de 129 países, pero le quedaron sin cumplir dos metas muy importantes: China y Rusia.

Fueron 248 las "misiones" cumplidas fuera del Vaticano y de Castel Gandolfo, 104 al exterior y 144 en Italia.

Con el pasar de los años, la imagen del Papa 'atleta de Dios' fue sustituida por la del anciano enfermo y sufriente, al punto que quedó prisionero de su cuerpo y de la fragilidad física, aunque no renunció a seguir cumpliendo hasta el final su misión. Sus viajes tuvieron siempre una connotación pastoral, y buscó trazar el sentido de la "vocación" de una nación en el concierto de la "familia de los pueblos".

Wojtyla estuvo presente en múltiples fronteras del catolicismo contemporáneo y del mundo. El hecho de viajar se convirtió en un medio para encontrar a los pueblos, hablar con los arzobispos y dialogar con los cristianos y no cristianos. No miró la Iglesia solo desde Roma y el usual mundo vaticano, de las ceremonias pontificias y de la administración: le dio paso en cambio a los escenarios más lejanos.

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