30 de March de 2014 00:01

Guerra en primera persona contra pedófilos

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El testimonio de la irlandesa Marie Collins sacudió por sus vívidos detalles al Simposio sobre la pedofilia en el clero en febrero del 2012. No era la primera vez que levantaba su clamor, pero el decirlo frente a altos dignatarios del Vaticano la puso en el tope de los titulares en las principales agencias de comunicación católicas del mundo hace dos años.

La agencia de noticias France Presse también difundió todas estas vivencias: "Aunque sucedió hace más de 50 años, es imposible olvidarlo. Acababa de cumplir 13 años y estaba en una etapa muy vulnerable, la de una niña enferma en el hospital, cuando un cura abusó sexualmente de mí. No conocía la sexualidad y mi inocencia se agregó a mi vulnerabilidad...", empezó su relato.

Ahora, con 66 años, forma parte de la comisión de expertos formada por el papa Francisco para la protección de niños en las instituciones de la Iglesia. Trabajará conjuntamente con el sacerdote jesuita argentino Humberto Miguel Yáñez y el arzobispo de Boston, Sean Patrick O'Malley, quien es uno de los ocho cardenales que aconseja al Papa sobre amplias reformas en la Iglesia y que ha sido uno de los principales activistas a favor de esclarecer los casos de abusos en Estados Unidos.

El grupo se completa con otro jesuita, el alemán Hans Zoillner, la psiquiatra francesa Catherine Bonnet, la ex primera ministra polaca y experta en DD.HH. Hanna Suchocka, la baronesa británica y experta en salud mental Sheila Collins, y el profesor de derecho canónico italiano Claudio Papale.

Pero Collins es la única de ellos en posibilidad de evaluar las propuestas que se presentarán al Pontífice en primera persona. "Tomaba la religión católica muy en serio y acababa de hacer la confirmación. Estaba enferma, inquieta y por primera vez lejos de mi casa y de mi familia. Me sentí más segura en el hospital cuando un capellán católico vino a visitarme para las lecturas de la tarde...", continuaba el estremecedor relato de Marie Collins en el 2012.

"El cura había salido del seminario unos años antes, pero ya tenía experiencia en el abuso de menores, yo no podía saberlo. Me habían enseñado que un cura es el representante de Dios en la tierra y automáticamente contaba con mi confianza y mi respeto...", agregó.

Lo que ocurrió después fue tan traumatizante que no se atrevió a contárselo a nadie durante 10 años: "Cuando comenzó a manosearme sexualmente, pretendiendo al principio que era un juego, quedé conmocionada, resistí, le pedí que parara. Pero no se detuvo. Mientras me manoseaba me decía que él 'era un sacerdote' y que 'no podía actuar mal'. Sacó fotos de mis partes más íntimas y de mi cuerpo y me dijo que era 'estúpida' si pensaba que actuaba mal. Recé para que no lo hiciese más... Pero volvió a la carga...".

Décadas de fe debilitada

Aunque sigue siendo una católica practicante, Collins reconoció en una entrevista realizada por el periódico irlandés The Irish Catholic que su fe se ha debilitado durante todas estas décadas. Además de lo doloroso que le sucedió, la respuesta de las autoridades eclesiásticas le ha causado enormes frustraciones.

Casada y con un hijo, ha dedicado buena parte de la última década a presionar a la jerarquía católica de su país para que esclarezca los casos de abusos a menores. Y fue en su rol de activista que descubrió que las cabezas de la diócesis de Dublín, así como la Policía local, tuvieron conocimiento de las acciones de su agresor, pero no tomaron ninguna acción en su contra y que continuó abusando de niños.

Ese inmenso dolor la ha llevado a ser hospitalizada varias veces a lo largo de su vida por depresión y crisis de ansiedad. Reconoce que solo empezó a sanar cuando, tras una larga batalla legal que emprendió siendo adulta, el culpable fue juzgado y encarcelado.

Sin embargo, Collins afirmó en la misma entrevista que no ha dejado de lado sus valores católicos porque, aunque "es una lucha constante, necesito algo más a qué aferrarme, algún sentido de moralidad".

Un nombramiento aceptado con desconfianza

Tras el anuncio de su designación por parte del Papa, Marco Politi, del diario Il Fatto Quotidiano, dijo que Collins es "una mujer que vivió directamente la violencia y que tiene una visión concreta y no abstracta" del problema.

La mayor agrupación de víctimas de este tipo de abusos en Estados Unidos también aplaudió la decisión.

Sin embargo, en un reciente diálogo con la agencia Associated Press, Collins reconoció que, aunque no tiene ninguna confianza en la Iglesia como institución, su razón para decir "sí" es porque ha estado criticando a la Iglesia por cómo ha hecho las cosas y la forma que ha tratado a los sobrevivientes. Y añadió: "no aprovechar esta oportunidad para decirlo en el corazón del Vaticano iría en contra de todo lo que siento...".

En contexto. Marie Collins dio su nombre a una fundación con sede en Reino Unido. Recordando que su agresor tomó fotografías de sus partes íntimas sin su permiso, apadrina esta organización de apoyo a víctimas de abuso a través de Internet.

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