23 de January de 2011 00:00

DUVALIER vuelve al país que desangró

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Redacción Mundo y agencias

El apellido del ex dictador haitiano Jean-Claude Duvalier o también apodado ‘Baby Doc’, quien regresó por sorpresa a su país tras 25 años de exilio, está unido a uno de los capítulos más siniestros de la historia de Haití.

Durante casi tres décadas, el clan gobernó el pobre país caribeño y según opinan analistas políticos es en parte responsable de la crisis económica y política que vive la nación.

El padre y médico de profesión, François Duvalier, conocido como ‘Papa Doc’, venció en las urnas en 1957, tras lo cual instauró un régimen de terror. Bajo su brutal dominio murieron cientos de miles de personas, según denuncian organizaciones de derechos humanos.

A la muerte de ‘Papa Doc’, en 1971, Jean Claude heredó el poder. También él se declaró “presidente vitalicio”, aunque en 1986 huyó al exilio luego de 15 años de gobernar el país. Al joven Duvalier se le conoció por el sobrenombre de ‘Baby Doc’ ya que solo tenía 19 años cuando recibió el poder de manos de su progenitor, quien meses antes de morir modificó las leyes para reducir la edad mínima de acceso a la Presidencia de Haití. Bajo el mando de ‘Baby Doc’ disminuyó un poco la influencia del temible grupo paramilitar “tonton macoute”, la milicia paramilitar creada por su padre.

Hay quienes sostienen que durante su actividad, el “tonton macoute” pudo haber asesinado y hecho desaparecer a más de 150 000 personas, en su mayoría civiles y opositores a los regímenes Duvalier.

Duvalier padre creó estos cuerpos tras sobrevivir a un atentado en contra de su vida en el año 1958, luego de lo cual su gobierno se volvió más represivo. Depuró el ejército para deshacerse de elementos que le pudieran ser hostiles. En 1959, inspirado por los camisas negras del fascismo italiano, montó una milicia que se conoció como VSN (Voluntarios de la Seguridad Nacional) para proteger su poder fuera de la capital.

Los miembros de la VSN pasaron a ser conocidos posteriormente como los ‘tonton macoute’, y se convirtieron de algún modo en el espinazo del país. Dado que estas milicias no recibían remuneración alguna, ellas mismas inventaban sus propios medios de financiación a través del crimen y de la extorsión.

Durante los 15 años que gobernó ‘Baby Doc’ hijo aumentaron la corrupción y el enriquecimiento propio. Y ni la llegada de empresas extranjeras -que ofrecían trabajos a bajo coste- ni el florecimiento del turismo ayudaron a reducir la miseria del pueblo haitiano.

Las autoridades haitianas consideran que más de 100 millones de dólares fueron desviados bajo el pretexto de obras sociales hasta la caída en 1986, de ‘Baby Doc’.

Esos desvíos sistemáticos de fondos de empresas mayormente estatales habrían sido en parte transferidos a bancos suizos. El Gobierno suizo ha intentado acelerar la restitución de los fondos Duvalier a los haitianos, en particular después del terremoto de hace un año, que mató a 316 000 personas y dejó a 1,3 millones en la calle, pero ha enfrentado los recursos judiciales de la familia del ex dictador. En Francia, país que lo acogió tras su derrocamiento en 1986, Duvalier también ha sido demandado por “crímenes contra la Humanidad”.

Sobrevivió a un atentado

Nacido el 3 de julio de 1951 en Puerto Príncipe, ‘Baby Doc’ no parecía estar preparado a sus 19 años para asumir el poder en la primera república negra de América, que desde 1957 estaba en manos de su padre, fallecido el 21 de abril de 1971.

Al día siguiente, ‘Baby Doc’ prestaba juramento y se convertía en el jefe de Estado más joven del mundo.

Su pesada figura, sus dificultades para hablar, su timidez, su rostro redondo y su gusto por los uniformes recargados no hicieron de su imagen la de un dictador implacable, ni la de un tecnócrata tercermundista.

Testigo desde sus siete años, cuando su padre llegó al poder por la vía democrática, de todas las intrigas, desgracias, arrestos, ejecuciones sumarias, bombardeos de palacios y de 11 golpes de Estado fallidos, Jean-Claude Duvalier resultó profundamente marcado por la violencia, según sus allegados más íntimos. A sus once años sobrevivió a un atentado en el que tres de sus guardaespaldas murieron.

‘Baby Doc’, a quien hasta sus más acérrimos enemigos le reconocen el haber terminado con las desapariciones y las ejecuciones sumarias, intentó una tibia liberalización.

Pero en el fondo, el régimen no había cambiado: seguía alejado del pueblo, al que jamás se consultó democráticamente, sometido al estricto control de los “tonton macout” y vigilado por la vieja guardia duvalierista apodada “los dinosaurios”.

Sin embargo, cambió la Constitución, depuró el Ejército y puso límites a los “tonton macout”. Otorgó en 1977 una amnistía general, creó una liga haitiana de derechos humanos y propuso elecciones libres.

Pero según sus adversarios, solo fueron concesiones frente a las exigencias de la política de defensa de los derechos humanos promovida por el entonces presidente estadounidense Jimmy Carter (1977- 1981). Tras su casamiento con Michele Bennett ‘Baby Doc’ frenó la liberalización. La prensa volvió a estar bajo control. Los pocos opositores que permanecían en Haití fueron arrestados. Ella era una rica heredera protestante y divorciada, hija de la burguesía mulata -que para los haitianos representaba un símbolo del antiguo régimen, odiado por los duvalieristas negros, católicos y pobres.

Tras semanas de revueltas provocadas por la escasez de alimentos, Duvalier se exilió a Francia en 1986. El dictador vivió allí holgadamente durante un tiempo en la Costa Azul.

Pero a lo largo de los años su situación económica y personal cambió. Sus cuentas secretas en Suiza fueron bloqueadas. Su mujer le abandonó. Y su madre, Simone, que le acompañó en el exilio, murió en 1997.

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