19 de June de 2011 00:01

‘Corrupción endémica afecta a Petroecuador’

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El cable 73671, enviado el 3 de agosto del 2006 a Washington, esboza  una preocupante radiografía de la empresa.  

 El nepotismo, la falta de transparencia, los apuros financieros y una densa e incompetente burocracia son señalados.

¿Cuál es la imagen que el Gobierno estadounidense tiene de Petroecuador, principal empresa petrolera ecuatoriana?

La última radiografía de la compañía estatal está descrita ampliamente en el cable 73671, enviado por la Embajada de EE.UU., en Quito, al Departamento de Estado, el 3 de agosto del 2006, en el gobierno de Alfredo Palacio.

El cable confidencial, que fue redactado por Sara Ainsworth, encargada de Asuntos Económicos, esboza una sombría y preocupante situación, cuyas secuelas han desembocado en “una endémica corrupción”.

Petroecuador ha atravesado una severa crisis financiera, a causa de la caída sostenida de la producción, y una terrible, ineficiente e inadecuada capacidad de refinación, señala el telegrama. Los “chanchullos y mañoserías” permean todos los niveles de su pesada burocracia y el sindicato de la empresa tiende a recompensar a su personal más improductivo.

Su equipo y tecnología de producción son anticuados, hay una escasa inversión y los subsidios forzados a los combustibles para los consumidores merman el presupuesto de la empresa.

Reformar Petroecuador en cualquier forma significativa será una batalla cuesta arriba, advierte el cable. “Inyectar más dinero en la compañía no sanará sus heridas. Incluso si la entidad se vuelve más ineficiente y la producción continúa cayendo, la compañía seguirá siendo un magneto para las élites políticas que están motivadas por múltiples oportunidades para negociados”.

Petroecuador -agrega el cable- tiene ventas anuales por USD 5 500 millones. El año pasado (2005) la empresa generó más de USD 2 000 millones para el Estado, representando el 40% del presupuesto. Pese a esos ingresos, la estatal petrolera ha cambiado poco desde su creación, en 1989.

Contactos de la industria citados en el cable señalaron que el desempeño de la firma ha caído en los últimos 10 años debido “a la corrupción, el nepotismo, la falta de transparencia, los apuros financieros y una densa burocracia”. En 1992, la compañía produjo alrededor de 120 millones de barriles por año, hoy (2006) produce 71,5 millones de barriles anuales, dejando una pérdida anual de USD 2 500 millones (la situación actual de la empresa se resume en la nota lateral).

El deterioro natural de los pozos incide en estas pérdidas, indica el telegrama, pero la creciente politización, manipulación de las ganancias de la empresa, falta de capital e inversión y pobres prácticas gerenciales han amplificado las ineficiencias y apremios financieros. Las compañías petroleras privadas, mientras tanto, han tomado el liderazgo, produciendo cerca de 20 millones de barriles al año, empezando en 1994, y 120 millones de barriles por año actualmente (2006).

Desde su creación, la entidad ha invertido muy poco en sus campos y facilidades, subraya el documento. Según el presupuesto del 2005, gastó USD 178 millones en inversiones, mientras las firmas extranjeras invirtieron USD 1 700 millones.

“La mayoría de la infraestructura de la empresa es obsoleta”. Los geólogos de Petroproducción se quejan constantemente por la falta de tecnología y recursos para el mantenimiento de nuevos pozos. “240 de sus 800 pozos se cerraron debido a la falta de fondos. Sus bodegas están vacías. Usualmente la empresa vuelve a emplear las válvulas y retira la tubería usada para ubicarla en nuevos pozos. Las bombas de Petroproducción tienen más de 20 años de uso y sus válvulas son empleadas por más de una década. Su uso recomendado es de 4 años.

Los subsidios para los productos refinados, que son cubiertos con los ingresos de las exportaciones del crudo, redujeron los recursos de Petroecuador en más de USD 1 000 millones el 2006.

Según el informe, la estructura de la estatal petrolera y la falta de control financiero vuelve a la corrupción endémica. “Fuentes de Petroecuador dijeron a la Embajada que cada subsidiaria “tiene su propia mafia”, y que “las coimas para los contratos son una práctica regular”.

“Dos funcionarios del Gobierno controlan la asignación de contratos asignados por Petroecuador, a cambio de comisiones pagadas antes de que se anuncien las contrataciones. Contactos de la industria denuncian que la práctica típica de los presidentes de la compañía ha sido hurtar y marcharse”.

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