25 de July de 2010 00:00

Chile sufre por el sismo y hoy por el frío

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 0
Redacción Mundo. El Mercurio/AGD

En Maule, Talcahuano, Tumbe y Biobío, las principales aldeas de los damnificados del terremoto del 27 de febrero pasado, soportan la intensa ola de frío y las lluvias que afecta a esa zona en esta época del año.



















Campamento de Tumbe.  Este albergue  fue instalado en un claro de un bosque. Los que están en la sombra tratan de no pasar mucho tiempo dentro de sus casas por el frío insoportable del lugar.













Cientos de damnificados permanecen en campamentos y refugios improvisados y están angustiados porque deben enfrentar el devastador frío de agosto, el más intenso del año en el sur de Chile.

El terremoto registrado hace cinco meses tuvo una magnitud de 8,8 en la escala Richter y sacudió el centro y sur de Chile, causando además una gran destrucción. La mayor parte de las viviendas de emergencias que fueron reforzadas en junio pasado con materiales de aislamiento no presentaron filtraciones, mientras que algunas casas que aún no reciben la impermeabilización tuvieron problemas en techos, puertas y ventanas, donde ingresó el agua.

Sin embargo, las principales demandas que tienen los damnificados son por mejoras en los servicios básicos. En la aldea Villa El Milagro de Talca, los vecinos anhelan la pronta habilitación de baños y duchas modulares.



















A una hora de Talcahuano.  Esta madre  de familia quedó viuda luego de que el agua  arrastró  a su marido en Tumbe. Ella vive sola.













En Constitución, las familias del campamento Puertas Verdes también esperan usar pronto los baños. “Se echa de menos una ducha calientita”, dice Dina Veloso. La misma situación se repite en la aldea El Morro de Talcahuano y El Molino de Dichato, donde los damnificados piden soluciones en los exteriores, porque el barro abunda y les impide transitar tranquilamente.

Cristóbal Lira, coordinador del Comité de Emergencia, dijo que se trabaja en la habilitación de baños que se comparten entre dos familias y que cuando mejore el tiempo se estabilizará el suelo en las aldeas, para evitar que se generen barriales.

Pero más allá de la zona de catástrofe, el temporal dejó desde Coquimbo a Biobío calles anegadas, puertos cerrados, voladuras de techos y cortes de luz. La fuerte lluvia que cae desde hace un mes en la IV Región dejó a 160 personas damnificadas, mientras que en O'Higgins se produjeron rodados de rocas que destruyeron la cocina de una casa en Peumo.

En Colchagua una casa resultó totalmente anegada y una familia de gitanos terminó albergada en Cunaco, luego de que el viento volara la carpa en que vivían.



















En Tumbe.  Los niños  juegan a las carretas, en medio del desamparo en que se encuentran en el lugar.













Debido a las fuertes marejadas, los puertos de San Antonio y Valparaíso quedaron cerrados para todo tipo de embarcaciones, mientras que la nieve obligó a cerrar también el Paso Los Libertadores.

Una intensa ola de frío que se extiende por casi tres semanas en distintas zonas de Chile ha aislado algunas localidades y sorprendido a pobladores en zonas donde hace muchos años no caía nieve.

Desde principios de julio, una ola polar que ingresó al cono sur ha mantenido temperaturas bajo cero, principalmente en las madrugadas, en el centro y sur de Chile, la zona afectada por el terremoto.

Las temperaturas en la capital chilena se han situado en los dos grados bajo cero en la última semana, mientras que el sur del país sufre una situación crítica, con cientos de pobladores aislados por las nevadas y miles de cabezas de ganado en peligro. Para agosto se prevé que la ola de frío sea más intensa.

Testimonio Daniel Estrella/ Fotógrafo de Ecuador

Los damnificados viven en refugios abandonados

Las fotos corresponden a los pueblos más afectados por el terremoto - Tsunami, como Talcahuano, Tumbe, Penco, Dichato, a dos y tres horas de Concepción, ciudad de  la VII Región del Bío Bío.

La destrucción fue en las zonas más abandonadas, donde ha llegado mucha ayuda material pero poca ayuda psicológica. Allí  pude conversar con la gente afectada en algunos refugios y campamentos, donde me abrieron sus puertas de madera prefabricadas y sus carpas para  hacer mi trabajo de la “realidad del interior de Chile”.

Muchas de las personas en estos campamentos se encuentran devastadas. Uno se da cuenta de ello cuando se sienta a conversar.

El frío en esta parte de Chile es intenso y se está incrementando cada día. Hay un dicho en Chile que dice que “el que pasa agosto pasa el año nuevo”; existen zonas donde las casas prefabricadas no pasan  la prueba del frío y no se diga  las carpas.

En estas pequeñas viviendas improvisadas viven familias enteras y en su gran mayoría mujeres  viudas de avanzada edad que perdieron sus seres queridos en el  mar.

El gobierno  ha situado estos campamentos en zonas escondidas como en claros de bosques o detrás de las lomas algunas con prohibición de paso resguardado por militares, y otras fuera de la vista de los turistas de Concepción, Rancagua, Santiago...  Viven  con angustia esperando el frío de agosto.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (0)
No (0)