27 de August de 2010 00:00

Los carteles tienen ‘secuestradas’ varias ciudades

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La violencia en México está estrechamente ligada al narcotráfico. En 1990 las agrupaciones cobraron importancia debido al cese de operaciones de los carteles colombianos de Cali y Medellín. En el momento, los carteles mexicanos tienen la totalidad del mercado de drogas en los Estados Unidos.

El origen del narcotráfico tiene sus raíces en el estado de Sinaloa, en el norte. La ola de violencia apareció debido a la terminación de un acuerdo entre los traficantes y los gobiernos locales o estatales. Ellos permitían el paso de droga, por vía terrestre, hasta EE.UU., así como el cultivo de marihuana y amapola en su territorio.

Cuando el acuerdo empezó a desvanecerse se inició la persecución a los líderes de estos grupos que se encargan de transportar la droga. Con la caída de los cabecillas empiezan los conflictos entre bandas y con la Policía.

¿El saldo de la violencia? 28 000 víctimas solo desde el 2006. Ni siquiera la medida del Gobierno mexicano de desplazar 50 000 efectivos ha frenado los ataques y las muertes. 70 000 personas vinculadas al tráfico de drogas han sido detenidas.

Las zonas más afectadas son las que se hallan en la frontera con México: Ciudad Juárez, Monterrey, Culiacán y Ciudad de México. Estos territorios están repartidos entre los carteles de Juárez, del Golfo, de Sinaloa, Tijuana, Los Zetas y Los Negros.

Los Zetas, señalados por la matanza de 72 migrantes latinoamericanos, es una poderosa banda cuyos tentáculos se extienden por varios países, creada por ex militares que en los años noventa se unieron al cartel del Golfo, con el que ahora libran una disputa a muerte. “Los Zetas controlan varias rutas que les permiten moverse desde Guatemala hasta la frontera con EE.UU., atravesando el territorio mexicano a veces en complicidad con policías locales”, explica Raúl Benítez, investigador en temas de seguridad nacional de la Unam. La banda se conformó a partir de un grupo de 40 antiguos miembros de las fuerzas especiales del Ejército mexicano, a los que el entonces teniente Arturo Guzmán (alias Z-1, por su código militar) fue reclutando para conformar los anillos de seguridad del capo del cártel del Golfo, Osiel Cárdenas.

La ONG Sin Fronteras dice que los carteles del narcotráfico se han dedicado a secuestrar migrantes extranjeros, dejando de lado a los mexicanos que hasta hace un tiempo eran la presa perfecta para ellos. El monto de rescate que se pide a las víctimas va de USD 1 500 a 5 000. Y el promedio: 2 500 por migrante.

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