11 de septiembre de 2016 15:37

Temer negó interferencia de su gobierno en investigaciones de corrupción

Michel Temer, presidente Brasil, encabezó las fiestas de independencia de ese país. Foto:  EFE

Michel Temer, presidente Brasil, encabezó las fiestas de independencia de ese país. Foto: EFE

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Agencia EFE

Michel Temer, nuevo presidente de Brasil, negó este domingo 11 de septiembre del 2016, que su gobierno haya intervenido o pretenda intervenir para paralizar en la Justicia las investigaciones sobre el gigantesco escándalo de corrupción en la petrolera estatal Petrobras, que salpica a varios de sus aliados.

"Jamás el Ejecutivo va interferir en ese asunto. Cada Poder ejerce su papel y sería un absurdo del Poder Ejecutivo querer interferir en la Justicia", afirmó el nuevo mandatario brasileño en una extensa entrevista publicada hoy por el diario O Globo.

Pese a que la entrevista fue realizada el viernes, Temer se anticipó a las denuncias hechas un día después por el ahora exministro Fabio Medina Osorio, que hasta el viernes se desempeñaba como Abogado General de Brasil y quien atribuyó su destitución a una supuesta estrategia del gobierno para frenar las investigaciones de los desvíos en Petrobras.

El exabogado del Estado afirmó que su destitución se produjo tras haber chocado en el gobierno con ministros que quieren "tapar" la investigación de las corruptelas en Petrobras para proteger a aliados de Temer salpicados por el escándalo, incluyendo a miembros del nuevo gabinete.

Medina Osorio agregó que el ministro de la presidencia,
Eliseu Padilha, le pidió no inmiscuirse en las investigaciones cuando solicitó acceso a los procesos para intentar identificar altos funcionarios implicados y a los que, como abogado del Estado, tendría que impedirles ejercer funciones públicas. "Yo jamás haría eso (intentar frenar las investigaciones). Soy muy consciente de los términos de la Constitución. No hay la menor posibilidad de interferencia del Ejecutivo (en la Justicia) ni a favor ni en contra", aseguró Temer, quien asumió plenamente el
31 de agosto luego de que el Senado destituyera a la presidenta Dilma Rousseff tras hallarla responsable de irregularidades fiscales.

El hasta hace poco vicepresidente de Rousseff insistió en que "es imposible, inadmisible, imaginar que el presidente de la República pueda llamar a un magistrado de la Corte Suprema para decirle cómo proceder sobre una investigación".

Al menos un ministro de Temer, el titular de la Secretaría de Gobierno, Geddel Vieira Lima, es investigado por su supuesta responsabilidad en el escándalo, en tanto que otros seis han sido citados por condenados que colaboran con la investigación.

Otros tres ministros, Romero Jucá (Planificación),
Fabiano Silveira (Fiscalización) y Henrique Alves (Turismo), renunciaron por igualmente figurar entre los acusados de la mayor investigación por corrupción en la historia de Brasil.

Todos son correligionarios de Temer en el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), la mayor fuerza política del país, la formación que lidera la nueva alianza oficialista y que fuera el principal aliado del ahora opositor Partido de los Trabajadores (PT) en el gobierno de Rousseff.

Temer aseguró que no puede destituir a nadie tan solo porque su nombre fue citado por un delator en la investigación de Petrobras. "Los que salieron lo hicieron por su cuenta. Porque yo no puedo destituir a una persona que no es juzgada ni ha sido denunciada sólo porque alguien mencionó su nombre. Yo no hago eso.

Preservo mucho el orden jurídico. Los que salieron renunciaron porque sus nombres quedaron muy expuestos y prefirieron salir", dijo.

En la misma entrevista Temer atribuyó las protestas en la calle contra su gobierno a la reacción natural de quienes fueron despojados del poder, porque "un juicio político destituyente es un acto políticamente doloroso para quien sale".

Agregó que inicialmente le restó valor a las protestas porque le dijeron que eran pocas personas protagonizando actos vandálicos, pero que después, "cuando salieron miles de personas a las calles, dijimos que había que respetarlos".

Pero advirtió que también hay en las calles un movimiento que quiere derribar el gobierno de forma indirecta, inconstitucional, al defender la anticipación de las elecciones presidenciales de 2018.

Para Temer, la percha que la oposición quiso pegarle de "golpista" no tuvo adhesión, aunque insistió en debatir el asunto porque lo acusan sin argumentos. "Quiero que expliquen por qué dicen que fue golpe. Quiero debatir el golpe, pero con argumentos. Porque ya es infernal en Brasil la radicalización. Eso está infernizando el país. Que me digan cuál es el golpe porque yo solo quiero gobernar. Para mí asumir la presidencia es una honra y no un asunto de vida o muerte", dijo.

El nuevo gobernante negó que pretenda disputar las elecciones presidenciales de 2018 pero dijo que no firmaría un compromiso público asumiendo esa posición porque quien lo hace no cumple.

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