20 de mayo de 2017 13:47

Recibimiento real y megacontrato de armamento para Trump en Arabia Saudí

El presidente estadounidense Donald Trump y el príncipe heredero saudita Mohammed bin Nayef bin Abdulaziz al-Saud toman parte en una reunión bilateral en un hotel en Riyad el 20 de mayo de 2017. AFP

El presidente estadounidense Donald Trump y el príncipe heredero saudita Mohammed bin Nayef bin Abdulaziz al-Saud toman parte en una reunión bilateral en un hotel en Riyad el 20 de mayo de 2017. AFP

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Agencia AFP

El primer viaje de Donald Trump al extranjero comenzó el sábado 20 de mayo de 2017 con una cálida acogida real en Arabia Saudí y el anuncio de importantes contratos de más de USD 380 000 millones, incluidos 110 000 millones en ventas de armas a Riad para hacer frente a las “amenazas” de Irán.

La llegada con gran pompa de Trump a Riad, donde pronunciará un discurso sobre el islam, contrastó con el recibimiento glacial que recibió hace un año el expresidente Barack Obama, criticado por su acercamiento a Irán, gran rival de Arabia Saudí.

Además de las reuniones bilaterales, como la que mantuvo con el rey Salman, Trump dedicó el primero de sus dos días en Riad a las inversiones con una serie de contratos colosales.

“Fue una jornada formidable”, lanzó el presidente republicano. “Cientos de miles de millones de dólares en inversiones en Estados Unidos y empleos, empleos, empleos”.

La agencia oficial saudí SPA informó de 34 acuerdos en campos tan diversos como la defensa, el petróleo y el transporte aéreo.

“El valor de las inversiones supera los USD 380 000 millones”, declaró el ministro saudí de Relaciones Exteriores, Adel Al Jubeir, en una rueda de prensa conjunta con su homólogo estadounidense, Rex Tillerson.

El portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, había dado cuenta de contratos militares por valor de cerca de USD 110 000 millones, que presentó como el “acuerdo de armamento más importante de la historia de Estados Unidos”.

Estos servirán para “apoyar la seguridad de Arabia Saudí a largo plazo y del conjunto de la región del Golfo frente a la maligna influencia iraní y las amenazas vinculadas a Irán que existen en las fronteras de Arabia Saudí”, declaró Tillerson.

El presidente estadounidense, Donald Trump (izq.), y el rey saudí, Salman bin Abdulaziz al-Saud, participan en una ceremonia de firma en la Corte Real Saudí en Riyadh el 20 de mayo de 2017. AFP

El presidente estadounidense, Donald Trump (izq.), y el rey saudí, Salman bin Abdulaziz al-Saud, participan en una ceremonia de firma en la Corte Real Saudí en Riyadh el 20 de mayo de 2017. AFP

Desmantelar la 'red terrorista'

El anuncio se produjo, precisamente, el día de la reelección del presidente iraní Hasan Rohaní, que defiende la apertura de su país al mundo.

En la primera reacción estadounidense al resultado electoral, Tillerson instó a Rohaní a desmantelar “la red terrorista” de su país y a poner fin a los ensayos de misiles balísticos.

Arabia Saudí, mayoritariamente sunita, considera a Irán, potencia chiita, como su principal rival en Oriente Medio. Ambos países están enfrentados en los conflictos de Siria y Yemen.

La Casa Blanca precisó que los contratos militares reforzarían la capacidad del reino “en sus operaciones contraterroristas en la región, lo que reduce la carga de Estados Unidos”. Washington espera que Riad incremente su papel en la lucha contra grupos yihadistas como la organización Estado Islámico (EI) y Al Qaida.

Además, el rey Salman y Trump firmaron una “declaración sobre una visión estratégica conjunta” para reforzar las relaciones bilaterales.

Alfombra roja

El rey Salman acogió en persona a Trump, acompañado de su esposa Melania, en la alfombra roja desplegada a los pies del Air Force One.

Trump se mostró distendido, pese que el Senado anunció que el exdirector del FBI James Comey, que había guardado silencio desde su repentina destitución, había aceptado comparecer, lo que podría causarle más quebraderos de cabeza a su gabinete.

Al pie de la escalinata del avión, el rey Salmán de Arabia Saudita, de 81 años, estrechó la mano de Trump y de su esposa Melania, que iba vestida sobriamente y con el cabello suelto.

Ivanka, la hija mayor de Trump, y su esposo Jared Kushner forman parte de la delegación oficial estadounidense.

Riad estaba engalanada con banderas saudíes y estadounidenses. Las calles, casi desiertas, también estaban decoradas con fotografías del rey y Trump con el lema “Juntos triunfamos”.

El domingo, el presidente estadounidense pronunciará un discurso sobre el islam ante unos cincuenta dirigentes árabomusulmanes, en el que subrayará su “esperanza” de una “visión pacífica” del islam. “Expresaré la posición del pueblo estadounidense de manera franca y clara”, prometió Trump en su discurso semanal, difundido el viernes por la noche.

La de Riad podría ser la etapa más tranquila del largo viaje del nuevo inquilino de la Casa Blanca, que terminará en Europa.

Su periplo lo llevará a Israel, a los Territorios palestinos, al Vaticano, a Bruselas y a Sicilia, para las cumbres de la OTAN y del G7, donde los aliados europeos de Washington esperan obtener compromisos claros.

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