17 de junio de 2015 21:19

La muerte de Wahishi desestabiliza a Al Qaeda pero la amenaza yihadista continúa

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Agencia AFP
Dubái

La muerte del jefe de Al Qaeda en Yemen, que también era el número dos a nivel mundial, desestabiliza a la organización en provecho de su rival, el grupo Estado Islámico (EI) , pero no reduce la amenaza yihadista global, estiman los expertos.

Washington presentó la muerte de Naser al Wahishi en un bombardeo estadounidense como un “duro golpe” asestado “a Al Qaeda en la Península Arábiga (AQPA), el brazo más peligroso de Al Qaida, y de forma más general a Al Qaeda”.

Los analistas abundan en este sentido. Recuerdan que otras dos muertes afectaron a AQPA, la del ideólogo Ibrahim al Rubaish y la de Naser Al Ansi, el hombre que reivindicó en nombre del grupo el ataque al semanario francés Charlie Hebdo en enero en París. Ambos murieron en ataques de drones estadounidenses en abril.

Más allá de Yemen, añaden estos expertos, la muerte de Wahishi supone un revés para Al Qaida, puesto que el jefe yihadista era considerado desde 2013 como la mano derecha de Ayman al Zawahiri, el sucesor de Osama bin Laden. También era el hombre a través del cual pasaban los mensajes “operacionales” entre las distintas ramas de la organización.

Este miércoles de tarde, el EI reivindicó nuevamente una serie de atentados contra mezquitas y otros blancos vinculados a la rebelión chiita en la capital Saná, que provocaron al menos 31 muertos y decenas de heridos, la víspera del comienzo del Ramadán, el mes de ayuno sagrado de los musulmanes.

Sin embargo, en Siria y en Iraq, el debilitamiento de las ramas locales de Al Qaida durante los últimos años benefició al EI, que reivindicó en marzo sus primeros atentados sangrientos en Yemen y que intenta atraer a aspirantes al yihadismo.

“Cuanto más se debilite Al Qaida, más se unirán los combatientes yihadistas al EI para reforzarlo. Y viceversa, cuanto más se ataque al EI, más combatientes volverán a Al Qaeda”, explica Mathieu Guidère, profesor de islamología de la universidad de Toulouse (Francia) .

“Son vasos comunicantes” y el futuro de Al Qaeda depende por lo tanto “de la suerte que se reserve al EI”, precisa.

En este contexto, algunos expertos son escépticos ante las afirmaciones del gobierno estadounidense, según el cual la muerte de Wahishi “nos acerca al objetivo de debilitar estos grupos y a largo plazo derrotarlos” .

'AQPA puede reforzarse'

Por el momento, estima Soufan Group, que realiza análisis estratégicos sobre temas de seguridad, la muerte de Wahishi “exacerbará más los problemas de mando y de control” en Al Qaida, “que se han vuelto cada vez más evidentes a medida que el EI fue ganando fuerza en el campo de batalla y en los medios de comunicación”.

“Al Qaeda se arriesga a convertirse en una vaga agrupación de movimientos locales”, afirma Soufan Group, cuatro años después de que un comando estadounidense matara a Osama bin Laden, fundador de la red, en Pakistán.

La desestabilización de Al Qaida no implica que la rama yemení vaya a tener dificultades en lo inmediato, aunque la aniquilación de varios responsables sugiere que hay “topos” que informan a Estados Unidos, afirman los analistas.

El miércoles, Al Qaeda en Yemen mató a balazos a dos miembros saudíes de la organización, acusados de ser espías de Estados Unidos, indicaron un dirigente local y testigos.

No obstante, la red sigue estando bien implantada en Yemen.

“Si se compara con otras ramas de Al Qaida”, AQPA en Yemen es la mejor asentada y, “aunque Wahishi es una pérdida, puede recobrar fuerza rápidamente”, estima Olivier Guitta, director de GlobalStrat, una empresa de asesoría especializada en la evaluación de los grupos de riesgo geopolíticos.

Arraigada en el sur y el sudeste de este país pobre e inestable, AQPA se aprovechó del caos creado por los ataques aéreos saudíes contra los rebeldes chiitas para apoderarse en abril de Mukalla, capital de Hadramut, la mayor provincia de Yemen.

Todavía cuenta con una buena organización interna --el sucesor de Wahishi, Qasem al Rimi, fue nombrado rápidamente- y con poderosos contactos con tribus sunitas con las que se ha aliado.

Según Mathieu Guidère, Al Qaida en Yemen se ha “convertido en una fuerza entre otras del bando sunita, sobre todo tribales”, una fuerza considerada “moderada y por lo tanto recomendable respecto a la barbarie del EI” que mató a 142 fieles en atentados suicidas contra mezquitas chiitas en marzo en Saná.

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