9 de April de 2010 00:00

La muerte de 4 personas no se aclara

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Redacción Sierra Norte

‘Ha pasado un mes y medio y no sabemos realmente quiénes y por qué asesinaron a nuestros seres queridos”.  Esta pregunta es de familiares y amigos de Carlos Jairo Cuarán Rosero, Francisco Javier Morán Morán y Wilman Gima.

Lo único que  saben con certeza es que el  miércoles de ceniza los fallecidos salieron en busca de tierras hacia la parroquia de Tobar Donoso, en el noroccidente del Carchi, frontera con Colombia. No se imaginaron que dos semanas después, el 24 de febrero, los tres mineros ecuatorianos y el colombiano José Octaviano Jurado Cortés Rivera aparecieran muertos a orillas del río San Juan.

“Ellos se fueron porque tenían información de que esa zona es rica en oro”, comenta uno de los familiares de los desaparecidos.

Como la mayoría de pobladores del lugar, esa persona    prefiere no dar su nombre  por temor a represalias. Asegura que en las últimas semanas   parientes cercanos de los mineros asesinados han  dejado   la parroquia de Lita,  en el noroccidente de Imbabura. Esto,   porque han  recibido amenazas.

Cuarán  era conocido en Imbabura. Fue campeón provincial de motocrós y candidato a la Junta Parroquial de Lita, por el Movimiento Alianza País, durante las últimas elecciones. Junto a ellos viajó Javier Morán, de  26 años.

Según los testimonios, el colombiano  Jurado conoció a Cuarán en unas minas del Oriente.   También dicen que viajó, invitado por Cuarán, a conocer Tobar Donoso.

Los familiares de las víctimas cuestionan la supuesta lentitud con que avanzan las investigaciones. Según el fiscal del Carchi, Ernesto Montenegro, encargado del caso, el proceso se encuentra en etapa de indagación previa. Como única prueba concreta hay una supuesta carta de las FARC, escrita en computadora, que apareció junto a los cadáveres.

En ese escrito, atribuido a la columna móvil Daniel Aldana, se asegura que “los cuatro ciudadanos fueron  ajusticiados (...) cuando penetraron a territorio colombiano, por formar parte  del grupo paramilitar Águilas Negras”.  También se dice que “hace dos años estaban con el plan de entrar en territorio colombiano, encubiertos bajo la fachada de mineros...”.

Sin embargo, ese documento no convence a los allegados de los mineros, que fueron asesinados con  un disparo en la cabeza.

Ellos consideran que los crímenes fueron producto de la rivalidad con buscadores de oro que merodean en Tobar Donoso.

“Una semana antes de los asesinatos fueron amenazados. Personas desconocidas llamaron (telefónicamente) a Lita para informarnos que hubo una balacera y que ellos (los fallecidos) estaban detenidos. Luego nos dijeron que estaban muertos y que vayamos a retirar los cadáveres”. Así comentan varias mujeres, que habrían llamado   al  destacamento  militar de Tobar Donoso, en donde habrían desmentido la   balacera.

Familiares y amigos de los fallecidos se unieron para exigir que el caso no quede en la impunidad.

Su malestar fue transmitido al Ministerio de Gobierno, que delegó a Walter Enríquez, para que realice un seguimiento del caso.

Los allegados de las personas  asesinadas continuarán su trabajo   en Quito, pues aseguraron que   presentarán una demanda en la Defensoría del Pueblo. En este organismo    exigirán  que  “se limpie el nombre de sus parientes muertos, que en varios noticieros televisivos fueron presentados incluso   como paramilitares”.  Además, solicitarán   que se agilite el proceso judicial.

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