13 de noviembre de 2014 11:55

Muere un civil en el segundo ataque suicida contra fuerzas de la OTAN

Miembros de las Fuerzas de Seguridad afganas inspeccionan el lugar tras el atentado suicida perpetrado contra un convoy militar estadounidense. Foto: EFE

Miembros de las Fuerzas de Seguridad afganas inspeccionan el lugar tras el atentado suicida perpetrado contra un convoy militar estadounidense. Foto: EFE

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Un civil murió y otro resultó herido en el segundo ataque suicida que se produce hoy 13 de noviembre contra fuerzas de la OTAN en un mismo distrito de la ciudad de Jalalabad, en el este de Afganistán.

El atentado se produjo a las 11:30 hora local (7:00 GMT) cuando un atacante suicida explotó las bombas que portaba a bordo de un automóvil en el distrito de Behsood, dijo un portavoz de la Policía provincial, Hazrat Husain Mashriqiwal.

El ataque iba dirigido a miembros de las fuerzas de la OTAN en Afganistán (ISAF), que en el momento de la explosión viajaban a bordo de un convoy entre las áreas de Lasama y Viala.

Un conductor de rickshaw -triciclo motorizado que hace las veces de taxi- falleció como consecuencia de la detonación, en la que también resultó herido otro civil que se encontraba en una vivienda cercana, mientras que las tropas internacionales no sufrieron ninguna baja.

Tres horas antes, otro suicida había intentado perpetrar un primer atentado contra un convoy de la ISAF que circulaba por el área de Khalis Family, también en el distrito de Behsood, concretó el portavoz de la Policía. Las tropas internacionales abrieron fuego contra el pequeño camión que conducía el insurgente, quien murió tiroteado antes de que pudiese detonar los explosivos que portaba.

Los talibanes reclamaron la autoría de ambos ataques y aseguraron que en ellos murieron varios militares, según el portavoz del grupo, Zabihulá Mujahid, si bien los insurgentes tienden a exagerar el alcance de sus acciones.

Los atentados suicidas son, junto a los artefactos explosivos improvisados los métodos más recurrentes de los talibanes para atacar a las fuerzas afganas e internacionales, aunque en la práctica causan un elevado número de víctimas civiles.

Afganistán atraviesa una de sus etapas más sangrientas después de que el año pasado las fuerzas locales se hicieran responsables de la seguridad tras la retirada paulatina de la ISAF, que culminará a finales de 2014.

No obstante, Estados Unidos mantendrá 9 800 soldados en territorio afgano hasta finales de 2015, que se reducirán progresivamente hasta el mínimo necesario para operaciones de seguridad y labores diplomáticas a la conclusión de 2016, según el Acuerdo Bilateral de Seguridad firmado a finales de septiembre.

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