23 de marzo de 2016 12:11

César Montaño no ocupa la oficina del rectorado en la Universidad Andina desde hace más de un mes y medio

Cesar Montaño Galarza rector de la Universidad Andina Simón Bolívar. Foto: Paul Rivas Bravo / El Comercio

Cesar Montaño Galarza rector de la Universidad Andina Simón Bolívar. Foto: Paul Rivas Bravo / El Comercio

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Diego Bravo
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César Montaño retomó sus actividades académicas luego de encargar el rectorado de la Universidad Andina Simón Bolívar (UASB) sede Ecuador. En la actualidad, sobre su escritorio reposan las carpetas con las tesis de grado que estaban pendientes de sus estudiantes y en su computadora revisa a diario artículos y publicaciones.

Es tutor de tres tesis de doctorado y de ocho maestrías. Con frecuencia se comunica vía Skype con los estudiantes de otras provincias para guiarlos en sus proyectos. También recibe en su despacho a los jóvenes que viven en Quito.

Su oficina ya no es la del Rectorado. Ahora, él ocupa otra que se encuentra en la Casa Libertad, uno de los predios de ese centro de estudios superiores ubicado en la calle Toledo y Plaza Brasilia (La Vicentina-centro de Quito). Allí trabaja junto al despacho del procurador jurídico de ese centro de estudios, Álvaro Mejía, y la oficina andina de estudios internacionales.

Lleva más de un mes y medio sin ejercer oficialmente como rector. El 5 de febrero, Montaño publicó una carta dirigida a la comunidad universitaria donde encargó el puesto a Jaime Breilh Paz y Miño. En la misiva se lee que fue con el “ánimo de contribuir con un gesto concreto de apertura para la solución de la situación creada en nuestra contra”.

El Parlamento Andino, una parte del Consejo de Educación Superior, la Cancillería y el presidente Rafael Correa habían cuestionado su designación. Argumentaron que se faltó a la Ley de Educación Superior donde se establece como requisito que el rector no puede tener un doctorado en la misma institución donde ejerce el cargo.

En su momento, Montaño dijo que la Ley entró en vigencia luego de la inscripción de su candidatura y que la universidad, al tener categoría internacional, también tiene normativas propias.
Ahora es Jaime Braihl quien de forma interina se encarga de los trámites que son responsabilidad del rector. En un principio, la universidad señaló que ese encargo se daba mientras Montaño estaba “fuera del país cumpliendo actividades inherentes a su función”. Pero luego se formalizó sin especificar un tiempo límite.

Pese a que retomó sus actividades académicas, Montaño admite que siente una dicotomía tras encargar el rectorado. Por un lado, sabe que es la máxima autoridad de la UASB y que fue elegido por los estudiantes, pero no ejerce el cargo y solo mira cómo Braihl dirige la universidad.

“Es una mezcla entre impotencia y rebeldía. Se siente frustración. Trabajo en integración desde hace 20 años y creí que se pueden dar pasos concretos para mejorar y desarrollar la vida de los pueblos; hacer nuevos gestiones académicos a escala regional”, señala Montaño. Para él, lo que ocurrió en su caso es un ejemplo de que “la lógica política se sobrepone en algunos escenarios como los proyectos académicos serios a los que uno le apuesta con fe”.

La polémica tras su designación adquirió proporciones. El presidente Correa incluso se cuestionó sobre la pertinencia de los fondos públicos que se entregan a la universidad. Y también habló sobre el manejo financiero de la universidad.

Montaño dice que mantiene su posición y que puede volver al cargo en cualquier momento porque el rectorado está encargado. Cuenta que se reúne con Braihl para dialogar sobre los temas importantes de la Universidad y está al día de lo que ocurre. “Mi apoyo a él. Estamos en constante diálogo y hay muchos espacios acá que se activan tras las decisiones del rector encargado y yo normalmente estoy invitado”.

El cargo de rector en la UASB dura cinco años y él sabe que no puede permanecer encargado todo ese tiempo. Por eso, Montaño cree que el impasse “debe ser solucionado lo antes posible”. “Aspiro que en dos o tres meses, la Universidad vuelva a la normalidad con una resolución que la comunidad universitaria la acepte”.

“He dado un paso al costado para que fluya una comunicación con la Senescyt. Eso ya ha pasado, quiere decir que el hecho de haber encargado el rectorado fue un elemento positivo hasta el momento (…) A mí se me cerraron las puertas para dialogar totalmente, pero apenas encargué el rectorado se abrieron las conversaciones y eso es positivo”, señaló el catedrático. Está dispuesto a llamar a un nuevo proceso de elecciones en la UASB si es que existe la voluntad de la comunidad universitaria. Si eso ocurre, “a mí me tocará deponer mi posición en el sentido de reclamar el rectorado porque es evidente que, con abuso de poder, el Estado simplemente nos va a bloquear”.

Más detalles » http://bit.ly/reacAndina

Posted by El Comercio on martes, 2 de febrero de 2016
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