21 de noviembre del 2015 00:00

Molinos Poultier resistió la fuerza del Cotopaxi y el cambio de dueños

Molinos Poultier

Molinos Poultier sobrevivió a la erupción de 1 877. Hasta la fecha es la única empresa que mantiene la actividad de moler trigo y maíz para producir harina. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

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Sofía Ramírez
Redactora (I)

Las ruedas de piedra para moler granos y el conducto metálico por donde pasaba el agua del río Cunucyacu son las reliquias que guarda Molinos Poultier, la única empresa que sobrevivió a la erupción del volcán Cotopaxi en 1877 y que continúa con la molienda de granos, como el trigo y el maíz. En ese entonces, se llamaba Molinos Cunucyacu, empresa que nació en 1742.

En aquella época había siete molinos más en Latacunga, convirtiendo a esa industria en la segunda fuerza económica de la ciudad, explica el historiador Paúl García. En la actualidad, el 59% de la economía de Cotopaxi se concentra en la agricultura y la industria, según datos del Banco Central.

La mayoría de molinos desapareció a raíz de la erupción del volcán, debido a la destrucción de su infraestructura, que desmotivó a sus dueños a seguir en el negocio. Molinos Monserrat también siguió operando, pero cerró en 1950.

El 26 de junio de 1877, Latacunga se cubrió de una nube espesa de humo y ceniza “entristeciendo por instantes la luz del día”, según las crónicas de Luis Sodiro y Teodoro Wolf.

Los aproximadamente 20 trabajadores de Molinos Cunucyacu evacuaron hacia las zonas altas como la Loma del Calvario. Sin embargo, la fuerza de los lahares se sintió en la unión de los ríos Illuchi y Cutuchi, ocasionando una crecida de 30 metros en los caudales. La zona donde se realizaba la molienda quedó totalmente inundada. Se desconoce si los trabajadores de este y otros molinos fallecieron en este desastre mientras realizaban sus tareas, pero la erupción del volcán dejó 300 muertes en Latacunga, según Sodiro en su libro ‘La Erupción del Cotopaxi’.

Las actividades de limpieza luego de la erupción duraron unas tres semanas y permitieron a los hoy Molinos Poultier continuar con sus operaciones.

El negocio fue heredado por David Rivas Gallo en 1894, cuya familia continuó con la producción de harina de trigo hasta que decidió vender la empresa en 1905 y radicarse en Quito. La compañía pasó a manos de Arsenio Poultier, un francés que tenía un negocio similar en Ambato.

Margarita Iturralde, asistente de Gerencia de la actual firma y una de las colaboradoras más antiguas de la compañía, cuenta que la modernización de esta firma se dio cuando Poultier y su esposa Alfonsina Morín pagaron por el molino 9 000 pesos oro. La transacción se realizó el 7 de octubre de 1905 y desde entonces tomó el nombre del nuevo dueño.

Poultier falleció en 1921 sin dejar herederos. Su esposa vendió los molinos a una sociedad anónima formada por un grupo de quiteños, que luego de algunas diferencias dejó como propietario a Enrique Bueno Guzmán, quien en 1980 vendió el molino porque sus hijos no tenían interés en continuar con el negocio.

El Grupo Noboa lo compró. En sus casi tres centurias, la compañía ha cambiado 13 veces de propietarios. Con el pasar de los años y hasta la fecha, la firma adquirió máquinas como canales de aspiración, de desgerminación, laminadoras, camas vibratorias y empacadoras para sellar la harina de maíz y trigo.

Patricio Eastman, gerente General de Molinos Poultier, ubicado en el sur de Latacunga, menciona que esta firma procesa 2 000 toneladas mensuales de trigo y 700 de maíz.

La compañía registró ventas por USD 14,7 millones en el 2014. En el ‘ranking’ empresarial de la Superintendencia de Compañías, consta como una de las más importantes de la provincia de Cotopaxi.

Eastman cuenta que a través de los años aprendieron a convivir con el volcán. Pero también tomaron acciones radicales como mudar el corazón de la molienda a la parte alta de la fábrica, dejando los vestigios en la parte baja que está cubierta por restos de lahares.

Cronología de la industria molinera en Cotopaxi


Los molinos

En Latacunga en el siglo XVIII existían ocho molinos. Entre ellos los Molinos Cunucyacu (Poultier), Monserrat (Casa de la Cultura), de la familia Villacreses, familia Vásconez, provenientes de esta ciudad. De los cuatro restantes no existen registros de sus propietarios en los archivos históricos.

Molinos Poultier


Esta compañía se fundó en 1742 por el capitán José Paz Villamarín. Los siguientes dueños fueron: Dionisio y Rosa Mogrovejo; Manuela Romero; Ramona Barba, Pedro Rivas Zapata, David y Carmen Rivas Gallo, Arsenio Poultier, Enrique Bueno Guzmán, José Pío Escudero, Carlos Calisto y el Grupo Noboa.

Producción

En el año 1941, los Molinos Poultier registraban una producción de 15 000 quintales por año. Al siguiente año, este mismo valor se elaboraba mensualmente. En el 2014, estos molinos fabricaban 40 000 sacos de trigo por mes, logrando facturaciones anuales de USD 14 millones.

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