6 de agosto de 2014 00:05

Mojanda se recuperará en 5 años

lomas que rodean las lagunas de Mojanda quedaron carbonizadas

Las lomas que rodean las lagunas de Mojanda quedaron carbonizadas por un incendio forestal. Foto: José Mafla/ EL COMERCIO

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Washington Benalcázar (I) 
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Ayer se logró apagar el incendio que afectó, durante cuatro días, el páramo de las lagunas de Mojanda, ubicadas entre Pichincha e Imbabura.

Al momento, se procesa la información termográfica (técnica que permite medir la temperatura a distancia) recogida en sobrevuelos para determinar exactamente el área afectada de esta reserva.

El lugar, situado a 4 000 metros de altura, tiene cuatro lagunas rodeadas por cerros cubiertos por pajonales. Hasta el lunes en la tarde se contabilizaron 1 069 hectáreas que quedaron reducidas a cenizas. De ellas, 526 están ubicadas en el cantón Quito y 483 en el cantón Pedro Moncayo, en Pichincha. Y 60 hectáreas en el cantón Otavalo, en Imbabura, según datos de la Secretaría de Gestión de Riesgos.

Este es el mayor incendio forestal que ha ocurrido en el país desde que se inició el verano. Así explicó Esteban Cárdenas, capitán del Cuerpo de Bomberos de Quito, durante el operativo intercantonal.

La deflagración se inició el sábado último. Iván Meneses, guardia privado que vigila en Mojanda, aseguró que a las 18:00 vio el humo en el cerro Colanguí, a un costado de la llamada Laguna Grande.

Tomó su motocicleta y realizó una inspección. Ahí verificó que el fuego se expandía en dos puntos a la vez. En esta zona no hay señal telefónica. Es por ello que Meneses avanzó con su vehículo hasta un sitio donde pudo alertar telefónicamente al Municipio de Pedro Moncayo que había problemas.

Entre el domingo y ayer 290 integrantes del Cuerpo de Bomberos, Fuerzas Armadas, Policía, municipios... de Pedro Moncayo, Otavalo, Quito e Ibarra sofocaron el fuego.

El difícil acceso, por la mala calidad de las vías secundarias y la ubicación del incendio en las empinadas faldas de los cerros Colanguí y Colangalí, tornó complicada la labor.

Sin embargo, entre las 09:00 y 10:00 de ayer, se controló totalmente el incendio, según Verónica Pozo, directora encargada de la Dirección de Ambiente de Imbabura. 

Desde la Laguna Grande, a donde se puede acceder desde Otavalo o Pedro Moncayo, se puede observar que los cerros de la parte suroeste, que antes eran amarillos, hoy están negros por la ceniza.

Para los vecinos de las lagunas de Mojanda, como William Castelo, presidente de la Junta Parroquial de Atahualpa, cantón Quito, la quema disminuirá el abastecimiento de agua en la región. “Es un problema grave que afectará directamente a las parroquias vecinas de los cantones Otavalo, Pedro Moncayo y Quito, dedicados a la agricultura y ganadería”.

Sin embargo, no son los únicos perjudicados. Luis Catucuago, director de Gestión Ambiental del Municipio de Pedro Moncayo, comentó que Mojanda es el hábitat de un sinnúmero de especies de flora y fauna, que también fueron perturbadas. “El 90% son pajonales que sirven como esponja para captar el agua. También hay arbustos de romerillo, pumamaqui, lechero, polylepis, entre otros, en donde habitan conejos, ratones de monte, perdices, lobos”.

Verónica Pozo explicó que Mojanda es un ecosistema muy frágil y sensible. “Por eso se considera un área potencial para la conservación”.

Comentó que una vez que se determine la extensión total de la zona afectada por el fuego se preparará un proyecto de remediación urgente. “El mejor método sería la regeneración natural”.

Estima que en un año los pajonales se tornarán verdes. Luego avanzará una sucesión de crecimiento de otras especies vegetales menores. Finalmente se espera que retorne la fauna, como los mirlos que construyen sus nidos en los pajonales. “En términos ambientales no se habla de una recuperación muy rápida. Posiblemente Mojanda volverá a ser como era antes del incendio en unos cinco años”, explica Pozo.

Entre tanto, el Ministerio del Ambiente, los municipios y juntas parroquiales y bomberos de Imbabura continúan la campaña de prevención y control de incendios.

Entre otras cosas recomiendan no encender fogatas al aire libre, no lanzar cigarrillos encendidos ni residuos (botellas, papeles y plásticos), que pueden provocar fuego.

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