10 de December de 2009 00:00

Las minorías sexuales se sacan la máscara frente a la sociedad y se abren más espacios

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Los grupos de gays, lesbianas, bisexuales, travestis y transgénero, asociados últimamente en el grupo (GLBT) han logrado un espacio de reconocimiento en la sociedad. Su lucha no ha sido fácil, todo lo contrario. Hasta antes de los años noventa, los miembros de este sector no solo que no eran reconocidos como sujetos pertenecientes de la  sociedad, sino que además eran perseguidos. En 1990 el Congreso integró a la Constitución un artículo que amparaba a las personas que tenían una distinta tendencia sexual. Se promulgó que: “Todas las personas son  iguales en nuestros derechos”.

Estos grupos, a escala nacional, empezaron a tomarse las calles y plazas, incluso se unieron a los festejos del Día Mundial de los GLBT. Con esas manifestaciones lograron ganar un espacio en los medios de comunicación. Sin embargo, su mayor logro en estos últimos años ha sido lo estipulado  en la Constitución aprobada en  Montecristi.

Eso lo ratifican los líderes de estas agrupaciones. La normativa es  más específica: reconoce la igualdad de derechos sin importar la orientación sexual.  En este contexto también es importante resaltar el caso de Estrella Estévez, quien hace algunas semanas logró que se cambie el código de su sexo en la cédula de identidad.  Es el primer caso que se registró en el Registro Civil ecuatoriano, luego de un dilatado juicio. Su caso fue recogido por los medios de comunicación impresos y audiovisuales, que destinaron importantes espacios para que la involucrada cuente su testimonio. 

El testimonio de aquellos días

Karem Paz. Presidenta de la Red Trans El Oro

‘Los GLBT ahora somos visibles en la sociedad’

Redacción Machala

Hace dos décadas no había un activismo sobre el tema de la diversidad sexual. Para la sociedad era malo ser transexual, te señalaban con el dedo y cuando caminabas por la calle debías soportar insultos. Era  un asunto de homofobia y de desconocimiento.

La discriminación empezaba por la propia Policía, que cuando hacía redadas en las calles ponía en la misma celda a delincuentes y travestis. Allí eran violados y chantajeados por los propios uniformados.

¿Por qué está aquí?
Su experiencia. Preside desde hace dos años la Red Trans de El Oro, la primera agrupación transgénero de la provincia. Desde ese espacio ha liderado la capacitación de sus miembros. Uno de sus logros ha sido capacitar a grupos, entre ellos a la propia Policía, sobre prácticas de prevención del VIH/sida.      

Antes de 1993, cuando se despenalizó la homosexualidad, se nos maltrataba muy fuerte. En los colegios, los muchachos eran botados por el simple hecho de expresar su homosexualidad abiertamente. Hoy persiste la transfobia, el odio a los transgéneros, pero disminuye cada día.

Ha sido una muralla dura de derribar. Aquí en El Oro, hace cuatro años empezamos un proceso de visibilización. Con el apoyo de organizaciones no gubernamentales iniciamos un proyecto de prevención del VIH/sida.

Se nos dio por primera vez un espacio a la diversidad sexual. Por entonces, se formó la primera comunidad GLBT (Gays, lesbianas, bisexuales, travestis y transgénero) de El Oro. Antes no teníamos una ventana para visibilizarnos. Luego de la comunidad GLBT,  nos separamos  en la Red Trans de El Oro. Fue interesante porque ya había dos grupos luchando por los mismos derechos.

Como Red Trans agrupamos a personas transgénero, transexuales y travestis. Somos alrededor de 300 en  la provincia.

Quienes integramos  la Red no nos consideramos  una minoría sexual. Y debo decir que quienes tenemos más visibilidad  somos quienes más presionamos por nuestros derechos.

A través de la Red Trans nos hemos capacitado en economía solidaria, en emprendimientos, con  cursos y coloquios.

Ha sido necesario, porque nosotras trabajamos por nuestra cuenta y cuando queremos acceder a las instituciones financieras privadas para un préstamo, nos cierran las puertas. Tenemos 30 casos de compañeras que  han denunciado, desde octubre, que la banca no les da facilidades. Me dicen que cuando van a un banco, las ven de pies a cabeza y les ponen trabas.

Debido a eso, con el apoyo del Movimiento de Mujeres de El Oro conformamos nuestra propia caja comunitaria de ahorro. Somos, posiblemente,  la primera en el país formada por transgéneros. Pese a ello no hemos querido ser excluyentes. Estamos abiertas a la participación de heterosexuales como socios.

La visibilización es más amplia ahora; la cobertura mediática ha ayudado, como por ejemplo con la cobertura de casos en los cuales se han cometido abusos. No es toda la prensa, hay que aclarar, porque todavía hay medios que manejan un discurso homofóbico.

Nuestra situación ha cambiado mucho desde los años noventa. Los primeros pasos los dio la anterior Constitución, que ya proclamaba en el Art. 23 que las personas somos todas iguales en nuestros derechos.

La Constitución de Montecristi es más específica y abarcante,  reconoce la igualdad de derechos sin importar la orientación sexual.

El caso de Estrella Estévez es un ejemplo de los pasos que estamos dando. Ella pertenece a la Red Trans ecuatoriana y  logró que se la considere legalmente mujer a través de su cédula. Es un caso visible, aunque hay muchos anteriores.

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