14 de septiembre de 2017 00:00

La minería genera división en Río Blanco

El sábado 9 de septiembre de 2017 organizaciones sociales recorrieron la zona. Foto: Xavier Caivinagua/PARA EL COMERCIO

El sábado 9 de septiembre de 2017 organizaciones sociales recorrieron la zona. Foto: Xavier Caivinagua/PARA EL COMERCIO

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Lineida Castillo
Redactora (I)
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La vigilia de un grupo de comuneros de Río Blanco, Yumate, Zhin Alto y Cochapamba cumplió un mes. Ellos rechazan las actividades del proyecto minero Río Blanco, que es considerado como estratégico por el Gobierno y que está ubicado en la zona más alta de las parroquias cuencanas de Molleturo y Chaucha.

En agosto del 2016 empezó la construcción de la mina para extraer plata y oro durante 11 años. Hay un campamento custodiado por más de 20 guardias y al frente existe material removido donde se cimentará la bocamina.

Apocos metros está la pequeña casa de Patricio Fajardo. Ese inmueble se convirtió en un campamento de los opositores, quienes impiden que ingrese maquinaria a la mina y que continúen los trabajos.

Esta actividad genera polémica en la zona. Las familias están enfrentadas porque unos defienden la minería y otros la cuestionan. Por ello, los policías recorren todo el tiempo el lugar para evitar conflictos.

Ninfa Escandón, de Cochapamba, defiende el proyecto porque “genera desarrollo para las comunidades y empleo”. Según ella, en los últimos 20 años las empresas que trabajaron en las diferentes etapas invirtieron en la apertura de vías, sistemas de agua potable, entre otras obras.

Hace una semana, esta ingeniera civil y otras 83 personas firmaron contratos de trabajo con Ecuagoldmining (Junefield Resources Ecuador), adjudicataria del proyecto. A una cita, que se realizó la semana pasada en Cuenca, asistió el ministro de Minería, Xavier Córdova y el gerente de esta minera china, Liu Boming.

El auditorio estuvo lleno de habitantes de Cochapamba, Yumate, Zhin Alto y Loma Larga. Con carpetas en mano, ellos buscaban un trabajo. Martín Guloma tiene 20 años y contó que lleva más de un año a la espera “de algo”. “No pude estudiar y necesito trabajar para mantener a mi familia”.

Afuera del auditorio estuvo Ángel Guamán, vicepresidente de Loma Larga. Según él, quienes apoyan la minería tienen la esperanza de conseguir empleo, “pero no piensan en conservar las fuentes hídricas para las futuras generaciones”.

En los exteriores del auditorio, con carteles en mano e impedidos de ingresar, Guamán y sus compañeros gritaron consignas como “no queremos minería, sino protección para las fuentes de agua”.

Al término del evento, Córdova escuchó las preocupaciones, pero no hubo acuerdos. Por ello, Hermes Albarracín, morador de Río Blanco, señaló que seguirán en la lucha. Ellos recibieron el apoyo de organizaciones como Yasunidos y las coordinadoras de las organizaciones indígenas de la Cuenca Amazónica y Andina.

Con los representantes de estas agrupaciones recorrieron la zona de Río Blanco, el sábado pasado. Además, realizaron una asamblea ciudadana. Allí, denunciaron supuestos daños ambientales. Ellos hablan de la destrucción del pajonal, el encauzamiento de agua...En la actualidad, el suelo está seco por el verano.

Pero Xavier Sánchez, técnico de Ecuagoldmining y exsubsecretario zonal 6 del Ministerio de Minería, aseguró que en el sitio hubo una piscina construida para el criadero de truchas y no una laguna; dijo que no hay contaminación.

Catalina Albán, directora de Gestión Ambiental de Municipio de Cuenca, recorrió la zona hace dos semanas para verificar las denuncias.

El informe técnico aún no está listo, debido a que se está contrastando la información con fotos aéreas, testimonios y el catastro de la Secretaría Nacional del Agua.

Según el ministro Córdoba, Río Blanco es el primer proyecto industrial de pequeña minería en el Ecuador y se tiene la responsabilidad de hacerlo bien. “No habrá contaminación y generará beneficios para todos”.

Estimó que en 10 meses empezará la extracción de oro y plata. Eneste tiempo se prevé la construcción de las vías de acceso, la planta de beneficio, las escombreras, las regaderas, el acceso a la mina, las galerías y la construcción de la mina.

Liu Boming explicó que las obras se retrasaron porque les faltaban los últimos permisos de los ministerios de Ambiente y de Minerí, que los obtuvieron el pasado 10 de agosto.

Aunque no dio montos, Boming insistió que el compromiso de la empresa es apoyar y ejecutar todas las obras complementarias que ofrecieron para las comunidades de las zonas de influencia del proyecto en los 11 años que está prevista su explotación.

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