18 de enero de 2016 12:50

7,6 millones de ecuatorianos, en zonas sensibles por fenómeno de El Niño

En el cantón Daule, en Guayas, los arroceros están preocupados por el fenómeno de El Niño. La Secretaría de Gestión de Riesgos estableció el mapa de las provincias vulnerables a las inundaciones y afectaciones por este fenómeno climático. Foto: Enrique Pe

En el cantón Daule, en Guayas, los arroceros están preocupados por el fenómeno de El Niño. La Secretaría de Gestión de Riesgos estableció el mapa de las provincias vulnerables a las inundaciones y afectaciones por este fenómeno climático. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO

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Guayas es la provincia con la mayor cantidad de personas expuestas a los efectos del fenómeno de El Niño.

Según el mapa desarrollado por la Secretaría de Gestión de Riesgos, durante el 2015, en ese territorio está el 45% de la población susceptible a los daños de El Niño.

En total, en el país 7,6 millones de ecuatorianos de las 17 provincias que se encuentran en alerta amarilla son considerados vulnerables a las inundaciones.

El mapa de Riesgos ubica a la Costa como la más sensible. Por esa vulnerabilidad, las mayores obras de infraestructura para el control de las inundaciones se construyeron en el Litoral. ¿Qué tan preparada está la zona?

Sectores de la cuenca baja del río Guayas, que se inundan durante la etapa invernal o con El Niño, hoy están entre los más protegidos. Los seis megaproyectos hídricos que ya operan son los aliados no solo de poblaciones históricamente afectadas con las inundaciones sino de los agricultores de Guayas, Manabí, Santa Elena, Los Ríos y Cañar.

La obras de infraestructura, inauguradas entre enero del 2014 y enero del 2016, tuvieron una inversión de USD 1 000 millones. Tienen incidencia directa en la protección y/o riego de 310 000 hectáreas agrícolas, infraestructura que será puesta a prueba en la presente estación invernal.

De los seis megaproyectos cuatro son para control de inundaciones: Bulubulu, Cañar, Naranjal y el multipropósito Chone. Este último permite almacenar agua.

En el caso de los trasvases Daule-Vinces y Chongón-San Vicente, se lleva agua para riego agrícola en verano.

En la inauguración de Cañar y Naranjal, el 12 de enero, el presidente Rafael Correa destacó que entre estas dos obras se evitarán pérdidas de USD 105 millones al año por inundaciones en el sector agrícola.

En el caso de la Prefectura del Guayas, ha intervenido en cerca de 700 km de canales y esteros en 12 cantones propensos a inundaciones. “Estamos por terminar nuestro programa de prevención de El Niño, con una inversión de USD 5 millones de fondos propios. Teníamos la intención de invertir otros USD 5 millones con recursos a la competencia 2015 de riego y drenaje, pero Senagua no nos ha situado aún esos recursos. En cuanto los recibamos, ojalá haya tiempo para seguir trabajando en 400 km más de canales”, dijo el prefecto Jimmy Jairala.

Los trabajos preventivos también son ejecutados por el Municipio de Guayaquil, que a través de la concesiona­ria Interagua realiza el Plan Preinvernal. Generalmente, se cumple en octubre, pero por la inminencia de El Niño se anticipó a septiembre.

Mapa de vulnerabilidad a las inundaciones del fenómeno de El Niño

En Esmeraldas se registra poco avance en obras, pero se ha capacitado a la población. Por ejemplo, se han hecho 10 simulacros comunitarios y 25 de instituciones educativas, con las Fuerzas Armadas, Policía, Cruz Roja y los municipios.

Si bien los municipios cuentan con sus planes de contingencia, elaborados el año anterior, la falta de maquinaria y de presupuesto ha impedido cumplir con las obras.

Atacames y Esmeraldas intervienen en alcantarillas, sumideros y canales en zonas inundables. Rioverde ha construido 150 metros de muros.

“El apoyo ofrecido no ha llegado y la población de Muisne no está preparada para soportar un invierno fuerte”, dice Elí Torres, jefe de la Unidad de Gestión de Riesgos del Municipio de Muisne.
Algo similar asegura Carlos Quiñónez, de la Unidad de Gestión de Riesgos del cantón Eloy Alfaro. Allí, 160 pueblos están en zonas inundables y no se ejecutaron obras preventivas, según Quiñónez.

Con el estado de excepción del 18 de noviembre, se pensó en conseguir dinero para obras, pero en Esmeraldas no hubo una declaratoria de emer­gencia, explica Dolores Villegas, de la unidad de Gestión de Riesgos de Quinindé.

El año pasado, los municipios presentaron ante Riesgos 49 proyectos de mitigación; se aprobaron dos que corresponden a Quinindé y son financiados por el Banco del Estado bajo la modalidad de 50/50; el resto fue devuelto, por falta de detalles técnicos.

En Santo Domingo de los Tsáchilas, luego del invierno del 2015, las autoridades tomaron medidas preventivas.

Según la viceministra Coordinadora de Seguridad, Natalia Cárdenas, la provincia cuenta con un plan de identifica­ción sobre los sitios que podrían sufrir afectaciones.

Se instaló el primer sistema de alerta temprana para la parroquia Alluriquín y el recinto Unión del Toachi, zonas de alto riesgo a deslizamientos e inundaciones de ríos. Según el Comité de Operaciones de Emergencias, la provincia tiene 100 puntos propensos a deslaves. Pero en Unión del Toachi y Alluriquín se presentan los mayores problemas cuando llegan precipitaciones.

Doris Merino, presidenta del COE, manifestó que se ha fortalecido la capacidad de los albergues y se instalaron cámaras de seguridad del ECU-911 cerca de los ríos Toachi y Blanco, para monitorearlos cuan­do se salgan de su cauce.

En contexto
Según científicos de la NASA y de Ecuador, el fenómeno de El Niño está en pleno desarrollo y fortaleciéndose en el océano Pacífico. Las temperaturas del agua del mar siguen aumentando, por lo que el evento climático es inminente en el país.

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