1 de agosto de 2016 00:00

Militares y policías (r) optan por negocios y academia

Segundo Pacha dejó la Policía en el 2012. Es dueño de Pacha Identicar. También capacita a civiles en este tema. Foto:Archivo / EL COMERCIO

Segundo Pacha dejó la Policía en el 2012. Es dueño de Pacha Identicar. También capacita a civiles en este tema. Foto: Archivo / EL COMERCIO

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Javier Ortega

30 267 retirados en las FF.AA.

La rutina cambió. Rubén Hernández ya no carga fusiles ni viste el uniforme camuflaje. Hoy, sus días transcurren en el restaurante El Billete, un local que administra con su esposa Lorena, frente al Ministerio de Defensa, en el centro de Quito.

Sirvió por 26 años a la Fuerza Aérea. Fue paracaidista. Hace 18 meses, con el grado de sargento primero, decidió dejar la institución. Tiene 47 años.

“Ahora paso con mi mujer y mis hijos y me dedico al local. Imagínese, estuve 26 años de mi vida alejado de mi familia, en medio de pases, patrullajes... Intento recuperar el tiempo”, comenta Hernández.

Afuera del Ministerio de Defensa también es común ver a Pedro Salazar. Allí parquea su taxi, a la espera de clientes. Pidió la baja de Ejército luego de 25 años de servicio.

¿Qué hace el uniformado cuando deja la vida militar? Asociaciones de soldados en servicio pasivo señalan que más del 50% de retirados monta negocios (restaurantes, tiendas...) o compra taxis. Es decir, se vuelven emprendedores y se mantienen activos.El otro porcentaje, en cambio, labora como guardia en empresas de seguridad.

Hay una razón que explica ese fenómeno: la edad promedio de retiro de un militar está entre los 45 y 50 años.

“¿(A esa edad) cómo nos enfrentamos a ese monstruo de la vida civil? No tenemos experiencia laboral. Por eso los compañeros emprenden negocios o se vinculan a la seguridad”, aclara Carlos Urbina, directivo de la Confederación de Militares Retirados, una agrupación con 12 000 socios.

Esa es una razón por la que defienden un sistema de seguridad social especial, diferente a la del trabajador general.

Urbina, ahora de 68 años, dejó las FF.AA. cuando tenía 46, con el grado de sargento primero. Su experiencia en comunicaciones le permitió vincularse a una compañía de esa rama. Allí trabajó 18 años

La edad promedio de jubilación podría variar. En la Asamblea se analiza un paquete de reformas a la Ley de Seguridad Social de FF.AA. que plantea subir a 25 años el tiempo mínimo de servicio. En este momento es de 20 años.

Este 3 de agosto, la Comisión de Derechos del Trabajador sesionará y examinará el proyecto remitido por el Ejecutivo.

La situación de los oficiales es diferente a la tropa. Coroneles y generales instalan estudios jurídicos o se dedican a la academia, según datos de asociaciones de oficiales (r).

Oswaldo Jarrín, por ejemplo, es general y actualmente se desempeña como profesor de la Universidad Internacional. También fue docente en la Flacso-Quito y en EE.UU.

Datos del seguro social militar (Issfa) refieren que 1 740 uniformados de las tres ramas dejaron las FF.AA. en el 2015.

21 225 pasivos tiene el Isspol

En los 23 años que trabajó en la Policía se volvió un experto en el reconocimiento técnico de vehículos. Trabajó dos décadas en la Unidad de Automotores de la PJ. Se especializó en Argentina y Colombia y fue perito de la Judicatura en su etapa de activo.

En el 2012, con el rango de sargento primero,colgó el uniforme y utilizó su experiencia para montar su propia empresa: Pacha Identicar, un taller que opera en Los Chillos, en el oriente de Quito. Allí analiza si un auto tiene adulterado el chasis o el motor.

También dicta capacitaciones a funcionarios de agencias metropolitanas de tránsito. Y se mantiene como perito acreditado de la Función Judicial.

“Antes de salir de la Policía yo decidí qué hacer con mi futuro. Pero si el agente no se ha especializado durante su período de activo, es muy difícil que pueda conseguir empleo como civil”, comenta el exuniformado a este Diario.

Un estudio de la Facultad de Economía de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador refiere que el mayor porcentaje de policías retirados tiene entre 45 y 55 años.

Además, los datos del seguro social de la Policía (Isspol) señalan que hasta diciembre del 2015 estaban registrados 21 225 agentes pasivos en el país.

Para esta institución también se plantea que el límite mínimo de servicio activo sea 25 años.

Juan Jácome sirvió por 28 años en la Policía Judicial. Trabajó en Loja, Carchi, Tungurahua, Pichincha... Pero el último año lo enviaron a patrullar la zona de Tiwintza, en Morona Santiago. En ese lugar no había señal y no podía hablar con sus familiares.
Esa fue una de las razones para pedir la baja. Quería pasar más tiempo con sus tres hijos y su esposa. Dejó el servicio activo en el 2014, con el grado de suboficial segundo. Ahora maneja un negocio de jugos naturales con su mujer, en Conocoto, en las afueras Quito.

El sargento primero Pacha se graduó en 1989, con otros 300 compañeros. En los últimos dos años, al menos 180 agentes de esa leva se han retirado. El 60% de ellos levantó empresas de seguridad privada, compró taxis o furgonetas para hacer recorridos...

El otro porcentaje abrió consultorios jurídicos o se dedicó a otra actividad particular.

¿Qué pasa con los oficiales? Al igual que sucede en las Fuerzas Armadas, los policías retirados, y que tienen grados de coroneles o generales, ocupan cargos públicos o dictan cátedras en seguridad, según agentes pasivos consultados.

Por ejemplo, el general Lino Proaño dejó la Policía en el 2015. Desde el mes pasado es el máximo jefe de la Policía Metropolitana de Quito.

Otro caso: en enero del 2016, el general Rodrigo Suárez asumió la Secretaría Técnica de Drogas, una dependencia que se encarga de ejecutar las políticas sobre esta temática en el país. El oficial fue comandante de la Policía entre 2012 y 2014.

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