18 de mayo de 2018 00:00

Ocho militares que patrullaban la frontera perdieron contacto

Un grupo militar patrulló el sector de Chiles-Ecuador, para ubicar a sus compañeros. Foto: Para EL COMERCIO

Un grupo militar patrulló el sector de Chiles-Ecuador, para ubicar a sus compañeros. Foto: Para EL COMERCIO

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Redacción El Comercio

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Una patrulla fronteriza con ocho militares perdió contacto con sus compañeros hace dos días. Los uniformados son parte del destacamento Soldado Santander, en Carchi.

Según reportes militares, a los que tuvo acceso este Diario, los soldados salieron a las 06:00 del miércoles, 16 de mayo del 2018, con dirección a Cerro Negro y El Arenal, dos sectores que limitan con el departamento colombiano de Nariño. Su misión era recorrer los hitos limítrofes 233 y 237, como parte de la vigilancia y protección de la frontera.

Según la planificación, la patrulla debía retornar a las 17:00, pero aquello no ocurrió.

A las 20:30 del miércoles se conformó otra patrulla con tres oficiales y 12 soldados de tropa que comenzaron la búsqueda. El grupo retornó al destacamento a las 02:30, pero sin mayor información.

Estos detalles fueron comunicados al Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas.

En el Batallón de Infantería Motorizada 39 de Tulcán, las autoridades militares anunciaron una rueda de prensa para las 14:30 del jueves, pero minutos antes la cita fue cancelada. Indicaron que los datos se canalizarán desde Quito.

La información preliminar que el Ejército manejó fue que las malas condiciones climáticas habrían obligado a la patrulla a pernoctar en algún punto de la frontera, pues los reportes señalan que hubo una “intensa lluvia” en el sector fronterizo. Además, se registró una “densa neblina”. Por eso, se anunció que la Aviación del Ejército apoyará en el rastreo.

La mañana del 17 de mayo, los militares tampoco descartaban que la patrulla haya tenido problemas en los equipos de comunicación y que por eso perdieron contacto.

Las labores de búsqueda se retomaron a las 05:00 del jueves, pero hasta el cierre de esta edición no se conoció algún resultado positivo. Los ocho militares que se encuentran extraviados son de tropa. Se trata de un suboficial, dos sargentos y cinco cabos.

En la frontera también se busca a otro militar que está desaparecido desde el sábado.

El cabo segundo de infantería Wilson Ilaquiche labora en el destacamento de Tobar Donoso, una localidad del Carchi, cercana a Colombia.

En un comunicado, la Fuerza Terrestre dijo que Ilaquiche y otros tres elementos se fueron del reparto militar sin el aval de sus superiores.

“Abandonaron las instalaciones del campamento sin la autorización respectiva, contradiciendo así las normas de disciplina establecidas, para dirigirse al poblado aledaño”, se indicó en el comunicado.

Tras confirmar el hecho, personal del Ejército se comunicó con la familia el domingo 13 de mayo y le informó de la noticia.

De inmediato, la madre del militar y otros familiares se trasladaron desde su natal Valencia, en los Ríos, hasta Esmeraldas.

Decidieron ir a esa ciudad, porque allí estaban los jefes policiales y militares que están a cargo de las investigaciones.

Este 17 de mayo seguían allí, en reuniones con los comandantes.

Este jueves, los policías debían realizar un rastreo con canes especializados y entrar a Tobar Donoso, en donde se presume que fue visto por última vez.

La madre del uniformado contó a este Diario que su hijo, de 29 años, fue trasladado a la frontera los primeros días de mayo. Cuando salía de la casa le dijo que estaría patrullando cerca de 30 días y le prometió cuidarse.

Ahora, la mujer teme que él haya sido secuestrado por el Frente Óliver Sinisterra, por otros disidentes de las FARC o por grupos que se dedican al narcotráfico.

Por eso pide a las autoridades militares y policiales y al Gobierno que hagan todo lo posible para hallar a su hijo, quien tiene una niña de 7 años y un bebé de 8 meses.

El comandante de la Policía de Esmeraldas, Rommel Tapia, habló con EL COMERCIO ayer y aseguró que en este momento realizan las pericias que la Fiscalía ha solicitado.

Entre esas tareas está hacer los reconocimientos de los sitios en donde estuvo el soldado. También se entrevista a las personas que lo vieron y a los pobladores de Tobar Donoso.

Por el momento, la Policía ha trasladado a ese sitio equipos especializados en búsqueda de personas. Además, sus agentes intercambian información con los militares que están asentados en esa zona limítrofe con Colombia.

En contexto

Una vez que se produjo el atentado en Esmeraldas, la fuerza pública (FF.AA. y Policía) anunció que reforzarán las seguridades no solo en esa provincia, sino también en las poblaciones de Carchi y de Sucumbíos, que están asentadas frente a Colombia.

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