10 de febrero de 2018 00:00

Militares de la Armada recorren ríos de San Lorenzo para ubicar a exFarc

Militares del Batallón de Infantería de San Lorenzo, en un patrullaje en el Mataje. Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO

Militares del Batallón de Infantería de San Lorenzo, en un patrullaje en el Mataje. Foto: EL COMERCIO

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Redacción El Comercio

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Es jueves, casi medianoche. En la estación de gasolina de San Lorenzo dos marinos custodian el predio. Desde el atentado al comando de Policía, los soldados tienen la orden de proteger este lugar, al que se considera estratégico.

La gasolinera es vigilada las 24 horas. Los uniformados revisan los vehículos sospechosos e impiden que permanezcan estacionados o abandonados. Cada ocho horas se dan los relevos.

Inteligencia militar no descarta que disidentes de las FARC, comandados por alias ‘Guacho’, puedan perpetrar nuevos ataques. No se conocen lugares o fechas, pero la “posibilidad es latente”.

Este dato lo confirma David Ruales, subcomandante del Batallón de Infantería 11 de la Marina de San Lorenzo (Bimlor).

“Cuando existe un primer atentado, es normal que nunca se descarte esta posibilidad. El 27 de enero marcó un antes y un después. Debemos estar atentos y por eso en las Fuerzas Armadas trabajamos para que no vuelva a ocurrir”, admite el oficial a este Diario.

Tras la explosión, unidades élite del Bimlor y del Ejército reforzaron la seguridad en la ciudad. La estación de gasolina, por ejemplo, era vigilada con ocho hombres. Una semana después, el número bajó a dos.

Ahora los patrullajes terrestres y fluviales se concentran en las zonas rurales del cantón, situados en los límites fronterizos; y en el Mataje, el río que separa Ecuador de Colombia. La idea es registrar estos lugares y ubicar a ‘Guacho’, jefe del denominado frente de disidentes Oliver Sinisterra, a quien se atribuye el atentado del 27 de enero pasado.

“Nuestras tareas no se rigen a los patrullajes urbanos, nuestra especialización es el control de la frontera, estamos registrando cada kilómetro”, asegura Ruales.

¿La razón? Según el oficial, el atentado no se planificó en la ciudad, sino que “muy probablemente fue originado en zonas rurales o en Colombia.

Los uniformados ejecutan las llamadas operaciones de combate de mediano alcance. En estas tareas, los militares penetran durante tres días y cuatro noches las riberas del Mataje. Al menos cuatro lanchas, con grupos de entre 7 y 12 soldados cada una, recorren las bocanas, los manglares y otros puntos calificados de alto riesgo.

También hay hombres infiltrados en las zonas rurales. Uno de los lugares “calientes” es La Cadena. “Es peligroso ir por allá sin un contingente militar”, comenta un soldado que ya lleva dos años en San Lorenzo.

Él recuerda que en noviembre pasado tuvieron que apoyar a un grupo de policías que sufrió una emboscada en la carretera La Cadena-Puerto Rico. Sospechosos, al parecer narcotraficantes, abrieron fuego en contra de los agentes.

“Estaban haciendo controles en la vía y les atacaron con fusiles. Los policías se lanzaron a los matorrales”, relata el uniformado.

Pero la alerta de posibles nuevos ataques en el cantón San Lorenzo también llegó de Inteligencia de Colombia. De hecho, la comunicación con Ecuador es permanente. Hace una semana, oficiales del Bimlor enviaron un comunicado a sus pares colombianos sobre un posible ataque a las fuerzas de seguridad que operan en Nariño, en la frontera con Esmeraldas.

El 5 de febrero pasado, días después de ese aviso, el Gaula de Colombia halló 70 morteros, un lanzagranadas, 300 kilos de explosivos y 40 barras de pentolita en Alto Bonito, una zona rural de Leiva, en Nariño. Los agentes admitieron que ese material sería utilizado por el ELN para perpetrar ataques.

Informes de Inteligencia de Colombia revelan que ese arsenal fue adquirido en Ecuador por alias ‘Guacho’. El disidente habría vendido todo el material a los subversivos.

En contexto

Tras el ataque del 27 de enero, la Fiscalía, la sede policial, la Capitanía de Puerto y el Municipio son vigilados con ‘rondas móviles nocturnas’, que realiza la Armada. Los militares creen que estos sitios pueden ser objetivos de atentados.

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