12 de abril del 2016 00:00

Militares detectan otra forma para contrabandear mercadería

Los militares van por una vía usada para el contrabando de artículos. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

Los militares van por una vía usada para el contrabando de artículos. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

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Javier Ortega
Redactor (I)
jortega@elcomercio.com

Una carretera de tercer orden, empedrada y estrecha, conduce a La Bermeja, un poblado situado en Sucumbíos, en plena selva ecuatoriana, y que limita con Colombia.

El jueves anterior, un grupo de militares del Batallón de Selva 56 Tungurahua, una unidad del Ejército que opera en Lago Agrio, recorrió esta vía en un camión 4x4 del Ejército.

Los soldados aseguran que este camino se convirtió en la principal ruta para el tráfico de electrodomésticos desde el departamento colombiano de Putumayo hacia el Ecuador.

Los fuertes controles aduaneros que ejecutan los agentes en los ingresos fronterizos regulares, como Rumichaca, han provocado una nueva forma de contrabando. Ahora, los grupos dedicados a este delito utilizan canoas para cruzar la mercadería a través de pasos clandestinos que hay a lo largo del San Miguel, el río que conecta Sucumbíos con poblados colombianos del Putumayo. La línea fronteriza de Sucumbíos tiene 170 km de longitud y eso complica las tareas de vigilancia.

Los militares han identificado que los compradores ecuatorianos ya no cruzan hacia Colombia para traer electrodomésticos a precios cómodos, pues saben que el riesgo de sufrir decomisos es alto.

Los comerciantes ahora ofrecen trasladar los bienes hasta Lago Agrio por un pago extra de USD 70. Se trata de una especie de ‘póliza’ que asegura al cliente la entrega del electrodoméstico a domicilio.

Por ahora no hay una cifra que revele la dimensión de este nuevo fenómeno, pero las investigaciones del Ejército advierten que de los USD 70, al menos USD 20 van al pago de las personas que conducen las canoas. El resto se lo quedan quienes entregan los bienes.

Datos del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas refieren que en el 2015 se ejecutaron 8 800 patrullajes terrestres en las fronteras del país. Y otros 2 629 controles fluviales. Además, el Ejército desarrolló el año pasado 869 operaciones contra el contrabando.

Los contrabandistas operan sobre todo en las noches y madrugadas para evitar los controles y también utilizan a pobladores de las zonas fronterizas para transportar la mercadería.

Deccy Ibarra, presidenta ejecutiva de la Cámara de Comercio de Putumayo, dijo a este Diario que no conoce de esta nueva forma de contrabando, pero admite que “mientras la diferencia entre el peso y el dólar sea tan alto”, la población seguirá ideando formas de llevar los electrodomésticos hacia territorio ecuatoriano.

Esa diferencia no ha variado en los últimos meses. Ayer, Ibarra comentó que el dólar superó la barrera de los 3 000 pesos.

En el 2015, el Servicio Nacional de Aduanas del Ecuador (Senae) incrementó en un 28% la cantidad de mercadería decomisada, respecto al 2014. La mercadería sin declarar significó más de USD 36 millones.

En Lago Agrio la gente está al tanto de este mecanismo, pero no habla abiertamente del tema. Un taxista que trabaja en esa ciudad admitió que por los USD 70 extras, los usuarios tienen la seguridad de que recibirán la compra. Él conoce casos de personas que adquirieron televisores bajo ese mecanismo. Pese al pago de esa ‘póliza’, el beneficio sigue siendo alto.

Por ejemplo, un televisor de última generación que en Ecuador oscila entre USD 2 500 y USD 3 000, en territorio colombiano se lo puede encontrar en unos USD 1 000. A eso hay que añadirle USD 70 más del ‘seguro’.

Una vez que los ‘canoeros’ cruzan la mercadería por el río San Miguel, otro grupo la recibe en las riberas de las poblaciones ecuatorianas y moviliza hacia el centro de la ciudad en camiones o autos pequeños.

El río Conejo, otro afluente que está en la frontera, también es vulnerado por los grupos de contrabando. “Se ha convertido en una ruta fluvial frecuentemente usada para enviar combustible y productos de contrabando”, asegura el Ejército en un reporte.

Desde las riberas de estos dos ríos hay unas dos horas de recorrido hasta el centro de Lago Agrio. Los militares advierten que los sospechosos suelen esconder la mercadería entre la vegetación de la selva antes de efectuar los cruces nocturnos en las canoas.

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