13 de December de 2009 00:00

Un milagro para Navidad

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Se dice que el lugar en donde se encuentra esta figura,  considerada milagrosa,  es el mismo en donde estuvieron las ruinas del templo de las vírgenes del Sol. Ahora, es el convento de Santa Catalina, hogar de religiosas de vida contemplativa, que se dedican a la elaboración de hostias, vino y medicinas naturales.



Uno de los pesebres más antiguos hechos por Legarda

Antes, quienes querían ser  religiosas debían entregar una dote , parte de ella era una objeto religioso de gran valor. De esta forma, a los conventos llegaron grandes obras de arte, como este pesebre del siglo XVIII, hecho por Bernardo de Legarda y que se conserva en el Convento de Santa Catalina.

No existe información de  la fecha exacta que ingresó  al lugar ni de la religiosa que lo entregó. Sin embargo, es una reliquia que se conserva con mucho esmero.

En el convento, casi todos los objetos tienen su historia pero muy poco se conoce sobre esta obra de arte, conformada por las imágenes de Jesús, María, el Niño Jesús, el burro y el buey, todos hechos en madera. El cabello y las manos de las figuras tienen un trazo exacto y delicado. Por estas mismas razones, las madres tienen en alta estima esta obra.

Bernardo de Legarda fue un escultor de gran talento. Y no solo hizo las más bellas esculturas, sino que también fue un gran maestro. Enseñaba en su casa, situada frente al templo de San Francisco, que se convirtió en uno de los más célebres talleres de ese tiempo.

En el libro ‘Panorama del Arte’ de Hernán Rodríguez Castello se cuenta que Quito reconoció el genio del artista mestizo y lo honró en vida, otorgándole el título de 'don'.

 En 1762 se le eligió síndico del gremio de escultores y pintores, y en el 'Libro nuevo de Recibo de la Cofradía de Nuestra Señora del Rosario' consta su nombre como uno de los 24  notables de la ciudad. En ese mismo lugar funciona el Museo Monacal. El día en que se abrió se colocó la  figura en una de las salas. Entonces, quien ahora es la priora, Mercedes Quintana, pidió a su madre que le traiga la cama en la que dormía su abuela. La redujo de largo y de alto y puso allí a la figura para exhibirla. La cama también tiene su historia, su abuela le  contó que la había adquirido a un familiar de Eloy Alfaro.

Cuando el museo atendió al  público hubo múltiples visitas. Un día, Mercedes escuchó a un grupo de señoras que conversaban sorprendidas sobre la imagen. Decían que a la Virgen le empezó a brotar brillos por todo el vestido, que  habían cogido en unas fundas plásticas. La guía del museo también estaba impresionada. Era la primera vez que pasaba aquello.

La escarcha que brota es aquella parecida a la común y corriente, según los testimonios de las religiosas. Y las hay de diversos colores. No siempre aparece. Pocas personas   dicen haberla visto. Y algunos fieles hablan de milagros.

Prueba de eso son los regalos que recibe. Cuando la encontraron solo tenía un traje celeste. Luego, la priora consiguió el vestido de la primera comunión de su sobrina y para esta Navidad espera recibir uno nuevo, regalo de una creyente que dice que recuperó la vista. También tiene unos aretes  de oro, entregados también por los favores cumplidos. Además de unos zapatitos amarillos tejidos en agradecimiento.

La figura está hecha de madera. Exactamente no se sabe cómo llegó al lugar ni quién la trajo. Su cabello es de alguna religiosa. Cuando toman los hábitos se lo cortan  y con eso confeccionan las pelucas a las vírgenes. 

En la memoria de esta religiosa quedan algunas historias. En una ocasión encontró a una señora rezando a la imagen y llorando. Estaba pidiendo por su nieto de un año y medio, a quien le iban a operar del cerebro. Entonces, la madre  pensó que la escarcha podría ayudarle en la cirugía. Fue hasta su habitación y tomó el rocío que había recogido en alguna ocasión. Le pidió que lo  pusiera en la gorra del pequeño. Ella misma cuenta que luego de un tiempo llegó la mujer agradecida por el milagro y le contó que no fue necesaria la intervención. Como detalle curioso le comentó  que la escarcha no desaparecía del gorro  por más que había lavado la prenda por tres veces.

¿De dónde sale la escarcha? No lo saben. Además, dicen que es imposible que surja del vestido, pues este ha sido lavado múltiples veces. Además, nadie ingresa al lugar.

Las noticias de esta Virgen milagrosa se han regado por algunos lugares. Por eso no falta quien acuda al sitio a pedir algún favor y  se arrodille   al lado de esta imagen. Otro caso es el de una señora que perdió su carro y fue a pedir de inmediato a la Virgen.  Lo recuperó al siguiente día, al menos así se lo comunicó a la madre, con una llamada a las seis de la mañana.

La Virgen permanece acostada  en una cama, sus manos están unidas por unas flores que le regaló una devota. Sus ojos están cerrados, pero un día las religiosas recibieron la noticia de una señora que la había visto con los ojos entreabiertos en una de las fotos que le tomó y que reveló en EE.UU.

La Virgen duerme toda la noche en el mismo lugar. Nunca se la mueve. Y a veces, cuando llegan personas que no conocen de este particular, lo único que hacen es sacudir su ropa cuando ven que está llena de escarcha.

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