17 de January de 2010 00:00

El miedo a la libertad

valore
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 0
Jorge H. Zalles

LEA TAMBIÉN

LEA TAMBIÉN

En su espléndido libro cuyo título es, a su vez, el de este artículo, el gran psicólogo y terapeuta alemán Erich Fromm planteó una aterradora realidad, que se debe que tomar en cuenta en la actualidad.

Bajo los regímenes fascista y nazi, en Italia y Alemania, respectivamente, antes de y durante la Segunda Guerra Mundial, millones de personas “estaban tan ansiosas de entregar su libertad como sus padres lo estuvieron de combatir por ella;  en lugar de desear la libertad buscaban caminos para rehuirla.”

En esas circunstancias, ¿por qué buscaban rehuir la libertad? Porque les causaba miedo. ¿Por qué existió entonces, y aún existe hoy en día, en muchas sociedades, ese “miedo a la libertad”? Esa respuesta tiene, en esencia, dos raíces.

La primera y más esencial es la tendencia de las figuras de autoridad -padres, madres, profesores, sacerdotes, rectores, gerentes, autoridades políticas- en las cúspides de diversas pirámides sociales a ejercer su autoridad de manera autocrática e impositiva, que a la pregunta de “¿Por qué?” responde “Porque yo digo”,   que al que ha cometido un error o una omisión le imponen sanciones demasiado severas e incluso hasta humillantes, y que no estimula la visión del error o la omisión como una opción  para el aprendizaje.

La segunda raíz del miedo a la libertad, resultado directo de la primera, es la insuficiencia psicológica y la inmadurez que aquejan a innumerables hijos, alumnos, empleados y ciudadanos.

Estos crecieron y se mantienen psicológicamente débiles y marcados por la necesidad de someterse a esas dominantes figuras de autoridad para sentir algún nivel de seguridad, por precaria e insatisfactoria que esta sea.

Fromm cita palabras de John Dewey, publicadas en 1940 pero que mantienen absoluta vigencia 70 años más tarde, en muchas sociedades. “La amenaza más seria para nuestra democracia no es la existencia de los Estados totalitarios extranjeros.

Es la existencia en nuestras propias actitudes personales y en nuestras propias instituciones de aquellos mismos factores que en esos países han otorgado la victoria a la autoridad exterior y estructurado la disciplina, la uniformidad y la dependencia respecto de ‘El Líder’.

Por lo tanto, el campo de batalla está también aquí: en nosotros mismos y en nuestras instituciones”, señala John Dewey.

A medida que vemos crecer en el horizonte latinoamericano, y en otros horizontes del mundo por las experiencias que se registran cada día, la amenaza de regímenes totalitarios, haremos bien en reflexionar sobre las advertencias planteadas por Dewey y recogidas por Fromm

Además, se debe tener en consideración lo que a continuación agrega: “Bien poco interesan los símbolos bajo los cuales se cobijan los enemigos de la libertad humana: ella no está menos amenazada si se la ataca en nombre de antifascismo o en el del fascismo más descarado”.

Columnista invitado

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (0)
No (0)