26 de agosto de 2017 11:12

'No tengo miedo', Barcelona marcha contra el terror yihadista

Un momento de la manifestación contra los atentados yihadistas en Cataluña, que bajo el eslogan "No tinc por" (No tengo miedo) recorre hoy, 26 de agosto del 2017, las calles de Barcelona. Foto: EFE

Un momento de la manifestación contra los atentados yihadistas en Cataluña, que bajo el eslogan "No tinc por" (No tengo miedo) recorre hoy, 26 de agosto del 2017, las calles de Barcelona. Foto: EFE

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Agencia AFP

Bajo el lema “No tengo miedo”, decenas de miles de personas, entre ellas el rey Felipe de España, desfilaron este sábado 26 de agosto del 2017 en Barcelona en rechazo a la violencia tras los atentados yihadistas que dejaron 15 muertos hace nueve días.

Es la primera vez en la historia de la joven democracia española que un monarca participa en una manifestación, aunque Felipe VI no presidirá la marcha.

Por decisión de los organizadores, estará encabezada por quienes acudieron en socorro de los afectados: policías, bomberos, médicos pero también vecinos y comerciantes que abrieron sus puertas a las víctimas heridas y asustadas.

Con esta “gran manifestación”, Barcelona quiere lanzar un mensaje “a favor de la paz, contra la violencia, contra el terrorismo y sobre todo en solidaridad con las víctimas”, explicó su alcaldesa, Ada Colau, que desfilará en segunda fila como el resto de autoridades.

Entre ellas está también el presidente del ejecutivo español, Mariano Rajoy. El dirigente conservador mantiene un duro enfrentamiento político con el gobierno regional catalán, determinado a independizarse de España, aunque el viernes mandó un mensaje “de amor a la ciudad de Barcelona”.

No se esperaba la presencia de ningún mandatario extranjero, según los organizadores.

'Momentos muy duros'

Una decena de técnicos terminaba de montar el sábado un sobrio escenario negro en la Plaza de Cataluña, adonde llegarán los manifestantes tras recorrer a partir de las 18:00 (16:00 GMT) el céntrico Paseo de Gracia llevando miles de flores rojas, blancas y amarillas, los colores de la ciudad.

Tras una pancarta con el lema “No tinc por” ("No tengo miedo" en catalán), abrirán la marcha profesionales vestidos de uniforme como Montse Rovira, de 53 años, jefa del servicio de emergencias sociales del Municipio que tras el atentado, explica a la AFP, acogió y ayudó “a las personas que iban perdidas, a quienes no encontraban a sus familiares”.

Sus psicólogos han trabajado sin descanso acompañando a las familias en el reconocimiento de las víctimas y tratando el estrés postraumático de testigos, médicos o bomberos.

“Han sido momentos muy duros”, reconoce. “Estábamos listos a nivel logístico, pero a nivel psicológico no estás nunca preparado para algo así”, agrega.

Barcelona se preparaba este 26 de agosto del 2017 para la gran marcha a favor de la paz, tras los atentados en el paseo de las Ramblas y que dejó 13 fallecidos. Foto: EFE

Barcelona se preparaba este 26 de agosto del 2017 para la gran marcha a favor de la paz, tras los atentados en el paseo de las Ramblas y que dejó 13 fallecidos. Foto: EFE


Al volante de una camioneta blanca, el 17 de agosto un joven marroquí embistió el paseo peatonal de las turísticas Ramblas y arrolló a cientos de personas matando a 13 e hiriendo a 120 de 35 nacionalidades.

Después mató a puñaladas a un automovilista para escapar en su vehículo. La policía lo localizó y abatió el lunes a unos 50 km de la ciudad.

Mientras tanto, sus compañeros, cinco muchachos marroquíes de 17 a 24 años que crecieron en Ripoll, un apacible pueblo de los Pirineos, intentaron otro atropellamiento masivo en una pequeña localidad costera, Cambrils, matando a una mujer antes de ser abatidos por la policía.

Miles de personas se manifestaron en Cambrils el viernes y otras se disponían a hacerlo el sábado en Ripoll, al igual que en grandes ciudades de España como Madrid, Valencia o Vigo.

Mensaje de unidad

“Vine ayer especialmente desde Madrid e intentaré participar en la manifestación” decía el sábado Jesusa Solis, una filipina de 47 años, mientras dejaba un mensaje de solidaridad en uno de los múltiples memoriales improvisados en las Ramblas.

“Tenemos que apoyarnos mutuamente contra la violencia”, agregaba en referencia a los sangrientos combates que enfrentan al ejército filipino y yihadistas afines al grupo Estado Islámico (EI) en el sur de su país.

El EI reivindicó los atentados de Barcelona y Cambrils, organizados por una célula de una decena de hombres al parecer adoctrinados por el imán de Ripoll, que murió junto a otro integrante cuando explotaron por accidente las bombas que estaban preparando en la localidad catalana de Alcanar.

Con ellas, determinó la investigación, pretendían cometer atentados muchos más mortíferos contra grandes monumentos, antes de ver sus planes truncados.

“Hay que saber distinguir entre el islam y los yihadistas”, dice Saray Goméz, de 18 años, que vende flores frente al lugar donde la camioneta terminó su macabro recorrido.

“Hay que mandar un mensaje de unidad y paz” porque “los terroristas lo que quieren es que odiemos, como ellos nos odian”, agrega esta representante de las floristas de las Ramblas, todo un símbolo de la ciudad, que también desfilarán en la cabecera.

La manifestación terminará con la lectura de unos breves mensajes a favor de la convivencia y la interpretación del “Cant dels ocells” ("Canto de los pájaros"), canción popular internacionalizada por el difunto violonchelista catalán Pau Casals como un himno de paz durante la dictadura de Francisco Franco (1939-1975) .

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