31 de agosto de 2016 18:13

Temer parte hacia China para asistir al G20 tras la destitución de Rousseff

Temer se presentará ante el G20 no sólo con una crisis política monumental a cuestas, sino también con la economía brasileña en medio de su más aguda crisis en décadas. Foto: EFE

Temer se presentará ante el G20 no sólo con una crisis política monumental a cuestas, sino también con la economía brasileña en medio de su más aguda crisis en décadas. Foto: EFE

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Agencia EFE

El presidente brasileño, Michel Temer, ya efectivo en el poder tras la destitución de Dilma Rousseff, juró el 31 de agosto su cargo y partió casi inmediatamente hacia China para asistir a la Cumbre del G20, en la que hará su estreno internacional.

En el marco del G20, Temer tendrá sus primeras reuniones con los líderes de otros Gobiernos, de los que hasta ahora había mantenido una "prudente" distancia, según sus propias palabras, debido a su condición de mandatario interino que acabó el 31 de agosto, con la decisión del Senado que desalojó finalmente del poder a Rousseff.

Según confirmó el propio Temer, en China tiene previsto reunirse con el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, el mandatario chino, Xi Jinping, el primer ministro italiano, Matteo Renzi, y el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamed bin Nayef.

"Digan que estamos viajando para divulgar que en Brasil tenemos seguridad institucional y jurídica", pidió Temer a sus ministros antes de viajar, en clara alusión a la tesis de "golpe" esgrimida por Rousseff en relación al juicio que la despojó de su mandato.

Temer se presentará ante el G20 no sólo con una crisis política monumental a cuestas, que precisamente lo ha llevado al poder, sino también con la economía brasileña en medio de su más aguda crisis en décadas, reflejada en la contracción del 3,8 % de 2015 y la caída de otro 3,16 % que se espera para este año.

Uno de sus objetivos es plantear sus planes para sacar a Brasil de ese abismo económico, que incluyen desde un duro recorte del gasto público hasta un ambicioso plan de privatizaciones aún no detallado oficialmente, pero que se abrirá a la inversión externa.

Algunos detalles de ese plan serán adelantados por el ministro de Agricultura brasileño, Blairo Maggi, en un seminario con empresarios chinos que se celebrará el próximo viernes en Shangai.

Según han dicho hasta ahora fuentes del Gobierno de Temer, las privatizaciones pasarán sobre todo por los sectores de aeropuertos, puertos, carreteras, ferrocarriles, distribución de electricidad y saneamiento básico, en los que Brasil tiene colosales necesidades.

El Gobierno también espera por la aprobación del Parlamento a una propuesta que anulará la obligación legal que, hasta ahora, tiene la estatal Petrobras de participar en todos los yacimientos del llamado presal, un horizonte de hidrocarburos que atesora enormes riquezas de gas y petróleo bajo el océano Atlántico, frente a Río de Janeiro.

Una vez aprobada esa reforma legal, la intención del Gobierno de Temer es abrir las puertas del presal a grandes empresas petroleras del mundo, interesadas en esos yacimientos pero que los veían con cierta desconfianza por la obligatoriedad de asociarse a Petrobras.

Según dijeron a Efe fuentes oficiales, otro de los puntos que va a plantear Temer ante sus homólogos de las principales economías del planeta será la "necesidad" de acelerar la búsqueda de mecanismos que faciliten el combate a la evasión tributaria.

La preocupación radica, sobre todo, en los paraísos fiscales y su enorme poder de atracción sobre los capitales gracias a brechas en el sistema financiero internacional que facilitan la evasión y de ese modo reducen la capacidad de recaudación a niveles nacionales.

Ese asunto agobia en particular a las autoridades brasileñas, en momentos de una caída sostenida de la recaudación tributaria, que ha obligado al Gobierno de Temer a proyectar para fines de este año un abultado déficit fiscal de 170 000 millones de reales (unos USD 53 000 millones).

Temer también hará suyas algunas posiciones del Gobierno de la ahora expresidenta Rousseff y se pronunciará a favor de acelerar el proceso de reforma de los organismos financieros internacionales, a fin de que se reconozca el peso adquirido en los últimos años por las hoy golpeadas economías emergentes.

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