8 de June de 2009 00:00

Mexicanos sepultan a los infantes del siniestro

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México. AFP

México seguía de luto ayer por el número creciente de niños muertos, de tres meses a cuatro años, que ya llegó a 38, mientras la vida de otros 15 penden de un hilo, por un incendio registrado en una guardería de la ciudad de Hermosillo.

El viernes, día del incendio murieron 29, y en dos días más la cifra fatal creció hasta llegar a 38.



Florecitas
Delfina Ruelas, de 60 años, dijo que su nieto Germán León murió en el hospital, a consecuencia de las quemaduras que sufrió, tres días después de su cuarto cumpleaños.
La familia de María Magdalena Millán, de dos años, ató un globo con la imagen del personaje Dora la Exploradora a la cruz sobre su tumba.
 El papa Benedicto XVI expresó ayer su honda tristeza por la muerte de al menos 38 niños en una guardería de la ciudad de Hermosillo.
El presidente Felipe Calderón  anunció la apertura de una investigación para castigar a los culpables del incendio ocurrido en la guardería. “Fallecieron 38 niños y otros 23 están hospitalizados. De ellos, 15 están sumamente graves y su vida peligra en las próximas 24 horas”, dijo el secretario de Salud estatal, Raymundo López.

Otros cuatro adultos que estaban en el siniestro ubicado en una zona popular del sur de Hermosillo continúan hospitalizados y estables, en tanto que 10 menores fueron trasladados a otras ciudades mexicanas, uno a Sacramento, California (Estados Unidos) y otro a Ciudad Obregón, Sonora.

“Tenemos un niño con muerte cerebral que, obviamente, no es trasladable”, dijo López.

“A los padres y madres los acompañamos en este profundo dolor por el que atraviesan y haríamos lo que fuera por mitigar el mismo.

Espero que pronto encuentren consuelo”, dijo el presidente mexicano, Felipe Calderón, en el balneario de Cancún, antes de viajar a Hermosillo para recorrer un hospital con niños internados.

Ya en Hermosillo, Calderón señaló que “ha sido una tragedia muy dolorosa para todos los mexicanos” y luego visitó a algunos de los niños que se encuentran en los hospitales y “los animó para que logren su pronta recuperación”, según la Presidencia.

El inmueble del siniestro era un gran bodegón antes de ser una guardería que cuidaba, sobre todo, a niños pobres, ubicada en una calle sin asfalto y que tenía solo dos puertas, una de las cuales nunca se abrió, y cinco ventanas en lo alto de sus muros.

Hasta el momento lo único que se sabe es que el incendio pudo haber sido originado en un depósito contiguo rentado por la Secretaría de Hacienda, al mismo dueño que operaba la guardería quemada, concesionada por el Seguro Social mexicano.

En ese inmueble lindero a la guardería se observaban, tras el incendio, infinidad de papeles quemados, así como tres vehículos calcinados. Desde el sábado, en medio de escenas de llanto y desesperación, los menores empezaron a ser sepultados.

La crudeza de la tragedia en algunas familias fue doble. Así fue  el caso de una madre de 21 años que perdió a una hija, mientras que la otra tuvo que ser trasladada al hospital en estado grave.

La niña fallecida se llamaba Camila y su pequeño ataúd blanco fue adornado con muñecos de peluche y arreglos,  en el velatorio repleto de sus otros  compañeritos que sí lograron ser rescatados.

El cortejo partió al cementerio sin la madre, que estaba en el hospital con su hija de cuatro años, un año mayor que la que murió.

El incendio se registró el viernes durante la hora de la siesta de los niños, que quedaron atrapados entre el humo y las llamas que devoraron los pequeños colchones de cunas y camas, hechos de material altamente inflamable.

En ese momento, en la guardería habían 142 menores. En respuesta a los gritos de auxilio de las cuidadoras de la guardería que lograron salir del centro infantil, un hombre de 40 años fue el primero en llegar a la guardería y derribó a mazazos una pared del centro infantil de Hermosillo, de unos 700 000 habitantes.

Otro joven con su 4x4 abrió boquetes en otro tramo de las paredes del jardín de niños para intentar oxigenar el lugar y salvar a los menores, antes de que llegaran los bomberos y los rescatistas.

Algunos de los niños murieron al derribarse el techo de la guardería en el área de cunas.

El centro infantil ABC fue inspeccionado en mayo y, según el Gobierno estatal, contaba con todas las medidas de seguridad necesarias, como extintores, salidas de emergencia y rutas de evacuación.

La aseveración oficial ha sido desmentida por las personas que observaron el lugar, poco después del siniestro. “El lugar está en malas condiciones. Es una bodega, no hay ventanas en los salones”, dijo la abuela de uno de los niños heridos.

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