29 de julio del 2016 00:00

La tercera tuneladora es parte de las optimizaciones para el Metro de Quito

Los trabajos de construcción del Metro de Quito avanzan en el sector de Solanda, en el sur de Quito. Foto: Paúl Rivas / EL COMERCIO

Los trabajos de construcción del Metro de Quito avanzan en el sector de Solanda, en el sur de Quito. Foto: Paúl Rivas / EL COMERCIO

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Mayra Pacheco
Redactora (I)
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El cambio del método de construcción del túnel del Metro, en el tramo comprendido entre la Plaza del Teatro y San Diego, plantea un nuevo escenario en este proyecto.

En el Centro Histórico, donde se construirá la estación de San Francisco, ya no se empleará la técnica convencional -retiro de tierra con retroexcavadoras-, como estaba previsto inicialmente. En su lugar se ocupará una tercera tuneladora, una máquina que perfora la tierra.

El uso de estas maquinarias para la construcción, ahora, de la mayor parte del túnel (un pequeño tramo se hará con pantalladoras) es parte de un proceso de optimizaciones del proyecto, enfatizó Juan Pablo Alonso, director general de la Gerenciadora del Metro de Quito. Esta entidad es la encargada de brindar el apoyo técnico a la Empresa Metro.

Aparte, en estas mejoras se incluye modificaciones en el trazado y en ciertas estaciones. Esto, en total, generará un colchón de USD 75 millones, aproximadamente, para afrontar gastos imprevistos del Metro, informó Alonso.

Contar con una tuneladora adicional y perforar el túnel con esta técnica representa, según la empresa, mayor seguridad para los trabajadores, agilita la perforación de la tierra, reduce la inversión de recursos y garantiza la conservación del patrimonio.

En el Centro, esta maquinaria permitirá atravesar con más seguridad las zonas donde están -bajo un relleno- las quebradas Jerusalén, Manosalvas, la de la Plaza del Teatro y el cauce de agua que baja por la avenida Pichincha.

En estos sitios no será necesario hacer labores previas de mejoramiento del terreno. Además, la probabilidad de hallar vestigios a unos 30 metros bajo tierra -profundidad a la cual se abre el túnel- es poco probable, según los estudios.

“Utilizar esta maquinaria no tendrá repercusiones en el terreno. La tuneladora no vibra, rota (…) Es el método más seguro para la construcción de túneles”, aseguró Alonso.

La garantía de que el cambio de la técnica constructiva del túnel no cause afectaciones, sobre todo en el Centro Histórico, debe ser sustentada con estudios, mencionó Augusto Barrera, quien impulsó la construcción del Metro en su Alcaldía. “Alguien debe asumir la responsabilidad”, expresó.

Barrera explicó que en el proyecto inicial de este medio de transporte se planteó el método convencional, para construir el túnel en el Centro, porque esta zona de alto valor histórico requiere de mayor cuidado. “La decisión se tomó una vez que se hicieron estudios de suelo y de patrimonio”.

En función de esos estudios, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) otorgó el aval para la construcción del Metro y también se gestionó los créditos para financiar la obra.

La técnica de excavación convencional es más segura para las edificaciones patrimoniales, porque no genera vibraciones. Por esto su costo es superior con relación al uso de tuneladora, sostuvo Barrera.

Según la Gerenciadora Metro de Quito, la perforación con esta máquina se hará al mismo precio del método convencional. Además se reducirán los costos extras y el tiempo de ejecución de esta obra.

La construcción del túnel en el Centro pasará de alrededor de 29 meses, con retroexcavadoras, a seis meses, con la tuneladora. Pero esto no incidirá en el plazo total del proyecto. Este se mantendrá en 42 meses, incluidos seis de prueba.

El uso de estos equipos deberá garantizarse por los técnicos a cargo de la obra del Metro, agregó Handel Guayasamín, presidente del Colegio de Arquitectos de Pichincha.

En el Centro se debe considerar que algunas edificaciones tienen entre 400 y 500 años. Estas en su mayoría fueron hechas con adobe, ladrillos, madera, tapial. Su estructura es más compacta, no son flexibles. “Se debe conocer de manera precisa que no habrá afectaciones en estas estructuras, estamos hablando del patrimonio no solo de Quito, no solo del país sino de la humanidad”, enfatizó Guayasamín.

Para Silverio Durán, presidente de la Cámara de la Industria de la Construcción (Camicon), incorporar esta tecnología en todo el trazado representará, sobre todo, mayor agilidad. A medida que esta maquinaria avance se perforará el terreno y se recubrirá con piezas de hormigón.

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