25 de agosto de 2014 00:05

El mercado mundial demanda cada vez más cacao ecuatoriano

En Naranjal está la hacienda Fátima, que produce el cacao de la variedad CCN-51. En la foto: el obrero Mario Sinchigue. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO

En Naranjal está la hacienda Fátima, que produce el cacao de la variedad CCN-51. En la foto: el obrero Mario Sinchigue. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO

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Redacción Guayaquil

Las matas están cargadas de mazorcas moradas; de estas se cosecharán unos 55 quintales de grano de cacao por cada hectárea de la hacienda Fátima, ubicada en Naranjal, en el Guayas.

Junto a estas tierras están sentadas tres mujeres que extraen las pepas de las mazorcas. Una de ellas es la manabita Janneth Quinto, quien en sus manos sostiene los granos de la variedad de cacao CCN-51, responsable de que el país haya subido en la lista de países exportadores de cacao, pasando de quinto exportador en el mundo en el 2010 a cuarto, por encima de Brasil en solo dos años, según la Organización Internacional del Cacao (ICCO, por sus siglas en inglés).

Quinto es una de las 700 000 personas que forman parte del engranaje productivo del cacao, un sector cuyas exportaciones se dispararon un 38% el primer semestre de este año y que en julio, con la firma del acuerdo comercial con la Unión Europea (UE), se enlistó entre los productos “ganadores”.

Sin el acuerdo, habría tenido que pagar 12% de arancel por el ingreso de derivados del cacao al mercado europeo.

El regreso del resplandor de la ‘pepa de oro’ obedece también a los buenos precios que se pagan en el mercado internacional. Durante el 2012, el precio promedio por tonelada fue de USD 2 392, el año pasado fue de 2 439 y en lo que va del 2014 subió a USD 3 126, según datos de Inside Future.

Iván Ontaneda, presidente de la Asociación Nacional de Exportadores de Cacao del Ecuador (Anecacao), cuenta que con este panorama el sector no solo busca ascender posiciones en la lista de exportación de productos no petroleros del Ecuador (ahora ocupa el quinto), sino que gracias al acuerdo comercial también quiere abrirse mercado en Europa, en el área de la chocolatería fina, destino del 60% de las exportaciones del gremio.

“Nuestro nicho es el de la chocolatería fina. El consumidor europeo demanda el chocolate negro o dark”, dice.
Antonio Ruales, director ejecutivo del Instituto de Promoción de Exportaciones e Inversiones PRO Ecuador, coincide con Ontaneda. Él cree que hay un buen escenario para la chocolatería. “En los semielaborados (polvo, manteca y pasta de cacao) y en los chocolates hemos tenido un crecimiento anual 14,72%”.

No obstante, y aunque el Gobierno también apunta a ese nicho en el cual Ecuador ya está incursionando hace algunos años con iniciativas de marcas como Pacari y República del Cacao, cada vez hay más productores atraídos por la rentabilidad del CCN-51. Este, desde el 2005 ha permitido quintuplicar la producción, al pasar de 20 000 a 100 000 toneladas anuales.

En 1965, el ecuatoriano Homero Castro creó el CCN-51 (Colección Castro Naranjal), un injerto de varias cepas de cacao para combatir plagas, pero por su alta acidez y bajo aroma no fue del todo aceptado por la industria del chocolate fino.

En el 2012, el Ministerio de Agricultura emprendió el Programa de reactivación del cacao nacional fino y de aroma que busca, vía capacitación y créditos, 70 000 hectáreas de nuevas plantaciones.

Jessica Hurtado, gerenta de una de las haciendas del Grupo Quirola, cuenta que tienen algunas hectáreas libres para sembrar. Pero aún no decide si aprovechará los incentivos que ofrece el Gobierno para sembrar el cacao nacional de fino aroma, que produce unos 40 granos por mazorca, o si continuarán sembrando el CCN-51, del que se pueden obtener hasta 60 pepas.

“El CCN-51 es el más seguro, el que más se vende. Para nosotros, lo más importante con esta variedad es la calidad con la que la producimos”, dice.

Hasta el 2012, el 25% de la producción de cacao correspondía a la variedad CCN-51, pero para el 2013 alcanzó cerca del 50%.

Wilson Montoya, consultor agrícola y experto en cacao, dice que todavía es necesario que se mejoren los procesos de tratado del cacao, para que el objetivo de acaparar mercado de chocolatería en Europa se cumpla y para que las cifras de productividad suban.

El problema, según dice, radica en que la mayor parte de los productores que venden el cacao son agricultores con dos o tres hectáreas, es decir, pequeños productores que no reciben capacitación. “Todavía hay falencias en el proceso poscosecha, que implica una buena fermentación y buen secado”, indica Montoya.

En este escenario, este, lunes 25 de agosto, se inaugurará la segunda Cumbre Mundial de Cacao, en el Centro de Convenciones; y el 4 de septiembre, la Feria Aromas 2014, organizada por PRO Ecuador.

Ambos encuentros se realizarán en Guayaquil.

En Contexto

Los países que reciben la mayor parte del cacao y los derivados que se producen en el Ecuador son de la Unión Europea (Alemania, Holanda, Francia e Italia). En el 2014 se espera que el gremio tenga un crecimiento sostenido del 10%; es decir, unas 240 000 toneladas.

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