3 de mayo de 2016 13:00

Una menor está desaparecida tras caer al río Esmeraldas por recoger pescados

Madre de la menor desaparecida en Esmeraldas mirando hacia el río. Foto: EL COMERCIO

Madre de la menor desaparecida en el río Esmeraldas. Foto: Marcel Bonilla / EL COMERCIO

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Marcel Bonilla

Un equipo de buzos busca el cuerpo de una niña de seis años de edad que cayó a la río Esmeraldas, sector La Propicia 2, sur de la ciudad de Esmeraldas. La menor se encontraba cogiendo peces que bajaban por el afluente que pasa junto a su casa.

El hecho ocurrió a las 08:00 de ayer lunes 2 de mayo del 2016, cuando debido a una contaminación, en el río, muchas familias se acercaron a recoger los peces que eran arrastrados por la corriente del río. Varios de estos animales terminaron regados cerca de las orillas.

La menor se acercó al río a recoger los peces acompañada de su hermano mayor de 9 años, pero cayó. No sabía nadar. Sus padres no estaban en casa cuando sucedió el percance, porque habían salido a matricular a los dos niños en una escuela que está pocos minutos de su vivienda.

Desde ayer en horas de la mañana, un equipo de buzos del Cuerpo de Bomberos de Esmeraldas emprende la búsqueda, pero esas labores se han complicado por la fuerte corriente del río.

Al trabajo se sumaron buzos del Grupo de Operaciones de Emergencia (GOE, de la Policía Nacional) y la Armada Nacional, destacamento Esmeraldas.

Alexandra Pillajo, madre de la niña, no para de llorar mientras espera sentada en un silla plástica con su mirada hacia el río. “Mi hija estaba entusiasmada porque regresaría a clases. Habíamos comprado los uniformes y solo hacía falta los zapatos para que acudiera a clases desde el próximo lunes".

La familia Lastra Pillajo también perdió su casa con el terremoto del pasado 16 de abril. La casa de construcción mixta colapsó y las paredes de cemento que impedía el acceso al río por seguridad, también se cayeron durante el sismo. Eso dejó a la vivienda vulnerable y más cercana al río.

Sobre la cama de la humilde familia está una parte de los útiles escolares que habían sido comprados por los padres, así como el uniforme que luciría Jóselyn, de regreso a clases.

Jorge Lastra, padre de la niña, se dedica al trabajo de guardianía y la casa que se cayó por el terremoto había sido cedida por los propietarios del inmueble, para que realice su trabajo en el sitio destinado para el cuidado. “Desde que ocurrió el terremoto he llamado a mi patrón para que me ayude a levantar mi casita, pero no responde”, dijo Lastra, consternado por la pérdida de su hija y su vivienda.

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