28 de abril de 2016 00:00

Hay más medios nativo digitales, pero su sostenibilidad es difícil

Ecuagol.com es el principal medio de fútbol nativo digital en el ranking de Alexa. Hasta ayer estuvo en la posición 18. Foto: Captura de pantalla

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Andrés Jaramillo
politica@elcomercio.com

Los medios nativo digitales no tenían un mayor peso en Ecuador hasta el 2012. José Rivera, en su estudio ‘Mapa de Medios Digitales del Ecuador’, ubicó apenas 34. La mayoría en Guayas y en Pichincha.

Pero el último registro da cuenta de un incremento. Constan 49 en el libro ‘Ciberperiodismo en Ibéroamérica’, que fue coordinado por Ramón Salaverría y publicado en enero de este año. A esos habría que sumar los portales de reciente creación.

Casi igualan en número a los medios nacionales -tradicionales- (57) registrados por el Consejo de Regulación y Desarrollo de la Información y Comunicación (Cordicom).

Rivera explica que el incremento responde a que es más económico abrir un medio digital. Además, no se necesita de una frecuencia asignada por el Estado ni de “engorrosos” trámites para montar una radio o una TV ‘online’.

Y están prácticamente fuera del radar de la Ley Orgánica de Comunicación, que mañana cumple tres años. En la normativa no se los reconoce como medios de comunicación y, por tanto, sus ar­ticulados no los alcanzan. Los nativos digitales son los que existen exclusivamente en el entorno digital.

Esa condición con respecto a la normativa también ha motivado la ebullición de medios, sobre todo de corte político y de opinión. “La normativa ha generado niveles de censura y temor (de los periodistas y medios tradicionales) a sanciones”, refiere Paúl Mena, periodista y docente de la Universidad San Francisco.

En el 2015, la Supercom tramitó 438 procedimientos administrativos. De ese total, 175 por denuncias y reclamos, y 263 fueron impulsados de oficio por esa institución.

Hubo 299 sanciones (como multas económicas, pedidos de réplicas, rectificaciones, entre otros) 27 absoluciones y 81 casos se archivaron, como consta en el último informe de rendición de cuentas.

“Han sido obligados a publicar, bajo protesta, rectificaciones dispuestas por el organismo de control de la comunicación”, insiste Mena.

Por eso, la web se ha convertido en un espacio más de expresión para los periodistas, pero también con mayores posibilidades de opinión para los ciudadanos.

Aunque también tienen sus limitantes, aclara Rivera. No se ha podido encontrar un equilibrio de sostenibilidad. De los 34 medios que hubo en el 2012, sobrevivieron apenas 15. Principalmente, por falta de dinero.

Según la Internet Bureau Advertising (2014), la inversión publicitaria en medios y plataformas digitales ha crecido, pero no representa un gran porcentaje, pues de los USD 453 millones que se invirtieron en el 2013, solo USD 7,4 millones fueron para el ámbito digital. Es decir, apenas un 1,6% del total de la inversión.

Y no gozan del respaldo suficiente de las audiencias, lo que se refleja, por ejemplo, en las preferencias de los usuarios. En el ‘ranking’ de la herramienta de métricas de Amazon,
Alexa, en los primeros lugares constan medios tradicionales, que tienen una extensión de marca en el ambiente digital.

Esto es entendible según Ramón Salaverría, docente de la Universidad de Navarra. El reconocimiento de la marca ‘offline’ -dice- se traslada a cualquier otro ambiente y es todavía muy valorado por los usuarios. “Para los medios que son solo digitales es difícil hacerse de un nombre y una reputación”.

Ese fenómeno de transferencia de reconocimiento y reputación desde fuera hacia dentro de internet, agrega, se reproduce en prácticamente todos los países. “Y, al menos hasta ahora, son muy pocos los medios nativo digitales que alcanzan un alto nivel de reconocimiento”.

Mena agrega que el ambiente web requiere de una mayor responsabilidad. “Ahora encontramos todo un mar de opiniones, de información no confirmada y rumores” que se reproducen rápidamente por las redes sociales.

“El trabajo del periodista es verificar, dar sentido a ese mar de información”. Es bueno -sigue Mena- que existan diversos medios y enfoques, porque crea un mejor nivel de discusión democrática, pero también es necesario que en los sitios en línea se haga más periodismo. Es decir, “salir a las calles, recoger diversos puntos de vista y no quedarse atado a la lógica del Gobierno o la oposición, que son fuentes interesadas”.

Si bien el artículo 4 de la Ley de Comunicación establece que “no regula la información y opinión que de modo personal se emita a través de internet”, también aclara que la normativa no excluye las acciones penales o civiles que puedan presentarse por infracciones a otras leyes. Por ejemplo al buen nombre, la honra, que están en la Constitución.

Patricio Zambrano, presidente del Cordicom, recordó que hay una reforma en análisis a la Ley de Comunicación, pero no se ha discutido hasta ahora sobre una posible regulación de los contenidos en la Internet. En referencia a los espacios digitales creados recientemente, dice que se trata de opiniones personales.

“No tienen una representatividad formal ni empresarial. Cualquier persona puede crearlos y desaparecer igual como los creó”.

La reforma apuntará, según Zambrano, a continuar con los procesos de mejoramiento. Resalta que hasta ahora la Ley ha permitido avanzar con el proceso de profesionalización de los actores de la comunicación. “Contar con un marco jurídico que acompañe a los ciudadanos, hacer propuestas comunicacionales”.
Además que se han abierto espacios para que la sociedad pueda solicitar réplicas y rectificaciones.

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