22 de febrero de 2016 00:00

El médico pide más exámenes para evitar demandas

Los exámenes de imagenología pueden servir como pruebas ante un posible juicio. Foto: Galo Paguay / EL COMERCIO

Los exámenes de imagenología pueden servir como pruebas ante un posible juicio. Foto: Galo Paguay / EL COMERCIO

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Diego Bravo

Ahora hay consultorios que no solo tienen equipos e instrumental médicos. Estos cuentan también con grabadoras de voz, cá­­­maras fotográficas y hasta fil­madoras.

Mientras revisan a sus pacientes, hay médicos 
que registran con esos aparatos cada uno de los procedimientos que realizan. 
Es una medida de precaución, advierte Armando Salcedo, presidente de la Federación Médica Ecuatoriana (FME).

Se llama ‘medicina defensiva’ y los galenos la aplican para cuidarse ante posibles juicios por mala práctica profesional. A esta se suman los nuevos protocolos médicos o guías de atención. Es decir, que a los pacientes se les practica más exámenes y análisis, para tener mayores evidencias físicas por si el médico debe enfrentar un eventual proceso judicial.


Estos cambios impactan en la economía del paciente, como refiere Dora García, presidenta de la Asociación de Pacientes Renales, porque los servicios se encarecen. 
“Ahora toca hacerles de todo. Les pido exámenes clínicos, ginecológicos, urológicos e incluso neurológicos antes de agendar una cirugía. Hay que cuidarse”, dice un traumatólogo, que trabaja en una clínica privada.

Él, en la actualidad, enfrenta una demanda por supuestos daños y perjuicios. 
Dice que operó a una mujer que tenía un tumor en la mano. Ahora ella exige el pago de USD 253 000 como indemnización, porque, según la paciente, le quedaron lesiones.


Ese especialista relata que estuvo detenido tres días, pero fue liberado una vez que presentó un recurso de hábeas corpus. A raíz de ese hecho, filma todas las consultas y está próximo a adquirir un seguro de responsabilidad civil. 
Salcedo reconoce que la denominada ‘medicina defensiva’ perjudica a los usuarios de la salud porque se incrementan los costos de atención.

En la FME se determinó que las facturas suben hasta USD 300 en análisis y exámenes adicionales, según la enfermedad.
En los pacientes con apendicitis, por ejemplo, los costos pueden incrementarse en unos USD 50 o USD 100. 
El galeno ahora pide una ecografía adicional a la que se hace para determinar que se trataba de una apendicitis.

Esto solo para confirmar la dolencia que antes ya fue diagnosticada. 
Otro especialista de Pichincha recuerda que, en el 2015, intervino a una paciente en un centro privado. Hubo complicaciones y se quedó sin signos vitales. Hizo un procedimiento que, según él, pudo haberla salvado, pero el intento no 
dio resultado. 
Para justificar ese procedimiento, pidió un examen que le costó USD 300 a la familia de la paciente.

En otras circunstancias, reconoce, no lo hubiera pedido y habría aplicado de igual forma el procedimiento. La diferencia es que ese examen ahora es una prueba a su favor dentro del pro­ceso judicial que enfrenta. 
Katia Carvajal, de 27 años, dice que pagó USD 500 solo por exámenes hace poco más de un año para someterse a un tratamiento por una enfermedad causada por bacterias.

El monto le pareció exagerado y consultó a otros especialistas. Ellos le confirmaron -según Carvajal- que no todos eran necesarios para el diagnóstico.
El secretario de la FME, Alberto Narváez, precisa que se hacen ecos, tomografías u otro tipo de examen solo cuando un procedimiento puede generar muchas dudas. “Los exámenes adicionales suben la factura médica entre 10% y 20%”. 


No hay un estudio en el país que determine las ganancias que generan los laboratorios médicos donde se hacen los exámenes. Buena parte de estos se realizan en los propios hospitales y clínicas donde son atendidos los pacientes. 
Este Diario solicitó información a la Asociación Nacional de Clínicas y Hospitales Privados del Ecuador para conocer su posición en torno al tema, lo mismo con el Ministerio de Salud, el 15 y 11 de febrero, respectivamente.

Hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta de las entidades.
Según el INEC, en el 2014 se hicieron 3,8 millones de radiografías, mientras que en el 2013, hubo 3,3 millones de radiografías. Son las cifras más recientes. También se registraron más ecografías en el mismo período. 3,8 millones versus los 3,1 millones del 2013.


El Ministerio de Salud es el encargado de elaborar las normas, protocolos y procedimientos que deben ser cumplidos por los médicos. Quienes no lo acatan cometen una “infracción en el ejercicio de las profesiones de salud”.


Hasta la fecha, la Fiscalía ha reportado 248 denuncias por ese delito, desde la vigencia del nuevo Código Penal en el país (agosto del 2014). 
El riesgo, dicen los médicos, no es igual para todos. Depende de la especialidad. En el país hay 7 278 médicos generales y 
1 566 cirujanos generales.


Gustavo Chiriboga es un traumatólogo que trabaja en el Club de Leones, en Quito. Como medida de precaución y con la autorización de la persona a la que interviene quirúrgicamente, él hace fotografías de las radiografías para mostrar cómo estaba antes de la operación y durante el procedimiento.


Él ya adquirió un seguro de responsabilidad civil, a través de la Federación Médica. “Hay personas que no siguen adecuadamente los tratamientos y cuando ya se complican vienen al doctor. Tras terminar con lesiones irreversibles culpan al médico”, señala.
En la actualidad, dos firmas españolas dedicadas a la venta de seguros de responsabilidad civil se radicaron en Ecuador.

AMA es una de ellas y su representante, Manuel Boullosa, dice que no es necesario incrementar los procedimientos para que los galenos se protejan ante posibles juicios. 
Cuando se presenta una cirugía, añade Boullosa, el documento fundamental que debe pedir un médico es el consentimiento informado, suscrito por el paciente.


También se recomienda utilizar de forma adecuada la historia clínica, así como cualquier hecho relevante que se relacione con el proceso. 
La Ley de la Salud establece que el consentimiento o autorización del paciente no exime de responsabilidad del médico cuando hay casos de inobservancia de las normas o cuando se comprueba impericia e im­prudencia médica.

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