25 de julio de 2014 00:05

La medicina y la política son la pasión de Carlos Figueroa

En abril del 2013. Fernando Villivencio, Cléver Jiménez y Carlos Figueroa, fuera de la Corte. Archivo / el comercio

En abril del 2013. Fernando Villivencio, Cléver Jiménez y Carlos Figueroa, fuera de la Corte. Archivo / el comercio

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Redacción Política

El médico y activista Carlos Figueroa tuvo dos episodios conflictivos con el presidente Rafael Correa. El primero fue a partir del 2011, cuando él, el exasambleísta Cléver Jiménez y su asesor Fernando Villavicencio denunciaron a la Fiscalía que el Presidente supuestamente cometió un “crimen de lesa humanidad”, durante la rebelión policial del 30 de septiembre del 2010.

Los tres acusadores dijeron que Correa había planificado su rescate, desde una universidad cercana al Hospital de la Policía, donde estuvo retenido. El rescate, la noche de ese jueves, fue violento. Una vez que las autoridades desecharon por “maliciosa y temeraria” la denuncia, el Mandatario los contrademandó por injurias. Es este caso el que tiene a Figueroa en la cárcel.

El segundo episodio tuvo que ver con la protesta de los grupos médicos, desde finales del 2013, a propósito del proyecto de Código Penal Integral. Figueroa, en su calidad de Secretario de la Federación de Médicos, lideró los plantones y las manifestaciones, tras asegurar que ese ley sancionaba de manera desproporcionada la mala práctica profesional.

Por estos dos episodios, el rostro de este médico apasionado por la política apareció con frecuencia en los noticieros, páginas de los diarios, así como en las sabatinas y las cadenas de la SECOM.

Carlos Figueroa nació el 4 de julio de 1962, en Quito. Estudió en el Colegio Montufar, donde se graduó con honores, dice su hermana Zulema Campos. Presidió el Consejo Estudiantil de su promoción. Luego estudió medicina en la Universidad Central y se especializó como cirujano.

El ejercicio de su profesión fue de la mano de su activismo político. Fue uno de los fundadores de la Coordinadora de Movimientos Sociales (CMS) y del movimiento Pachakutik a finales de los 90. Por eso su cercanía a personajes como Villavicencio y Jiménez. En el 2004, Figueroa fue secretario de la Federación de Médicos.

Sus dos pasiones, la política y la medicina, no puede ejercerlas ahora con normalidad.

A fin de no “politizar” las negociaciones entre los médicos y el Gobierno, durante la aprobación del Código Penal, Figueroa dio un paso al costado en enero del 2014. Era lo más oportuno, pues su nombre ya estaba marcado por la denuncia contra Correa por los hechos del 30-S.

De hecho, dos meses después, la Corte Nacional de Justicia, en su fallo de casación, ratificó la condena de 18 meses contra Jiménez y Villavicencio y de seis meses contra Figueroa. Los tres deben pagar una indemnización de USD 140 000.

Tras la condena y la decisión del Estado ecuatoriano de no aceptar las medidas cautelares que en su favor dictó la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), los tres acusados se refugiaron en la comunidad amazónica de Sarayacu (Pastaza).

Campos dice que su hermano es una persona muy alegre, apegada a la familia. “Fue muy duro para nosotros cuando Carlos se tuvo que ir porque él mantenía la familia unida. Sentimos un gran respeto por él, representa mucho para la familia, no por este tema coyuntural, sino en general”.

Los tres fueron a Sarayacu, porque posee un régimen especial. Después de varios intentos de la Policía por ingresar a esta, los sentenciados se adentraron a la selva. De ellos no se sabía nada hasta que Figueroa fue arrestado el martes 22 de julio en Quito.

Él había regresado a la Capital para ver a su madre, que tiene una enfermedad terminal. De hecho él estuvo en su operación meses atrás. El activismo político nunca le impidió ejercer su profesión. Antes de marcharse a Sarayacu, ejerció la medicina en el Hospital del Día, de la Universidad Central. Aplicó a un concurso para dictar cátedra en ese centro, sin embargo no pudo acceder a la docencia debido a los problemas que surgieron al firmar la denuncia contra el Presidente.

Zulema Campos asegura que seguirán luchando y apelando al debido proceso, pero dice que la familia de Figueroa sabe “contra quien están peleando”, por lo que no se ven muy optimistas de que se vayan a respetar las medidas cautelares que les otorgó la CIDH.

Mientras tanto, este médico seguirá en la Cárcel 4, los próximos seis meses para cumplir su condena.

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