9 de November de 2009 00:00

Los medicamentos para bajar de peso se venden sin controles

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Redacción Sociedad
sociedad@elcomercio.com

Una    hoja  descolorida  pegada  en un  poste de las avenidas  Napo y Maldonado, en el sur de Quito,    anuncia  que en apenas una   semana la gente  puede bajar    hasta  20    libras  de peso.  Y sugiere   no dejar     la  comida,     sino que  simplemente antes del desayuno     se consuman             medicamentos          elaborados   a  base de   fibra.   
 


Una dieta  adecuada

Junto  con  los   medicamentos  también es importante  llevar una dieta adecuada.   En la mañana se sugiere  una tasa  de leche descremada, café, huevo duro o   tibio. Frutas como naranja, mandarina y  agua aromática..    
 
En  el almuerzo  se recomienda solo el caldo del consomé, un  octavo de pollo sin piel, granos tiernos, choclos y  frutas.  Para  la merienda se sugieren los mismos alimentos.  Aplicar durante  el tratamiento.  
 
El  Índice de Masa   Corporal  (IMC) se  calcula dividiendo el peso en kilos por  la altura en metros.La oferta  es  libre, pese a que  en el Ministerio de Salud ese  producto  no  está registrado.   En  el mercado local,    únicamente     dos tipos de  fármacos están autorizados  para el expendio: Orlistat y   Sibutramina (ver infografía).

En el   libro    ‘Tratado de Diabetología’, los médicos endocrinólogos Clemente Orellana y Jimena Robalino explican que estos fármacos   se  deben  recetar      solo     cuando el Índice de Masa Corporal (IMC) de una persona es mayor a 30 o cuando es igual a 25 y está acompañado con  diabetes, hipertensión y      colesterol.

Pese a  las advertencias médicas, en  las  farmacias no    existe  control.    Este Diario comprobó que los dependientes de tres  locales en Quito, tres en  Babahoyo  y tres en Quevedo     ofrecen   anfetaminas (estimulantes  del sistema nervioso central),   antidepresivos, diuréticos y hasta hormonas tiroideas para bajar de peso ‘rápidamente’.   Y en  ningún centro se  solicita  receta médica.

Marcia Cedeño   indica   cinco  tipos de medicamentos para adelgazar. No es médica, pero cuando terminó la secundaria consiguió trabajo en una de las   farmacias de   Quevedo (Los Ríos).  Allí aprendió  que  “las pastillas   bajan  de  peso   inmediatamente”. 

En Quito, el  presidente de la Federación de Propietarios de Farmacias del Ecuador, Carlos Reyes, reconoce que estos productos se venden   sin   restricciones.  “La Ley dice  que  debería  darse  solo   con receta, pero  no se cumple”.    

La venta libre,  incluso, ha impedido que el    Intercontinental Medical Statistics (IMS),  organismo  que  realiza   estudios de mercado de   las farmacéuticas,   registre  el   volumen de venta de estos fármacos.

En la 10 de Agosto y República (norte  de Quito)  atiende  el  médico  ginecólogo Mario Zapata. Lleva  más de  20 años en   la medicina y en ese tiempo      ha  encontrado pacientes que llegan a la consulta con graves secuelas  por consumir  medicamentos   no autorizados.   Recuerda que recibió a una persona que tomó   productos para adelgazar y  estos  destruyeron totalmente    su hígado. 

Cuando aquello ocurre, el  organismo no puede eliminar las sustancias tóxicas existentes.   

En el servicio de emergencia del Hospital Eugenio Espejo es común  recibir a pacientes con secuelas crónicas.   Vicente García  es jefe  de esta área y  permanentemente recibe informes  de  personas  que  entran  con deshidratación   o  alteración  nerviosa. “La gente quiere  bajar de peso de la noche a la mañana y para eso   todavía  no hay medicamentos”.

En una de las camas de    emergencia de este centro asistencial  descansa una paciente.     Habla despacio,  solo    dice llamarse Julia y que tiene 20 años.  Se internó   el  lunes 26 de octubre  y  un día después aún lucía pálida y delgada.  Los doctores le detectaron deshidratación grave, porque desde hace un mes consume laxantes, que en la farmacia le dijeron que eran buenos para bajar de peso  “en solo    dos meses”.

El médico endocrinólogo   Walter de la Torre alerta que  los     diuréticos  y laxantes eliminan líquidos, pero  también     sodio y    potasio en exceso.  El déficit de esta última sustancia  en el organismo   causó   que  Julia  sufra  calambres  permanentes en   el  cuerpo.

Por  los casos que ha chequeado en su consulta,  Zapata  teme de otros   riesgos, como  la  osteoporosis, una enfermedad que   deteriora     los huesos.

Esto ocurre, porque con los  líquidos  el organismo  también elimina    los   minerales que mantienen   bien   la masa ósea.
 
Las  secuelas más graves son las       arritmias (alteración en el ritmo cardíaco), pues  la falta de líquidos impide que  el corazón  bombee  sangre adecuadamente.

Además,  el consumo de fármacos para perder peso     puede  derivar en   problemas  neurológicos.   El  jefe de  Salud Mental del Ministerio de Salud,  Enrique Aguilar,  señala que  estos productos  actúan en el sistema nervioso central y    pueden  aumentar   la irritabilidad de la gente,  generar crisis de ansiedad o depresión.

El año pasado, el médico gastroenterólogo Nelson Burbano y alumnos de la Universidad Central levantaron un estudio con 2 500 personas que viven en Quito.  Se reveló que el 90% se automedicaba. Un gran porcentaje de ese grupo corresponde  a personas que se automedicaron con laxantes para bajar de peso.

Esta alerta no  llega al Ministerio de Salud y   no se    hace    vigilancia alguna.    La directora de Control Sanitario, Magda Saltos,  señala       no conocer el tema, pese a que con 15 días  de anticipación fue autorizada  por  la Dirección    de Salud para  dar     información.

Julia también   se guió de ofertas   pegadas  en los postes.   Este Diario se comunicó  con el número  que aparece en el anuncio de la avenida Napo y  la voz de una mujer dice que   el producto  que venden   ingresa de  Colombia  y Perú, pero luego   cuelga el teléfono y no contesta más...

Testimonio.  Marlene del Pilar Viteri

‘Las  pastillas sin receta me  dañaron   el hígado’

Tengo 34 años y desde los 12 fui bien gordita. Hace cuatro años  en el Hospital  Eugenio Espejo me realizaron   una  cirugía para bajar de peso y eso me ha ayudado bastante.   

Recuerdo que llegué a  pesar 180 libras  y me sentía  mal. Por eso iba a la farmacia y pedía que me dieran  cualquier cosa para quemar grasa.  Allí no me pedían recetas y me daban fácilmente.

Durante dos años  tomé  pastillas sin que me vigilara un doctor y eso me causó daño.

Me dañaron  el hígado y  en  la cara  me  salió bastante  paño, que  tengo hasta el momento. 

Yo trabajaba  en los buses y  no podía seguir, porque me sentía  cansada, fatigada, no podía caminar. Por suerte mi jefe me entendía  y me daba     tiempo para dormir  en los asiento de atrás. 

También tenía muchos mareos. Me decían que puede ser porque me embaracé, pero eso fue falso.  Cuando  ya no pude más  fui a un médico  que atendía por la av. Mariana de Jesús y 10 de Agosto. Él me dijo que  todos los problemas eran por los medicamentos  que estaba consumiendo. Y lo primero que hizo es suspenderme todo. 

Por eso digo que los medicamentos me hicieron mucho daño.  Lo que hoy   puedo decir  es que no consuman pastillas que uno cree conveniente, porque finalmente una  sale perdiendo.  

Recuerdo  que estuve supermal, pero ahora me encuentro bien. Ya no estoy cansada ni fatigada. Sigo con las vitaminas, pero  siempre vigilada por los doctores. Ahora me da miedo tomar cualquier cosa, porque siempre  es delicado y una debe cuidarse para que      no lleguen  nuevas enfermedades al  organismo.

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