8 de octubre de 2015 00:00

La media diaria de consumo de agua en Quito subió 20 litros

En el sector de la Casa de la Música, los tanqueros cargan para ir barrios donde no hay líquido. María Isabel Valarezo / EL COMERCIO.

En el sector de la Casa de la Música, los tanqueros cargan para ir barrios donde no hay líquido. María Isabel Valarezo / EL COMERCIO.

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Betty Beltrán

En los últimos tres años, el consumo de agua potable en el Distrito Metropolitano se mantiene alto. Significa que la cantidad de líquido que consume cada persona sobrepasa el promedio nacional y de la región.

En el último año, el promedio de consumo pasó de 200 a 220 litros por persona, al día; cantidad superior a las que registran: Bogotá, 168; Medellín, 150; y La Paz, 120. Incluso, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) recomienda que el uso óptimo del agua, por habitante, debe ser 100 litros diarios. Esta cantidad permite cubrir sus necesidades de consumo y de higiene.

¿Cuáles son las causas de ese dispendio en la capital? María Cristina Torres, docente de la Facultad de Ingeniería Civil y Ambiental de la Politécnica Nacional, señala que como siempre hemos tenido mucha agua no hay una conciencia sobre su utilización. Ante esto, sugiere que el Municipio enfoque su trabajo en tres puntos. El primero es apuntalar mejor las campañas de educación sobre el cuidado del agua potable.
Como segunda medida menciona que el Municipio debe adoptar y optimizar procesos para frenar el dispendio del agua potable; es decir, por ejemplo, el control de las fugas o las pérdidas del líquido. Controlar esa área representa, dice, inversiones importantes; hay muchas zonas donde la tubería ya debería estar renovada.

Y la tercera medida es un cambio de las ordenanzas. Por ejemplo, se debería pedir que los nuevos edificios que se construyan tengan diseños amigables, para recolectar agua de lluvia que pueda utilizarse en riego u otras actividades.
Jaime Garzón, subgerente de la Empresa Pública Metropolitana de Agua Potable y Saneamiento (Epmaps), se refiere a la concienciación ciudadana. En esa tarea, dice, está empeñada la empresa que, a través de campañas y abundante folletería, intenta mejorar los hábitos de consumo de la ciudadanía. Hacen hincapié en escuelas y colegios del Distrito. En este punto, los consejos deben ser reiterativos en escuelas y colegios, apunta Verónica Arias, secretaria metropolitana de Ambiente. Ella señala que con las secuelas del cambio climático “nos veremos afectados y se pudiera racionar el agua. No esperemos llegar a eso para hacer conciencia con pequeñas cosas a seguir”. Por ejemplo, cerrar las llaves mientras se enjabona. Esto ahorrará 150 litros por cada persona que se baña. El ahorro también se da cuando se reparan grifos, duchas o inodoros que presentan fugas; así se ahorrará un promedio de 900 litros de agua cada mes.

Arias también sugiere regar las plantas en la noche y durante corto tiempo, así se evitaría que hasta el 50% de agua se evapore. Además, utilizar la lavadora a su máxima capacidad. Una lavadora usa hasta 90 litros cada vez que se la utiliza.

En cuanto al estado de la tubería, Garzón dice que para el mantenimiento de los 5 000 kilómetros de redes de agua potable hay siete unidades operativas (cada una con un ingeniero jefe y seis cuadrillas), que atienden las fugas de agua que la ciudadanía ayuda a identificar. Es importante un trabajo entre la comunidad y la empresa, recuerda Garzón.

Los sectores donde se registra un mayor incremento, teniendo en cuenta los valores registrados en agosto del 2014 y agosto del 2015, lo encabeza Lloa; luego, Guangopolo, donde el consumo de agua se incrementó en un 25%, cuando la cantidad de clientes subió en un 4%. Otros sitios son: Nanegalito, Cumbayá, San Antonio, Tumbaco, El Beaterio, La Arcadia y Calderón (ver tabulado). En estos sitios el aumento ha sido de entre el 6 y 25%.

Un bien sensible

El incremento del consumo de agua potable en el Distrito Metropolitano de Quito, por el prolongado verano, también ocasionó el racionamiento, desde el 14 de septiembre, en 19 barrios del noroccidente.

En esa ocasión la Epmaps ha dispuesto un cronograma de distribución de agua en los distintos barrios. El horario se mantuvo de manera alternada mientras se recuperaban los caudales de las fuentes: desde el Pichincha (Mindo, Pichán y Santa Ana) hasta la Planta Noroccidente.

Aparte de ese hecho puntual, el servicio de los tanqueros se mantiene a diario. Por ejemplo, ayer tres de ellos se abastecieron en la zona de la Casa de la Música (norte) para acudir a sectores de Nayón y El Quinche y entregar el agua a los vecinos que, por vivir en zonas altas, no cuentan con el líquido.

Esta actividad se realiza todas las semanas en turnos para llegar a ciertos sitios del Distrito donde escasea el agua.

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