2 de octubre de 2015 16:47

Masacres se repiten en EE.UU. pero el debate sobre las armas no avanza

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Agencia AFP
Por: Sébastien Blanc

Un día después de una nueva matanza en un campus universitario en Estados Unidos los militantes contra estos accesos crónicos de violencia se preguntan cómo podría cambiar este país su enfoque sobre las armas de fuego.

La masacre del jueves 1 de octubre en el estado occidental de Oregon -que se saldó con diez muertos, entre los cuales el atacante, quien fue abatido por la policía- no parece cambiar las posiciones de los dos bandos.

De un lado se encuentran quienes se oponen a cualquier tipo de control sobre las armas, en nombre de la sacrosanta segunda enmienda de la Constitución.

Su argumento se basa en dos ideas básicas: ninguna ley podrá impedir que desequilibrados y criminales consigan un arma, o que abran fuego sobre una multitud; ante estos peligros, los ciudadanos tienen precisamente necesidad de armarse para defenderse.

Del lado opuesto, las asociaciones que luchan contra la libre proliferación de armas han perdido la esperanza en una adopción rápida por parte del Congreso de una ambiciosa ley nacional.

Familiares y amigos hicieron una vigilia en honor a las víctimas de un hombre que asesinó a los estudiantes de una universidad en Oregon. El hecho fue lamentado por el presidente Barack Obama, quien criticó la compra de armas en el país. Foto: AFP

Han desplazado así su combate al terreno local donde, estado a estado, intentan convencer a los legisladores de que haya controles de antecedentes judiciales y psiquiátricos obligatorios de los interesados en comprar un arma.

El tiroteo de Oregon fue seguido del clásico esquema de reacciones indignadas -incluida la del presidente Barack Obama o del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon- y declaraciones de intención vagas, fundamentalmente de los candidatos a la elección presidencial de 2016.

“Cualquier expectativa de un cambio verdadero en un futuro cercano sería tomar deseos como realidades”, dijo a la AFP Jimmy Taylor, autor de “American Gun Culture”.

Y eso “pese a que el ejecutivo presiona” para ello, añadió, citando todos los intentos de reforma que quedaron por el camino y el enorme volumen de armas en circulación, que auguran nuevos episodios de violencia.

Reabrir las heridas

La matanza que enlutó la pequeña población de Roseburg en Oregon es “la número 45 en un centro educativo este año y la número 142 en un en un centro educativo desde la tragedia de Sandy Hook” , una escuela de Connecticut (noreste) en la que murieron 20 niños y seis adultos en 2012, según la organización Everytown for Gun Safety.

Y cada nuevo tiroteo reabre las heridas de las víctimas anteriores.

“Me indigna y me da mucha tristeza esta nueva tragedia loca. Lo peor es saber que habría podido evitarse”, dijo este viernes a la AFP Yvonne Crasso, cuya hermana de 23 años murió por disparos en 2012.

En Estados Unidos muchos parecen resignados frente a las capacidades de movilización del lobby de las armas, la todopoderosa y radical asociación nacional del rifle NRA, y de sus redes en el Capitolio.

“El presidente tiene razón en subrayar que muchos de los portadores de armas de fuego no apoyan las posiciones de la National Rifle Association, pero aquellos que sí lo hacen son los que escriben cartas, se manifiestan y hacen todo el resto”, indicó en su blog Stephen Saideman, profesor de la universidad Carleton, en Ottawa.

“Hemos entrado en guerra en este país. Una guerra que opone a personas razonables y responsables con fanáticos únicamente motivados por sus intereses; una guerra entre el bien y el mal”, aseguró el viernes en USA Today Andy Parker, cuya hija periodista fue abatida a fines de agosto en Virginia.

Pero según Gregg Carter, profesor de la universidad Bryant de Rhode Island y especialista en el tema de las armas, “ las probabilidades de un cambio (legislativo) a corto plazo no son muchas ” .

“Los republicanos tienen una mayoría sólida en las dos cámaras del Congreso y el programa del partido Republicano manifiesta abiertamente su respaldo claro y fuerte al derecho a las armas”, explicó a la AFP .

Carter ve sin embargo una esperanza de cambio a más largo plazo -una decena de años- sobre todo gracias a los millones de inmigrantes legales de América latina y Asia, oriundos de países sin cultura de tenencia de armas individuales.

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