27 de noviembre de 2015 00:00

Las marchas sindicales tuvieron poca acogida

La oposición caminó hasta la Asamblea Nacional para exigir el retiro de las 16 enmiendas. Foto: Vicente Costales / El Comercio

La oposición caminó hasta la Asamblea Nacional para exigir el retiro de las 16 enmiendas. Foto: Vicente Costales / El Comercio

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Ana Guerrero y Sara Ortiz (I)

Nuevamente, las calles de Quito fueron escenario de movilizaciones por las enmiendas a la Constitución. El sindicalismo y organizaciones sociales opositores al Régimen, agrupados en el Frente Popular, caminaron desde el Seguro Social hasta el Palacio Legislativo. También, el sindicalismo aliado al Gobierno, que integran la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), salió desde la Basílica del Voto Nacional hacia la Plaza Grande.

Las movilizaciones de ayer (26 de noveimbre) no tuvieron la misma fuerza que en ocasiones anteriores. Unas 3 000 personas llegaron hasta la Asamblea Nacional, que estuvo rodeada por un fuerte contingente policial. A la Plaza de la Independencia, apenas unas 500 se juntaron para escuchar al vicepresidente Jorge Glas, él estuvo en lugar del Mandatario, quien se encuentra en París para la cumbre contra el cambio climático hasta el
4 de diciembre.

“No importa la cantidad, sino la calidad”, decían los sindicalistas favorables al Régimen. Oswaldo Chica, presidente de la CUT, dijo que la razón para marchar era para apoyar a “un gobierno que es de los trabajadores y para los trabajadores”.

La directiva de la CUT repartió banderines blancos y camisetas impresas con las siglas del movimiento: una estrella roja de cinco puntas que representa a la vez los cinco dedos de la mano del proletario. Llevaban también una pancarta en la que expresaban sus deseos: libertad sindical, buen vivir, diálogo permanente y dar paso a la contratación colectiva.

La Central Unitaria Trabajadores llegó a la Plaza Grande, en donde intervino Jorge Glas. Foto: Eduardo Terán / el comercio

La Central Unitaria Trabajadores llegó a la Plaza Grande, en donde intervino Jorge Glas. Foto: Eduardo Terán / el comercio

La marcha opositora concentró a miembros de partidos de la derecha. Allí estuvieron Cristina Reyes, del socialcristianismo, y Diego Salgado, de Creo. En repetidas ocasiones, la dirigencia sindical ha rechazado la participación de esta tendencia ideológica.

Reyes apuntó que los cambios a la Carta Magna, propuestos por el oficialismo, se hagan a través de una consulta popular y, para ella, una vez más se está viciando el proceso incluyendo una transitoria, con la que el presidente Rafael Correa y asambleístas que han ejercido por dos períodos.

Los indígenas asimismo fueron parte de la primera línea de la marcha y anunciaron, entre ellos Salvador Quishpe, prefecto de Zamora, que la lucha en contra de las enmiendas a la Constitución seguirá hasta el final.

Hoy (27 de noviembre), dirigentes de los trabajadores y la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie) se reúnen para evaluar las próximas acciones y no descartan las movilizaciones para la próxima semana, cuando, probablemente, la Asamblea discuta en segundo debate la propuesta de cambios a la Constitución, que incluye temas laborales y la reelección indefinida.

Para Pablo Serrano, presidente del Frente Unitario de Trabajadores (FUT), que “Correa se reelija o no nos tiene sin cuidado”, pero reclaman porque, dijo, se pretende quitar derechos a los trabajadores.

En otras ciudades del país se organizaron movilizaciones en contra de la propuesta gubernamental, como en Guayaquil y Santo Domingo.

Los que protestan contra el Régimen comenzaron su jornada a las 16:00. A las 18:00 llegaron al edificio de la Asamblea. A las 19:00 comenzaron a retirarse. No hubo disturbios hasta el cierres de esta edición.

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