17 de mayo de 2016 00:00

68 maquinarias intervienen en las demoliciones por el terremoto

En la denominada Zona Cero de Manta (Tarqui) se concentran las demoliciones de edificios destruidos por el sismo. Foto: Pavl Calahorrano / EL COMERCIO

En la denominada Zona Cero de Manta (Tarqui) se concentran las demoliciones de edificios destruidos por el sismo. Foto: Pavl Calahorrano / EL COMERCIO

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 3
Triste 8
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 0
Alberto Araujo
Santiago Sarango.

En la avenida 106 y calle 102, se levanta un “colchón” de escombros frente a lo que fue el Hotel Pacific Inn. En pleno barrio de Tarqui en Manta, esta estructura que antes del terremoto tuvo cinco pisos, yace inclinada sobre un edificio contiguo color marrón, formando un ángulo de 75 grados con la calle. Sus ventanas rotas ya sin muebles, solo las cubren finas cortinas blancas de tela, raídas que atrapan el polvo de los restos de otras edificaciones que también se desplomaron.

Frente a este edifico, Daniel Cedeño deja caer desde el balde de su volqueta miles de pedazos de bloque y varillas de acero, de lo que fueron en su mayoría partes de locales comerciales y hoteles de Tarqui. Una veintena de manzanas de este barrio están cercadas por policías y militares y está prohibido el paso peatonal.

Cedeño, volquetero por más de 20 años, cuenta que trabaja en el lugar removiendo despojos desde la misma noche del 16 de abril, pocas horas después del terremoto. Explica que para demoler el Hotel Pacific Inn se necesita levantar una mesa o colchón de escombros de unos tres metros de altura, para amortiguar la caída de los restos de la estructura.

Este proceso forma parte de las 54 demoliciones que actualmente se ejecutan en Manta. Hasta el momento, ya se han cumplido 158 derribamientos de un total de 650 que ha aprobado el Municipio local, según el técnico del Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP), Marcelo Oleas.

Para ello se ha contratado a 68 maquinarias y volquetas, además de 196 obreros, operadores y técnicos que evalúan el estado de las viviendas.

Si una persona identifica que su casa fue afectada por el sismo, debe acercarse al COE de Manta ubicado en el salón Spondylus del Hotel Oro Verde. Allí debe pedir que un técnico del Ministerio de la Vivienda evalúe el inmueble. Luego de la inspección se coloca un sello de color verde (‘se puede habitar’), amarillo (‘puede habitarse luego de una reconstrucción’) o rojo (‘es inhabitable y debe derrocarse’) .

Si cabe la demolición, el ciudadano deberá llevar la evaluación, fotos de su vivienda destruida y las escrituras de la casa a los técnicos del Municipio que también están en el COE y esperar el permiso de demolición firmado por la Alcaldía. Luego, este documento debe presentarse al MTOP que procede con la demolición. Esta entidad asume los costos.

Técnicos del Ministerio en Manta cuentan que esta tramitología puede demorar dos o tres semanas. Pero para una familia que lo ha perdido todo con el sismo, ese tiempo es motivo de desesperación.

La mañana de ayer, al menos unas 200 madres de familia, ancianos y niños se agolpaban afuera del salón Spondylus para cumplir este trámite. Solo podían ingresar en grupos de máximo 30 personas, para ser atendidos en mesas del Miduvi y del Municipio de Manta.

En la fila para pedir la inspección se encontraba Edmundo Sea, de 60 años. Sin ningún documento en mano, esperaba cualquier información que le permita volver a casa con una respuesta clara de lo que sucederá con su inmueble ubicado en las calles 13 y 14, en el barrio 8 de Enero (centro).

La propiedad del hombre de 60 años sufrió afectaciones en la fachada, haciendo que todo el frente se venga abajo. En días anteriores, Sea estuvo en las instalaciones de la Municipalidad de Manta y el COE, pero no encontró mayor respuesta.

Una situación parecida vivió Helen Mendoza, de 42 años. La mujer comenta que la falta de información para establecer los trámites pertinentes para la demolición de las propiedades no era el adecuado.

En una primera inspección, a Mendoza se le indicó de manera preliminar que su vivienda debía ser demolida, pero para ello debía recibir un aval adicional de un ingeniero. Por ello, llevaba más de una hora esperando en la fila, con la copia de su cédula y las fotografías de su hogar destrozado.

“Ni material ni físicamente estamos en capacidad de resolver este problema de un día para el otro. Hay miles de inspecciones que aún no se han realizado. La cantidad de profesionales contratados no son suficientes”, indicó el alcalde de Manta, Jorge Zambrano, quien insistió en que por lo pronto se está atendiendo prioritariamente a las familias que lo han perdido todo.

En la Zona Cero, desde la tarde del domingo ya no pueden entrar ni siquiera los comerciantes con salvoconducto a la zona de Tarqui, donde se intensificaron los procesos de demolición desde ayer.
Tuvieron más de dos semanas para retirar objetos de valor de sus locales y tendrán una última oportunidad para salvar algo más cuando realicen el derribamiento de sus locales, dijo Zambrano.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (1)
No (0)