23 de January de 2010 00:00

Malos hábitos del conductor

valore
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 0
Editorial Diario El Comercio

LEA TAMBIÉN

LEA TAMBIÉN

La topografía de Quito, por su forma alargada y angosta, dificulta la posibilidad de que se construyan avenidas más amplias que permitan  fluidez vehicular. A eso se suma la cantidad de autos que circulan diariamente por las calles de la urbe (unos 400 000, aproximadamente) y, en consecuencia, los complicados, lentos y largos trayectos que deben soportar los conductores para trasladarse de un lugar a otro.

Estudios recientes calculan que, en promedio, cada conductor demora entre 30 y 50 minutos entre su casa y su trabajo o viceversa, lo que incide directamente en la calidad de vida y en el poco espacio que le queda al ciudadano para actividades recreativas, familiares o personales que le permitan recuperar energías.

Por si no fueran suficientes los problemas descritos, el propio conductor es, también, parte del conflicto por las deficiencias y las distorsiones en la manera como asume su rol.

El habitante de Quito, en su mayoría, es impuntual y poco planificador de sus actividades cotidianas, lo cual complica mucho más sus rutinas de movilización: muchos congestionamientos se producen porque buena parte de los conductores ha salido tarde de un lugar y conduce su auto bajo la intensa presión de llegar a tiempo a su destino, lo cual hace que cometa infracciones y que ponga en peligro su vida y la de los demás.

Si a esas características se añade una conducta que prioriza el interés estrictamente personal y valora escasamente el bienestar colectivo sobre el individual, se configura un esquema nocivo que impacta sobre los ciudadanos no solamente en el lento fluir de los autos sino en la contaminación ambiental y en la psicología urbana, deteriorada por el estrés y el maltrato que reciben o que dan al prójimo.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (0)
No (0)