5 de December de 2010 00:00

Mágica continuidad

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Vicente Albornoz Guarderas

Miles de veces se ha dicho que la continuidad en las políticas públicas es clave para que un gobierno funcione correctamente. El Régimen actual ha aplicado exactamente lo contrario en todas las instituciones, menos en una: el SRI.

La fijación con "romper con la larga noche neoliberal" es quizás la característica que comparten más funcionarios del actual Gobierno. En su lógica, dado que todo lo pasado fue malo, cualquier cosa nueva será, necesariamente, buena. Dado que la anterior Constitución era mala, había que romperla y luego descartarla. El que la nueva Constitución sea larguísima, mal redactada e incoherente es un hecho irrelevante. Lo que importa es que es nueva y, por lo tanto, mejor que la anterior (insisto, en la lógica de los altivos y soberanos).

La ruptura con el pasado se ve hasta en los nombres de las instituciones. El Congreso ahora se llama Asamblea Nacional, Andinatel se llama Consejo Nacional de Telecomunicaciones, el Tribunal Supremo Electoral se llama Consejo Nacional Electoral, el Tribunal Constitucional se llama Corte Constitucional, la Corte Suprema de Justicia ahora se llama Corte Nacional de Justicia.

Casi todos los ministerios tienen nombres nuevos. El de Trabajo se llama de Relaciones Laborales, el de Bienestar Social se llama de Inclusión Económica y Social. Hay un montón de ministerios coordinadores, todos con nuevos e incluyentes nombres.

La continuidad no solo se da de un gobierno a otro sino también dentro de un gobierno. Si continuamente se cambia a los funcionarios, no hay continuidad y las cosas funcionan mal. El Ministerio de Finanzas (antes de Economía y Finanzas), por ejemplo, ha tenido 5 ministros en menos de 4 años.

Pero la excepción se da en una institución en la cual ha habido continuidad frente al pasado y durante este Gobierno: el SRI. A esta institución no se le ha cambiado de nombre, no se ha modificado su marco de funcionamiento y ha tenido una notable estabilidad en sus funcionarios, tanto que durante todo este Gobierno ha tenido un solo director.

Y los frutos de esta continuidad son evidentes. Recordemos que el SRI fue creado cuando Fabián Alarcón era presidente y Heinz Moeller dirigía el Congreso. Luego tuvo la suerte de tener a Elsa de Mena como su directora por un largo período (1998 a 2006) . Esa continuidad inicial le dio la "institucionalidad" básica que permitió que las recaudaciones tributarias subieran, en promedio y descontando la inflación, al 10% anual. Mientras tanto, la continuidad con Carlos Marx Carrasco ha permitido mantener un buen crecimiento del 8% anual.

Qué pena que el SRI sea la excepción y no la regla. Qué pena que la ruptura sea la regla y la continuidad la excepción. Qué pena que en el país se deseche todo lo pasado.

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