22 de julio de 2017 00:00

Mafias compran los datos ‘hackeados’ de ecuatorianos

Usuarios ecuatorianos de redes sociales reportan desde ayer, 17 de julio de 2017, tener llamadas perdidas en sus celulares de números originarios de Papúa Nueva Guinea. Se trataría de una estafa que roba dinero de los dueños de las líneas cuando estos dev

Imagen Referencial. En Ecuador, las operadoras aún no contabilizan cuántos usuarios fueron afectados o recibieron las llamadas desde Papúa Nueva Guinea.Foto: Pexels

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Fernando Medina
Redactor (I)
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A 15 230 kilómetros de Ecuador está Papúa Nueva Guinea, una isla ubicada en Oceanía. Esta semana, desde esa nación se perpetró una estafa masiva a través de llamadas telefónicas a usuarios de tres empresas móviles del país.

Investigaciones de la Unidad de Cibercrimen de la Policía advierten que este ataque fue direccionado específicamente a Ecuador. Los usuarios recibieron las llamadas desde un sistema computarizado, diseñado para que timbre una sola vez. Aquellas personas que devolvían la llamada perdían rápidamente el saldo del celular.

Pero, ¿cómo un país tan lejano obtuvo números locales?
Francisco Robayo, representante de Check-Point, una firma dedicada la seguridad informática en la región, explica que detrás de estos ataques hay organizaciones criminales que se apoyan en información proporcionada por ‘hackers’.

Estos piratas digitales venden las bases de datos que previamente obtuvieron de usuarios de todo el mundo. En esas nóminas constan, por ejemplo, sus nombres y números.

La Policía calcula que las mafias comercializan cada cuenta en el mercado ilegal entre USD 25 y 200. El negocio es millonario, pues la información puede venderse hasta por 100 veces más de ese valor inicial.

Esos datos son conseguidos a través de ataques cibernéticos direccionados a empresas de telecomunicaciones, bancos, supermercados o incluso a sistemas del Gobierno.

En el último año, los ciberataques han sido frecuentes en el país. ESET, otra firma especializada en seguridad digital, reveló que, en el 2016, Ecuador se convirtió en la tercera nación de América Latina con más infecciones por códigos maliciosos (51,9%), solo superada por Nicaragua (58,3%) y Guatemala (55,8%).

De hecho, en mayo pasado, hubo uno de los últimos ataques a través del virus denominado WannaCry, que encriptó la información de 15 000 usuarios y 27 empresas del país.

Robayo dice que es muy posible que las redes delictivas de Papúa Nueva Guinea hayan comprado las bases de datos recopiladas por WannaCry para realizar las estafas recientes.

En Ecuador, las operadoras aún no contabilizan cuántos usuarios fueron afectados o recibieron las llamadas. Pero empresas como Movistar y CNT enviaron a sus clientes mensajes de precaución.

La Agencia de Regulación y Control de las Telecomunicaciones (Arcotel) también emitió un comunicado. Ahí mencionó que la estafa se denomina ‘Wangiri’ y que se ejecuta por medio de una infraestructura de telecomunicaciones con sede en el extranjero.
No se descarta que las llamadas también hayan salido de otros países.

La Fiscalía también recibió alertas de este delito y por eso pide a los usuarios que formalicen sus denuncias. En los primeros seis meses del año, ese ente ha reportado 4 069 denuncias por estafas en general.

Agentes de la Policía Judicial también han detectado otros mecanismos que usan las redes delictivas transnacionales para perpetrar delitos a través de llamadas. Una de esas es simular una emergencia de familiares en el extranjero y solicitar montos de entre USD 3 000 y 5 000. Eso les pasó a Nazareth Ruiz y Karla Villacrés.

Ellas recibieron llamadas desde EE.UU. Las personas se presentaron como sus familiares migrantes y les decían que estaban detenidas en el aeropuerto. Para convencerles, les hablaban de la familia y recordaban momentos íntimos.

Toda esa información era obtenida de bases de datos que fueron robadas en redes sociales, mensajería móvil y correos electrónicos. Otros canales para obtener datos personales son las cuentas de juegos virtuales, skype y aplicaciones de cine, televisión o música.

Otra estafa reciente está relacionada con un supuesto cobro de una herencia. Con base en los apellidos de las posibles víctimas, los sospechosos dicen que un familiar lejano ha muerto y les ha dejado una fortuna. Para cobrar piden pagar un impuesto. En Ecuador ya ha habido siete casos.

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