8 de diciembre de 2017 00:00

Machala tiene nuevo acueducto después de 36 años

mario faustos / el comercio El nuevo acueducto La Ferroviaria permitió aumentar la presión del agua. El sábado pasado se mostró la obra.

El nuevo acueducto La Ferroviaria permitió aumentar la presión del agua. El sábado se mostró la obra. Foto: Mario Faustos / EL COMERCIO

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Mónica Mendoza.  
Macroeditora (I)

El nuevo acueducto La Ferroviaria será inaugurado el sábado, 9 de diciembre del 2017, en Machala. Se trata de una de las obras municipales más importantes de los últimos años para atender el servicio de abastecimiento de agua potable de la ciudad.

La Municipalidad calcula que 250 000 habitantes, de los 350 000 que tiene la urbe, serán beneficiados con la obra.

El alcalde Carlos Falquez Aguilar sostiene que el problema de Machala no es la calidad ni la cantidad de agua, sino la distribución. Por eso se cambió el vetusto acueducto que tenía 36 años de antigüedad. Era una tubería de asbesto cemento, con roturas en muchos tramos y que no aguantaba el aumento de la presión del agua para los domicilios.

El nuevo acueducto de Machala tiene dos líneas de 5,5 kilómetros de longitud, con tubería de hierro dúctil de 900 y 600 milímetros (mm). Esas líneas -de la tubería madre- conducen el líquido hasta cientos de barrios machaleños.

Falquez señala que es la primera vez en la historia de la ciudad que se hace un cambio de estas tuberías. “Lo hicimos porque era necesario, es una obra que no se ve, pero para mí el acueducto es la obra más importante que he hecho en mi administración; agua significa salud, bienestar, vivir mejor y calidad de vida”.

El Alcalde hizo estas declaraciones durante la presentación del plan de obras para periodistas de medios nacionales el sábado 2 de diciembre. Ese día fue el encendido del árbol de Navidad de la ciudad, de 32 metros, y el anuncio de la inauguración de otras obras como el acueducto y la terminal terrestre para finales de enero o inicios de febrero del 2018.

La ciudad cuenta con dos fuentes de abastecimiento de agua potable. Una es la planta regional La Esperanza, ubicada en el cantón Pasaje. La captación es en el río Casacay, se trata en la planta y de ahí se conduce hasta los tanques El Vergel, en El Guabo, para pasar por la parroquia El Cambio donde se conecta a la tubería de 900 mm hasta Machala. Y la segunda fuente de captación son 14 pozos subterráneos hasta la planta de tratamiento El Cambio y se conecta con la tubería de 600 mm.

En el nuevo acueducto y sus obras complementarias la Empresa Aguas Machala EP invirtió USD 11 millones. Desde agosto del 2015 cuando asumió la administración del servicio de agua potable y alcantarillado ha invertido USD 18 millones en total. Entre el 2013 y el 2015 la empresa Tripleoro había estado a cargo del sistema.

Hugo Armijos, gerente de la Empresa Aguas Machala EP, indica que el problema de abastecimiento era la mala calidad de la tubería. Ahora con el nuevo acueducto la presión del agua aumentó un 70%. Y no se hace al 100% porque las tuberías desde las plantas de captación siguen siendo antiguas. Por ejemplo, desde La Esperanza se requieren tres tramos de tuberías nuevas. Ese proyecto tiene un costo de USD 49,1 millones.

La empresa calcula que el 85 % de la población tiene servicio. Pero buscará el financiamiento para continuar las otras etapas del acueducto. Hoy no se puede aumentar toda la presión porque se rompería la tubería antigua. Además, tiene ‘pérdidas negras’ de 40% por los daños de la tubería.

Según Armijos, hay barrios en los que se mejoró el servicio con el acueducto nuevo como La Primavera, Los Vergeles y Velasco Ibarra donde el agua no llegaba a los segundos pisos de las casas o la gente bombeaba para llenar las cisternas.

Carlos Jaramillo, morador de la ciudadela Victorio Rizzo, en el norte de la urbe, señala que durante 14 años sufrió por la escasez. Debía bombear todos los días, para tener agua, pero desde hace 20 días llega normalmente a su casa. “Estamos agradecidos con el Alcalde y contento porque ya no debo bombear agua”, dice.

Pero las obras del acueducto también generaron cortes de agua, como en Puerto Bolívar, durante la última semana de noviembre. El Alcalde manifiesta que se tuvo que romper la tubería para bajar los niveles de agua y dejar totalmente seca la tubería. Eso hizo que aparecieran los sedimentos de tierra, lo que generó que el líquido saliera sucia cuando se reconectó el servicio. Pero calcula que en las próximas semanas el agua estará completamente limpia en diferentes sectores.

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