15 de November de 2009 00:00

La luz de la Navidad brilla aún con apagón

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Redacción Guayaquil

Faltan 15 minutos para que Mall del Sol cierre sus puertas, pero el desfile en los pasillos no se detiene. La música oculta el murmullo tras las puertas de servicio del centro comercial ubicado en el norte de Guayaquil.

De una camioneta se desembarcan unas esculturas humanas. Aún no tienen rostro pero el vestuario denota que son figuras religiosas. Una túnica blanca cubre el cuerpo de una mujer. Está de rodillas dentro de una  choza y en esa misma posición también se coloca Carlos Luis Guerrero  para terminar de tallarla. Con un estilete, este ingeniero en efectos visuales   delinea los brazos y el pecho, le hace una especie de lipoescultura.  Los cuerpos de José y de la Virgen María tienen  estructura de acero y están cubiertos con espuma rosada. Su fabricación tomó un mes  entre escoger la modelo, copiar la expresión corporal y hacer el molde para la máscara del rostro. 

Las luces del Mall se apagan a las 21:00. Los locales están vacíos y solo unas pocas vitrinas se muestran al paso del carrito de la basura.  Pero en el área de la pileta el brillo navideño se enciende.

Sobre una tarima cubierta con tela se   instala  el Nacimiento. Dentro del pesebre hay una vaca y un burro de fibra de vidrio, unas gallinas que parecen  reales suben la escalerita de madera.

Gisella Montesdeoca, la decoradora, y Enrique Villao, su ayudante, arreglan el ropaje de Baltazar, el Rey Mago negro,  montado sobre un camello de tamaño real. 

Enrique es carpintero  y  se encarga de dar forma a los animales. El camello también es de espuma, pero le colocó una masilla para que la pintura sea más flexible. El cuello y la cabeza del burrito tienen la misma técnica.

Gisella es quien crea. Su trabajo empieza desde mayo, con la visita a ferias internacionales.  Luego arma las muestras para que en el Mall se escoja la mejor opción.

Este año la tendencia es recargar de luces los centros comerciales. Pero el Mall tomó parte de la campaña de ahorro, dice Sofía Naranjo, gerenta de Marketing. El horario en el que permanece prendida la Navidad cambió.

Son casi las 22:00, y los pasillos en el centro comercial San Marino (av Francisco de Orellana) están  vacíos. Unas lonas negras cubren las islas de venta en la planta baja y el ascensor ya se detuvo.

Pero en la zona central los murmullos y el continuo paso de  telas, bombillos y escaleras rompe el silencio. Sobre las estructuras de metal de un  árbol de 15 metros, escalan cuatro ‘spiderman’. Son jóvenes que trepan y recorren el cono en cinco segundos para colocar los gajos de bombillos.

El tono fucsia resalta entre el follaje verde. Ese mismo color prevalece en las 350 guirnaldas y las coronas de techo que se instalaron en los balcones y pasillos. 
El montaje toma 15 días, se colocaron 300 000 juegos de luces y 80 000 bombillos.

Ocho miniglobos aeroestáticos  cuelgan desde el techo. Telas doradas, verdes  y fucsias  dan el color a los arreglos.

Jorge Navarrete es el encargado de la decoración desde hace cinco años. Trabaja con otras 20 personas en la confección y montaje de los adornos navideños.
“Este centro comercial tiene una arquitectura especial. Es un poco clásico pero a la vez queremos proyectar su imagen fresca y joven”.

El tamaño y los colores de la decoración reflejan luz por sí solas, esto ayuda al centro comercial a reducir la utilización de foquitos durante el día. Así también reducen el consumo de electricidad en esta época de apagones.

Los ángeles guardianes que adornan Policentro (norte) se iluminan solo de noche debido a la crisis energética. Las cortinas de luz que complementan la decoración en las cúpulas no se encienden todo el día para ahorrar.

Ahí el tradicional árbol navideño del exterior solo brilla una hora diaria. Pero eso no opaca el espíritu navideño de ese centro comercial. En el último mes  los decoradores Olga Sáenz y Carlos Moreno pasaron día y noche en sus talleres armando los adornos.

Hace dos semanas montaron la decoración. En el centro está un árbol con formas curvas hechas en acero. Se lo instaló en partes, los paneles se colocaron como en una especie de rompecabezas.

Piedras multicolores complementan los foquitos. El rojo y el dorado  marcan el color. Un lucero ilumina la punta del árbol.

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