8 de mayo de 2015 17:48

Lula vivió con culpa el 'mensalao', dice biografía autorizada de Mujica

Mujica, Da Silva

José Mujica (izq.) y Lula Da Silva (der.) en una reunión en la frontera entre Brasil y Uruguay en el 2010. Foto referencial: AFP

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David Landeta

El expresidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva “no es un corrupto” y vivió el escándalo de bautizado como “mensalao” con “angustia y un poco de culpa”, cuenta el ex mandatario uruguayo José Mujica en la biografía autorizada “Una oveja negra al poder”.

Extractos del libro, de los periodistas uruguayos Andrés Danza y Ernesto Tulbovitz, lanzado recientemente en Argentina, y que será presentado este viernes en Montevideo, fueron publicados por la prensa.

De acuerdo con la biografía, Lula habría contado a Mujica al comienzo de 2010 en una reunión en Brasilia que tuvo que “lidiar con muchas cosas inmorales, chantajes” , y que "ésa era la única forma de gobernar Brasil”.

Lula siempre negó tener alguna información sobre el escándalo que ha comprometido a buena parte de la estructura política del oficialista Partido de los Trabajadores y del aparato de gobierno.

En 2005, cuando los detalles del esquema de pagos mensuales para comprar apoyo político comenzaron a ventilarse en la prensa, un indignado Lula aseguró sentirse “traicionado por prácticas inaceptables que desconocía”.

Lula no es un corrupto como sí lo era (el expresidente de Brasil Fernando) Collor de Mello y otros expresidentes brasileños”, reflexionó Mujica según la biografía.

Andrés Danza, uno de los autores, dijo que buena parte del libro ahonda en reflexiones sobre Brasil. “Mujica ve a Dilma (Rousseff) y Lula como una especie de padrinos, los dos lo ayudaron mucho. De Dilma dice que siempre estuvo al servicio de Uruguay, que es más ejecutiva que Lula pero que tiene menos carisma”.

Chávez y Cristina Fernández 

La biografía también afirma que el expresidente de Venezuela Hugo Chávez, le habría contado a Mujica que durante un desencuentro con Colombia, el mandatario ruso Vladimir Putin lo asesoró militarmente para un eventual choque con el país vecino.

Los servicios rusos son de los mejores del mundo y están interesados en América Latina” comentó Mujica.

Mujica también critica la relación de Chávez con el empresariado de su país. “Mira lo que pasó en Venezuela, (a los empresarios) les expropiaron todo y ahora están peor”.

Sobre Argentina, Mujica habría dicho que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner le ofreció todo el apoyo posible cuando disputó las elecciones en 2009. “Los argentinos nos dijeron: 'vos pedinos lo que precisés, lo que precisés te lo damos'”, y comenta que desplegaron un amplio operativo y facilidades para trasladar electores uruguayos a territorio nacional.

Monarca y sex appeal 

En el plano local, varias citas dan cuenta de las profundas diferencias entre Mujica y su compañero de tolda y actual mandatario, Tabaré Vázquez, quien llegó a la Presidencia por segunda vez, tras convertirse en 2005 en el primer gobernante de izquierda en Uruguay.

Mujica describe a Vázquez como alguien que se “maneja como un monarca”, quien “se dedicó a hacer plata como médico”, que “usa a la gente” y quien es miembro de “otra izquierda”.

Relata que durante sus cinco años de gobierno (2010-2015) recibió mensualmente denuncias de irregularidades ocurridas durante la primera gestión de Vázquez, pero nunca con peso suficiente para iniciar investigaciones.

Las líneas del libro abundan en críticas para miembros de su partido, el Poder Judicial, organizaciones sociales como los grupos feministas, e incluso para su exvicepresidente Danilo Astori, a quien dibuja como un hombre sin ningún tipo de carisma ni “sex appeal”.

Admitió que siendo Presidente, cuando andaba solo, salía armado. “Me podrán limpiar pero seguro que me llevo a alguno” , dijo Mujica.

Los autores señalan que Mujica tendría información de un supuesto complot para sacarlo del poder desde los primeros años de su gestión, y que “para evitar un golpe destituyó ministros y jerarcas de todo rango, promovió leyes polémicas, asumió protagonismo en conflictos internacionales, recibió refugiados sirios, aceptó albergar a presos de la cárcel de Guantánamo (...) todo lo hizo para que no quedara dudas de quién era el Presidente”.

Danza comentó que tras leer la biografía, Mujica dijo estar de acuerdo con algunas cosas y no con otras. “Es probable que él no hubiese querido que algunas cosas salieran. El asunto con él es que es auténtico, dice lo que piensa, y esto a veces le juega a favor, y otras en contra”.

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