3 de January de 2010 00:00

Luego de 10 años, el dólar mantiene su popularidad en el país

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Redacción  negocios

Estabilidad económica,  recuperación del poder adquisitivo de los salarios, capacidad de endeudamiento y  posibilidad de planificar a mediano plazo   son los atributos que muestra  la  dolarización, luego de  una década de su implantación en Ecuador.

Este esquema monetario, que  nació en medio de la mayor  crisis financiera del país (1998-1999),  surgió  como una alternativa  para frenar el peligroso ciclo  de  hiperinflación y devaluación, ocasionado por  un   manejo alegre de las   políticas  monetaria y cambiaria.

A lo largo de la historia, los regímenes monetarios rígidos en Ecuador han conseguido estabilidad, como ocurrió con el patrón oro, los acuerdos de Bretton Woods y ahora la dolarización, dice  Marco Naranjo, ex director de Estudios del Banco Central.

En todos ellos, la rigidez del sistema obligó a  los gobiernos a gastar únicamente  lo que tenían, evitando  emisiones inorgánicas de dinero, es decir, impresión de    billetes sin respaldo que  ocasionaban inflación y devaluaciones. Esta política beneficiaba a  grupos específicos y  perjudicó a  la ciudadanía.

Naranjo cree que los sistemas rígidos  “liberaron   a las políticas monetaria y cambiaria de los grupos de poder”. 
   
Los beneficios de esa liberación se  han reflejado  en un constante crecimiento de la economía, mayores inversiones, crecimiento y profundización del  crédito bancario, reducción de la pobreza,   etc.

Pero no todo es atribuible a la  dolarización, pues en esta década también  jugó un  papel importante el aumento del  precio del petróleo, el regreso de capitales, el envío de remesas, etc.

Con mayores recursos en la economía -incluso por lavado de dinero-  aumentaron  las importaciones, el gasto público, la inversión en nuevos proyectos, el consumo, etc. 

El Producto Interno Bruto (PIB), medido en dólares,  se multiplicó 3,4 veces en esta década. Los ingresos del sector público se quintuplicaron, al igual que la inversión estatal.

De ahí que la dolarización  se ha mantenido pese a la crisis política de 2005, que terminó con la salida de Lucio Gutiérrez  de la Presidencia.

También ha resistido los tres primeros años de un Régimen que no cree en este sistema monetario.

Por eso incluso ha ganado adeptos. En 2006, un 62% de la población creía que   la dolarización le benefició; hoy es  81%.

El  apoyo obedece al mayor riesgo que existe de salir de la dolarización, por la posición del Gobierno, dice Ángel Polibio Córdova, director de Cedatos.

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